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sábado, 2 de abril de 2016

Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia



Título Original Batman v Superman: Dawn of Justice (2016)
Director Zack Snyder
Guión David S. Goyer y Chris Terrio
Actores Henry Cavill, Ben Affleck, Amy Adams, Laurence Fishburne, Jeremy Irons, Holly Hunter, Diane Lane, Gal Gadot, Jesse Eisenberg, Jena Malone, Lauren Cohan, Callan Mulvey, Tao Okamoto, Ray Fisher, Scoot McNairy, Jason Momoa, Ezra Miller, Demi Kazanis





Tras la controversia que acompañó al estreno de El Hombre de Acero en 2013 DC Cómics y Warner Bros no lo tenían fácil para seguir con el tono de aquella superproducción, que no a todos agradó, y con ello dar forma a una poco ortodoxa, pero muy deseada, secuela en la que Superman se enfrentaría a Batman, el otro personaje capital de la afamada editorial norteamericana. Con Christopher Nolan fuera de la ecuación (aunque en los créditos conste como productor ejecutivo) David S. Goyer y Zack Snyder todavía en el barco y la inclusión al guión de Chris Terrio, Ben Affleck como el nuevo Batman (que estos últimos colaboren juntos no es extraño si recordamos que formaron dupla en la escritura y realización de la oscarizada Argo) y Gal Godot como Wonder Woman, Jesse Esinberg como Lex Luthor y Jeremy Irons en la piel del siempre fiel Alfred Pennyworth, Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia se embarcó en una larguísima gestación abarcando casi tres años que ya han dado su fruto con el estreno internacional de la obra hace poco más de una semana. Yendo directos al grano y sin paños calientes un servidor puede afirmar que la última película de Zack Snyder no merece en absoluto las brutales críticas que le ha dedicado la prensa especializada, pero también está lejos de ser la gran producción a la que aspiraba convertirse amparándose en que su núcleo central estaría basado en ver por primera vez a los dos personajes más relevantes de la historia de DC Cómics enfrentándose en un largometraje.




Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia ha estado ideándose en el seno de Warner Bros la friolera de tres años y debido a ello era lógico que los espectadores en general y el fandom en particular exigieran mucho a un proyecto tan esperado. Evidentemente y como se ha hecho notar a lo largo de los últimos días no han sido pocos los decepcionados con el film y la crítica especializada ha dejado notar, en líneas generales, su descontento con la última película de Zack Snyder. En cambio la taquilla se ha puesto del lado del largometraje dando la razón a los impulsores de la producción y asegurando el futuro del próximo universo cinematográfico de DC que da su pistoletazo de salida aquí. Después de una semana en la que se ha criticado brutalmente a la película un servidor debe afirmar que disfrutó el film el mismo día de su estreno y que sin sentirme ultrajado sí es cierto que salí de los multicines con una mezcolanza de sentimientos que se movían entre la satisfacción y la decepción por haber asistido a un potente y descontrolado producto con tantos aciertos como fallos. Aunque la cinta es una secuela oficial de El Hombre de Acero también sustenta su trama en dos de los cómics más icónicos de la pareja de personajes que lo protagonizan como son El Regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller y La Muerte de Superman de Dan Jurgens al que se añaden referencias a otras sagas que pueblan el metraje de agradecidas referencias a la historia secuencial de DC.




Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia muestra rápidamente su naturaleza desdoblada en el prólogo que le da arranque. En esos escasos cinco minutos Zack Snyder da su visión, la enésima en cines, del asesinato de Thomas y Martha Wayne ante la impotente mirada de su pequeño hijo Bruce y en ellos se dan la mano esos efectistas y vacuos planos detalle marca de la casa (lo del collar de perlas es pura pose y regodeo innecesario) con respecto al director de Sucker Punch o El Amanecer de los Muertos y algunas tomas de una extraña belleza visual (esos murciélagos elevando por los aires al único heredero los Wayne) dejando claro que vamos a asistir a un desfile de grandes momentos que tomarán continuamente el relevo de otros considerablemente innecesarios. Por desgracia este resultado no es nuevo ya que la anterior El Hombre de Acero ya sufría este mal ofreciendo a la platea pasajes vibrantes, poderosos, de una epicidad palpable con otros insulsos, forzados y que desdibujaban en muchas ocasiones a los personajes. Por eso podemos afirmar que su sucesora se muestra en pantalla como un producto hipertrófico, grandilocuente, wagneriano, que quiere abarcar más de lo que puede y que desde bien pronto comienza a mostrar sus carencias, sobre todo las narrativas. Como no pocos han sabido vislumbrar el montaje de Batman v Superman deja mucho que desear, pero el que firma piensa que eso se deja notar sobre todo en la primera mdia hora de metraje, cuando Snyder, Goyer, Terrio (¿y Affleck?) comienzan a colocar sus fichas estratégicamente con escenas que pecan de exiguas, deficientemente desarrolladas o que pasan por delante del objetivo de la cámara sin aportar nada sólido para el desarrollo de la trama o su adecuado devenir.





Esto no afecta demasiado a la evolución de los personajes que ya estaban en Man of Steel ni a la presentación de los nuevos que aquí se unen a los de Clark o Martha Kent, Lois Lane o Perry White, pero sí a la adecuada construcción del entramado que vertebrara la obra cinematográfica. En no pocos momentos Batman v Superman transmite la sensación que esa idea de recortar escenas del metraje original para ofrecernos en un futuro un montaje extendido en el que se condense todo lo que Zack Snyder y su equipo de guionistas tenían en mente y que Warner cercenó impunemente (de hecho ya circula por la red una escena eliminada bastante curiosa) es uno de los fallos que ha dado pie a que el largometraje se muestre para algunos espectadores y periodistas especializados como una odisea de ruido y furia que no contiene nada en su interior, algo que, por otro lado, no es cierto en absoluto. El planteamiento principal de BvS es muy interesante con respecto a analizar el peligro que puede suponer tener a personas superpoderosas poblando el planeta tierra por mucho que se muestran como altruistas cuya única misión es ayudar al prójimo. Esa idea de que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente que expone Lex Luthor (un Jesse Eisenberg cargante que sí, intimida, no, no es un mal villano y no, no se parece en nada al milimétrico y nihilista Lex de los cómics) no es nuevo, ya lo plantearon muchos guionistas del mundo del cómic y aunque lo más lógico sería que dicha reflexión nos remitiera a la inigualable Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, más si tenemos en cuenta que Zack Snyder la adaptó al celuloide en el año 2009 con mucho acierto y alguna liciencia estilística bastante reprochable, a un servidor le vinieron a la cabeza con más fuerza las distintas etapas de la colección The Authority, la serie nacida en el seno de la ya extinta editorial Wildstorm creada por Jim Lee y que tuvo a guionistas como Warren Ellis, Mark Millar o Ed Brubaker entre sus escritores y a ilustradores como Bryan Hitch o Frank Quitely en sus apartados artísticos.




Por desgracia este planteamiento tan inteligente no es debidamente desarrollado por el guión, pero sí ofrece material para subsanar algunos errores de Man of Steel como devolver la humanidad a un Superman que nunca debió haber sido expuesto en pantalla como una deidad que “no debe nada a los humanos” ya que muchas de las mejores historias del Hombre del Mañana son en las que se muestra tan o más vulnerable que los terrícolas, un “sí, pero no” para intentar arreglar el desaguisado conceptual y existencial que supuso que el protagonista matara al villano principal de aquella cinta, el Zod al que dio vida un desatado Michael Shannon o un Henry Cavill hace todo lo posible por entregar más material narrativa y artísticamente notable con su rol y aunque no lo consigue al 100% se le agradece el intento. Otro acierto del libreto es cómo está abordado Batman como personaje y con mucho más mérito si tenemos en cuenta que esta nueva visión del Guardián de Gotham debuta en una película en la que él no es el eje central absoluto. Snyder y sus muchachos han tirado del Batman de Frank Miller, pero no del noir de Año Uno, sino del vigilante fascista de la pletórica El Regreso del Caballero Oscuro o del matón perdonavidas de All Star Batman y Robin. Esta versión del alter ego de Bruce Wayne es un cuarentón de vuelta de todo que lleva años efrentándose con unos criminales a los que cada vez se parece más y que sigue utilizando a Alfred Pennyworth, un Jeremy Irons a la altura de la situación, como brújula moral. El cuerpo musculado del actor de Persiguiendo a Amy, su rostro petreo que en esta ocasión juega a su favor y su habilidad con las escenas físicas convierten a su Batman, no sólo en lo mejor de BvS, también en la adaptación más literal que se ha hecho nunca a imagen real de la idea que tiene el autor de Sin City o 300 de lo que tiene que ser el Hombre Murciélago.




Aunque gran parte del fandom está pidiendo la salida de Zack Snyder de la próxima cinta de la Ligua de la Justicia y un servidor comparte dicha idea porque creo que el norteameircano repite su esteticismo de manera harto agotadora y que ya ha ofrecido todo lo que tenía con sus dos films también es de recibo mencionar que el cineasta es un competente artesano (nunca un autor, ni un visionario como algunos afirman) con unas remarcables dotes para rodar pasajes grandilocuentes, mastodónticos y hacer que en pantalla los superhéroes se comparten como tales. Todas las escenas de acción de Batman v Superman son espectaculares, están ejecutadas con una pericia fuera de toda duda y aunque en no pocas ocasiones pecan de aparatosas y toscas sería de necios negar que suben la adrenalina al espectador, sobre todo si se ha criado con los cómics de DC. El efrentamiento entre Batman y Superman es tan brutal como esperábamos y más, pero es que la aparición de la magnífica, aunque de presencia escasa, wonder Woman de Gal Godot para enfrentarse con un desatado Doomsday hace ganar enteros al conjunto del apartado técnico del largometraje, dándonos las primeras pinceladas de lo que en un futuro podrá ser una JLA que deje satisfechos tanto al espectador neófito como al fanboy de toda la vida. En resumidas cuentas, en su faceta más primaria, en la de ofrecer al respetable acción competente BvS muestra su mejor cara y poder ver en pantalla grande a la Trinidad de DC repartir estopa es algo que los lectores de las correrías de los tres protagonistas no podemos pagar con dinero y en ese sentido la satisfacción es prácticamente total.




No amigos, Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia no es ni de lejos tan mala como se ha dicho, es como pensé después de verla “una película que merece la pena, pero que podría haberla merecido mucho más” es un proyecto de proporciones tan enormes que sus creadores han perdido (o han querido perder) el control del mismo. Mi nota de todas formas es provisional, porque hasta que no vea la versión extendida de la cinta no podré hacer una verdadera valoración de todo lo planteado en el proyecto. Por ahora me quedo con los éxitos y fracasos de este montaje cinematográfico, que ofrece de manera descompensada fruición, adrenalina, fanservice y para que negarlo, desconcierto y decepción. Por suerte el futuro del universo cinemático de DC está asegurado tras el magnífico recibimiento del film en la taquilla mundial y esas visiones, algunas desconcertantes (la de Flash) otras brillantes (la de Batman luchando contra el ejército de Superman con una estética que recuerda a Superman: Hijo Rojo de Mark Millar es mi pasaje favorito de la película) ponen las primeras semillas de los que será esa JLA dividida en dos partes con la que Zack Snyder (si no hay cambio de planes) juntará por primera vez en imagen real al grupo de superhéroes más importantes de la editorial estadounidense, aunque siempre nos quedará la espina de saber cómo hubiera sido la visión de este cuando George “Mad Max” Miller estaba implicado en el proyecto. Finalmente recomiendo el visionado de Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia para disfrutarla y refutar qué es aquello que no ha gustado a unos y sí a otros, aunque para el que aquí firma el proyecto más interesante de Warner Bros relacionado con el mundo superheróico de DC sigue siendo ese Escuadrón Suicida que tan bien pinta y al que esperemos que David Ayer haya hecho justicia.


domingo, 14 de julio de 2013

El Hombre de Acero



Título Original Man of Steel (2013)
Director Zack Snyder
Guión David S. Goyer y Christopher Nolan basado en el personaje creado por Jerry Siegel y Joe Susther
Actores Henry Cavill, Amy Adams, Russell Crowe, Michael Shannon, Kevin Costner, Laurence Fishburne, Diane Lane, Ayelet Zurer, Christopher Meloni, Richard Schiff, Antje Traue, Jadin Gould, Tahmoh Penikett, Michael Kelly, Dylan Sprayberry, Harry Lennix





El paso por la pantalla grande del personaje estandarte (con el permiso de Batman) de la editorial DC ha tenido tantas luces como sombras. Si nos saltamos seriales, cortos animados y nos centramos solamente en los films en pantalla grande protagonizados por el personaje creado por Jerry Siegel y Joe Susther tendríamos que irnos a aquel 1978 en el que Richard Donner en la dirección, Mario Puzo (entre otros) al guión y Christopher Reeve, Margot Kidder o Gene Hackman como protagonistas dieron forma a la primera gran película de Superman. Dicha producción marcó un hito cinematográfico y aunque hoy se ve naif y hasta cierto punto demodé sigue siendo un clásico dentro del celuloide de superhéroes.




Sólo dos años después llegaría Superman 2, que en principio fue dirigida también por Richard Donner (al menos en su mayoría) pero este sería sustituido al frente del proyecto por Richard Lester que ocupó el lugar del director de La Profecía o Lady Halcón. La cinta era inferior a la primera, aunque contenía momentos interesantes y unos villanos memorables (hoy también un poco vintage) comandados por el General Zod interpretado por el británico Terence Stamp. Curiosamente lo que menos me atrae de esa cinta es el momento de venganza de Clark con el parroquiano del restaurante, acción egoísta y chulesca impropia del personaje.




En la tercera entrega, estrenada en 1983, la cosa ya se salía de madre. Se introdujo un personaje cómico interpretado por el entonces humorista de moda Richard Pryor, un empresario estúpido (con rubia tonta de acompañante) como villano y se desvirtúó completamente al personaje de Superman. Pero el momento más bajo de la saga vino con la cuarta parte. Los derechos del personaje cayeron en manos de la inefable productora Cannon Films (casa que perpetró muchas de las aventuras de baja estofa de nuestros amigos Chuck Norris o Dolph Lundgren entre otros) y el resultado fue un desastre con misiles, efectos especiales  Coleco y enemigos con pelo cardado y cuerpo de luchadores de wrestling (así como uñas mortales) llamado Superman 4: En Busca de la Paz, una cinta a revisionar con amigos, acompañados siempre de brebajes de la felicidad, por sus incontables dosis de caspa fílmica.




En los 90 series como Superboy o Lois y Clark saciaron (más o menos) el apetito goloso de los fans del personaje. Ya durante la década pasada se realizó una mediocre pero entrañable serie precuela llamada Smallville que narraba la adolescencia de Clark Kent y su némesis Lex Luthor en el pueblo natal de ambos (sí, el producto se tomaba sus licencias, muchas) y que con la tontería duró la friolera de diez temporadas. Pero en cine el Hombre de Acero volvió a dar la cara a manos de un Bryan Singer que se bajó del carro de la saga de los X-Men marvelita para dar su visión del superhéroe de los calzoncillos por fuera. El resultado fue la fallida Superman Returns, una obra con buenas intenciones (recuperar el tono del primer Superman de Donner en pleno siglo XXI) pero que falló en casi todos los apartados (sobre todo el casting), despertando en un servidor tanto la decepción como la vergüenza en numerosas ocasiones. Con todo el largometraje tiene sus fans que lo defienden a muerte y los mismos están en todo su derecho de hacerlo.




Este 2013 se cumplen 75 años de la creación del personaje y para celebrar tan señalada fecha (y según parece para que DC no pierda los derechos de personaje que reclaman los descendientes de Siegel y Susther) Warner Bros (dueña de la editorial casa de personajes como Batman, Green Lantern o Wonder Woman) ha estrenado un nuevo reinicio cinematográfico con el norteamericano Zack Snyder como director, el británico Christopher Nolan como productor y argumentista y el también estadounidense David S. Goyer como guionista. El resultado es El Hombre de Acero, una muy buena muestra de cine comercial que con sus más y sus menos hace justicia al personaje y ofrece dos horas y veinte minutos de celuloide disfrutable y potente, puede que demasiado esto último.




Cuando el planeta Krypton es condenado a la extinción Joer-El y su esposa Lara envían a su recién nacido hijo Kal a un planeta llamado Tierra para que pueda crecer libre con una familia que le acoja. Poco antes de la destrucción del planeta natal de Kal-El el General Zod intentará interceptar al recién nacido sin éxito, tras estos hechos él y sus secuaces serán exiliados en la Zona Fantasma. Años después Kal-El es un hombre de 33 años llamado Clark Kent que intenta llevar una existencia normal ocultando sus poderes. Pero la llegada a su vida de una periodista llamada Lois Lane y el regreso de Zod y sus hombres para eliminarlo y localizar un nuevo Krypton en la Tierra por medio del genocidio humano impulsarán a Clark/Kal a tomar la decisión más importante de su vida.




Se ha hablado mucho de Man of Steel desde su puesta de largo internacional, posiblemente demasiado. Unos para defender su magnificencia fílmica y otros para destacar su mediocridad cinematográfica. Un servidor salió el jueves satisfecho del cine, de haber visto una buena película de superhéroes, grandilocuente, entretenida e imperfecta, con momentos memorables y otros fallidos pero que en líneas generales me ha gustado considerablemente como adaptación de las aventuras de Superman, eso sí, con un par de licencias con respecto al cómic que son un poco blasfemas, aunque no desvirtúan en demasía el conjunto del producto.




La última película del estadounidense Zack Snyder se abre como una tecnificada y enorme space opera y durante el prólogo en Krypton ya se pueden ver pasajes del todo memorables (Jor-El viendo como destruyen Krypton o el bellísimo y crepuscular plano de su mujer, Lara, de espaldas mientras el planeta explota) con otros menos conseguidos (esos trucos de montaje necesarios para que ¿no nos demos demasiado cuenta? de que Russell Crowe ya no tiene cuerpo para peleas cuerpo a cuerpo). Esos primeros pasos nos sintetizan la naturaleza de un producto conseguido y muy bienintencionado pero irregular en algunos aspectos que no lo elevan a la excelencia que se esperaría de él.




El ritmo es el adecuado consiguiendo que los 143 minutos del metraje no pesen en ningún momento, el uso de los flashback es acertado ya que los mismos nos sirven como álbum fotográfico de la infancia del personaje que expone sus dilemas y motivaciones personales consiguiendo (en gran parte) llevar la filosofía del rol de las viñetas con fidelidad a la pantalla, aunque metiendo la pata el algunos momentos puntuales. Uno de los más destacables en este sentido es en el que Jonathan Kent le dice a su hijo Clark que a lo mejor debería haber dejado morir a los críos del autobús escolar, algo que jamás, pero jamás, saldría de la boca del íntegro hombre de pura cepa americana que siempre ha sido el padre adoptivo de Superman.




Estos recuerdos le sirven al director para marcar dos estilos visuales a la hora de abordar el film. El pasado en Smallville (varias referencias a la serie de tv hay a lo largo del metraje, como ese tanque de agua con el nombre del pueblo) está rodado con un lirismo malickiano (algo que ya se percibía en los trailers) en el que podemos ver algunas de las escenas más hermosas salidas de la mano del director de Watchmen. En cambio en el presente se alterna una epicidad grandiolocuente (posiblemente el primer vuelo del personaje sea el mejor momento del largometraje y uno de mis pasajes cinematográficos favoritos de lo que llevamos de año, muy bien la banda sonora de Hans Zimmer a lo largo de todo el film) y una crepuscularidad latente que se acentúa en los momentos más terrenales del personaje y en la invasión alienígena por parte del General Zod y sus huestes.




Del guión de David S. Goyer y Christopher Nolan se pueden decir tantas cosas malas como buenas. Por el lado malo las relaciones personales entre los personajes y la profundidad de las mismas son inadecuadas y escasas, si no contamos al protagonista poco llegamos a saber de manera concisa sobre las motivaciones de muchos de los roles del film que no han sido demasiado trabajados en el papel. Por el bueno el conocimiento de Goyer sobre el microcosmos de Superman, el ritmo que alterna introspección y acción y la mano de Nolan haciendo (como en sus Batman, pero de manera menos sutil) una metáfora por medio de Zod del terrorismo extremista que es adecuada y acertada pero en ocasiones demasiado obvia, recordemos a Perry White y compañía manchados de polvo entre los edificios realizándose con ello una referencia un poco tosca al fatídico 11S americano.




Dentro del casting tenemos a un Henry Cavill que da la talla como protagonista. La elección del británico es todo un acierto, ya que sabe alternar la fisicidad (puede que demasiada, muchas horas de gimnasio) que requiere Superman con el intimismo que solicita Clark Kent, aunque como en toda buena encarnación del último hijo de Krypton ambos roles se intercambian. Amy Adams es una buena Lois Lane (esta chica me pierde, tiene los ojos más bonitos del Hollywood actual) sabe interactuar en cámara con Cavill (aunque no haya demasiada química) y se hace con el personaje, pero el guión no la retrata al 100% como la pizpireta reportera que siempre ha sido en las viñetas, pero esto se debe a que el film comete el pecado de dejar de lado casi totalmente los toques de humor que deben estar en toda película del hombre de acero, pero sin llegar al ridículo de las Superman 3 y 4 o Superman Returns, que sin ser tan mala como aquellas tenía sus pasajes de bochorno incalculable.




Dentro de los secundarios nadie destaca pero todos cumplen. Diane Lane posiblemente sea la más acertada, un poco menos el apático Kevin Costner (aunque su última escena es emotiva) y lo de Russell Crowe tiene mérito, el hombre trata de no convertirse en el nuevo Nicolas Cage para no caer en la autoparodia, pero un servidor aún no sabe si lo está consiguiendo. Perry White muy bien encarnado por Laurence Fishburne (que ojo, siendo un negro que interpreta a un personaje blanco no hizo implosionar la cinta desde dentro, como parecían vaticinar algunos iluminados) y Michael Shannon dando una de cal y otra de arena como Zod. Cuando está contenido el espectador pueda incluso llegar a ver el interior de su mente, pero cuando se pone histriónico se acerca con demasiado peligro un vilano de opereta cualquiera.




Pero si hay algo que me ha agradado de Man of Steel, y jamás pensé que lo diría, es la labor de Zack Snyder detrás de las cámaras. No sé si Nolan, Goyer o los jefazos de Warner le han dicho algo al director de 300 pero ha tomado la sabia decisión de dosificar su estilo visual que en pequeñas dosis agrada y en demasiadas satura. Pocas cámaras lentas y muchas escenas bucólicas de conseguida poesía visual, nada de primerísimos planos saturados y sí una grandilocuencia contenida. Por suerte poco del desastre videojueguil de la penosa Sucker Punch se puede ver en la cinta que nos ocupa, pero claro, para llevar a cabo las escenas de acción físicas (peleas cuerpo a cuerpo) y las de combates aéreos (batallas espaciales) se ha tenido que hacer un uso recurrente de unos efectos digitales muy dignos que sólo chirrían un poco en el combate en las calles de Smallville. 




Eso sí, estoy de acuerdo con los que afirman que con la destrucción de Metropils se les ha ido la mano, esta decisión es la que hace que el clímax final aún siendo acertado peque en ocasiones de de aparatoso y michaelbayero . Por último en ese cierre encontramos el otro fallo imperdonable por parte de los creadores de la cinta con respecto a la esencia del personaje. La resolución que se le da a Zod es del todo indigna e impropia de Superman por muchos dilemas morales y psicológicos que supongan para el personaje y por mucho que sea una medida extrema requerida por una situación extrema. Si el comentario egoísta de Jonathan Kent era un desacierto lo que en este párrafo comento sobraba completamente en la película.




Noy hay más que leer este intento de crítica para afirmar que nos encontramos con una película imperfecta, con sus más y sus menos y que sin caer en la mediocridad también está lejos de la excelencia cinematográfica. Pero un servidor está del lado de esta El Hombre de Acero, porque me parece buen cine de ciencia ficción y superhéroes, una adaptación adecuada del personaje de Siegel y Sushter y porque confirma teorías que yo mismo esperaba que se cumplieran, como que Nolan puede hacer cine pijamero alejado de la realidad, que David S. Goyer lo mismo escribe Batman o Superman que Blade o Ghost Rider, que Kal-el no está pasado de moda y puede adecuarse a los tiempos modernos, que lo de Superman Returns sólo fue un mal sueño, que Zack Snyder contenido es mucho más digerible y que pagar por ver este agradable espectáculo cinematográfico mereció la pena.



lunes, 6 de junio de 2011

All Star Superman, what happens when the unstoppable force meets the immovable object?



Título Original: All Star Superman (2011)
Director: Sam Liu
Guión: Dwayne McDuffie basado en el cómic de Grant Morrison y Frank Quitely




Del año 2005 al 2008 el genial guionista escocés Grant Morrison y su paisano el no menos ilustre dibujante Frank Quitely crearon para el sello DC un elseworld de 12 entregas sobre el Hombre de Acero titulado All Star Superman. La historia por capítulos se convirtió en casi al instante en un clásico y una de las mejores (para algunos la mejor) historias que jamás se han escrito sobre Superman. La serie ganó dos premios Eisner, recibió el respaldo de una crítica rendida a sus pies y del fandom que casi en su totalidad se quitó el sombrero ante la evidente y enorme calidad del producto.




All Star Superman, que narraba la cuenta atrás para la supuesta muerte del personaje por medio de uno de los planes de su némesis Lex Luthor, condensaba en sus 12 capítulos toda la imaginería que ha definidio al personaje desde que fuera creado por Joe Shuster y Jerry Siegel en el año 1938. Morrison hacía un uso magistral de todo el universo del personaje uniendo en un conjunto sus virtudes y sus defectos, sus hazañas y derrotas, sus secundarios más realistas con los más fantásticos y daba lugar a un maravilloso canto de cisne lleno de luminosidad y hasta pureza conceptual y formal que emulaba en su trama central los doce trabajos de Hércules.




Tras el éxito editorial de la colección DC no tardó en dar la noticia sobre la adaptación a cine animado de tan memorable y exitosa saga. El pasado mes de Febrero se estrenaba la película en formato digital en Estados Unidos llegando a España poco después. Curiosamente las primeras críticas que leí sobre la cinta la ponían bastante mal, hablando de ella como de un cúmulo de escenas inconexas sin sentido que no hacían honor al personaje. Me llamó la atención que mucha de esa gente ni siquiera había leído el cómic y en ese sentido su decepción era hasta cierto punto comprensible.




Si no se ha leído el cómic la película no se ve igual, pero aún así es un producto de una calidad bastante considerable. El director Sam Liu y el tristemente fallecido guionista Dwayne McDuffie saben captar la esencia de la colección. Es cierto que eliminan algunos episodios, unos más importantes (Funeral en Smallville) y otros menos (Ser Bizarro o ¡La Guerra entre Superman y Olsen!) e incluso algún detalle magistral en la obra como la viñeta metareferencial a la creación del personaje como tal por sus autores. Pero tal hecho no quita cohesión al conjunto que funciona al 100% y como una máquina totalmente engrasada a la hora de mostrarse como un producto audiovisual de excelente calidad.




En la animación han seguido inteligentemente la estética establecida por la magnífica Batman: Under the Red Hood. En el producto han sido hasta cierto punto fieles a los trazos de Quitely (sobre todo en ese magnífico Lex Luthor calcado de las viñetas) pero la magia no se manifiesta de la misma manera que en las viñetas. Todo ese sense of wonder que respiran todas y cada una de las páginas de la colección está fiiltrada en la película, creando una gran obra, pero que no alcanza las cotas de genialidad del cómic y su final aún siendo tan épico como el de la colección, cambia un poco, ya que en el largometraje quieren redimir en cierta manera al personaje de Luthor, pasaje que no queda mal, pero que no era necesario.




En el excelente doblaje de voces tenemos a un muy correcto James Denton (Mujeres Desesperadas) como Superman/Clark Kent, a esa maravillosa venus llamada Cristina Hendricks (Mad Men, Firefly), que para colmo tiene una voz preciosa, como Lois Lane, a un Anthony Laplagia (Sin Rastro) que borda su caracterización como Lex Luhtor y al siempre ductil Alexis Denisof (Ángel, Cómo Conocí a Vuestra Madre) en el rol de Doctor Leo Quintum. Por último destacar la breve, pero importante, intervención de Frances Conroy (A Dos Metros Bajo Tierra) como Martha Kent.




Es muy difícil captar en imágenes (ni siquiera animadas, que podrían estar más cerca del mundo del noveno arte que las reales) la majestuosidad de uno de los mejores cómics de la década pasada como es All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely. La división de cine animado de DC lo ha intentado y aún no consiguiéndolo completamente ha llegado a captar gran parte del mensaje, el alma y el corazón de una de las historias más grandes jamás contadas sobre el Hombre del Mañana, que no es poco. Ahora sólo queda esperar esa adaptación que viene sobre la mítica saga Batman: Año Uno, de Frank Miller y David Mazzucheli.



sábado, 4 de julio de 2009

Hollywoodland, ¿Qué le sucedió al Hombre del Mañana?


Título Original:
Hollywoodland (2006)
Director: Allen Coulter
Guión: Paul Bernbaum
Actores: Adrien brody, Ben Affleck, Diane Lane, Robin Tunney, Bob Hoskins, Molly Parker



Siento una especial predilección por el cine contemporaneo que retrata la crónica negra del Hollywood dorado. Siempre me ha fascinado la dicotomoía de que el celuloide de aquella época fuera tan pulcro, puritano y casto, mientras que detrás de las cámaras, entre las célebres bambalinas, se daban forma los más desorbitados excesos con fiestas, drogas, sexo desenfrenado y corrupción, Hollywoodland es una soberbia muestra de ello.



Hollywoodland narra la ivestigación por parte de un detective privado (Adrien Brody) de la extraña muerte (parece ser que un suicidio) de George Reeves, el actor que intepretaba a Superman en el célebre programa televisivo de los años 50. Los sospechosos van desde su amante (Diane Lane), hasta su prometida (Robin Tunney), pasando por el millonario director de la Metro Goldwin Meyer (Bob Hoskins).



Hollywoodland es un exquisito retrato de aquella época irrepetible, está dirigida (en su debut cinematográfico) por Allen Coulter, realizador forjado en las filas de la serie Los Soprano y se le nota, su estilo es discreto, clasicista, sin florituras innecesarias, pero en todo momento seguro y conciso. El guión de Paul Bernbaum se deja influenciar tanto por James Ellroy como por el David Lynch de Mulholland Drive, es sólido, juega perfectamente la baza de los flashbacks y no flojea casi en ningún momento.



Admiro porfundamente a Carlos Boyero y eso que no comparto ni el 10% de sus opiniones, pero en lo que sí le doy la razón es en el comentario que hizo para El País dentro de su crítica sobre el film La Sombra del Poder de Kevin Macdonald, Ben Affleck esta envejeciendo muy dignamente como actor (a parte dejaré que es un muy prometedor director, como se pudo ver en esa obra maestra llamada Adiós Pequeña, Adiós, su debut como cineasta) no sé dónde coño había metido todos estos años la expresividad, pero en Hollywoodland se da buena muestra de que la tiene, el protagonista de Dogma construye un George Reeves, carismático, vulnerable, débil, afable, con el que conectas y del que te compadeces, confirmando el malditismo que hay detrás del personaje de Superman (ese traje en blanco y negro al principio es como una señal) y también desmitificándolo, Affleck se mereció, desde mi punto de vista, todos esos premios que recibió por este papel, el breve vídeo en Super 8 en el que hace la prueba para el programa de lucha libre tiene más cine puro y transmite más sensaciones que la mayoría de producciones americanas que se estrenaron en ese año 2006.




Del resto del reparto destacar a un soberbio Adrien Brody, que a pesar de no tener un físico que se adecúe a los años 50, aborda el papel con credibilidad, mostrando sus miserias y sus aires de protagonismo con la prensa (acto que lo emparenta directamente con Jack Vincennes, el papel que interpretaba Kein Spacey en, la muy superior y pionera del revival de este subgénero a finales de los 90, L.A Confidential) , excelentes también Bob Hoskins (como siempre), una entregada y madura Diane Lane, y una guapísima y deseable Robin Tunney como la prometida de Reeves.



Hollywoodland nos muestra con elegancia y entereza lo que Brian de Palma no pudo con su decidiamente fallida La Dalia Negra, que la época dorada del cine también fue la más cruel y oscura, que la fábrica de los sueños encerraba en su interior pocas y tenues luces y muchas e inabarcables sombras.