Mostrando entradas con la etiqueta Fantastic Factory. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fantastic Factory. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de julio de 2022

Fantastic Factory: El cine de lo condenados



Edición Nacional/España Applehead Team Creaciones
Autor Juan Luis Daza
Portada Carmen López

Descripción

"En el año 2000 el productor español Julio Fernández y el cineasta estadounidense Brian Yuzna se asociaron para crear una productora de cine de género con sede en Barcelona. A lo largo de cinco años y nueve películas, la Fantastic Factory intentó despertar del letargo el adormecido fantaterror español defenestrado por aquellos prejuiciosos incapaces de comprender que el cine debe ser sobre todo diversión y escapismo. Desde “Faust: La venganza está en la sangre” hasta “Bajo aguas tranquilas”, Fernández y Yuzna lucharon por un sector de la industria española necesitado de nuevas producciones que recuperaran el legado de aquellas obras de culto de los años 60 y 70 que atravesaron fronteras y dieron a conocer internacionalmente a autores como Narciso Ibáñez Serrador, Jesús Franco o Paul Naschy.

“Fantastic Factory: El cine de los condenados”, de Juan Luis Daza, es el primer ensayo a nivel mundial dedicado exclusivamente a la compañía catalana. Mediante declaraciones exclusivas en primera persona por parte de uno de los dos fundadores de la productora, el mismísmo Brian Yuzna, “Fantastic Factory: El cine de los condenados” supone un pormenorizado viaje por los orígenes de la productora, todas y cada una de sus nueve películas y el material original (literatura, cómics, sagas cinematográficas previas, hechos reales de la crónica negra española) en que se inspiraron, la desaparición del sello y su legado. A todo ello debemos sumar más de una decena de entrevistas a personalidades relacionadas con la productora, entre directores, intérpretes o guionistas que nos ayudarán a desentrañar y reivindicar aquella locura que nos hizo ver que en España otro tipo de cine era posible."

Fantastic Factory: El cine de los condenados es es el proyecto al que he dedicado los dos últimos años de mi vida. Siempre disfruté con las producciones de la efimera compañía fundada por Brian Yuzna y Julio Fernández en el año 2000 y sabía que detrás de su nacimiento, desarrollo y desaparición tendría que haber una intrahistoria interesante y la idea de plasmarla en un libro se paseó por mi mente durante años. Cuando por fin crucé mi camino con el de la editorial malagueña Applehead Team Creaciones, con Frank Muñoz y Pedro José Tena como cabezas visibles, les hice la propuesta de escribir sobre esta aventura que, conociendo su excelente catálogo de ensayos cinematográficos, siempre pensé que sería de su agrado.

Como era de esperar aceptaron la propuesta encantados y desde ese mismo momento, en plena desescalada del confinamiento, depositaron en mi toda la confianza y, muy importante, el tiempo del mundo para completar un ensayo cuya escritura ha sido muy complicada por la poca información fiable que hay sobre la productora en la red. Conseguí hablar con bastantes personas (intérpretes, directores, guionostas) implicados en la Fantastic Factory, pero no con una voz que me diera una visión amplia de lo que fue el proyecto. Por suerte Brian Yuzna contestó a uno de mis mails y aceptó gustoso ser entrevistado por videollamada. Lo que yo creía iba a ser una sola sesión se convirtieron en varias que conformaron nueve horas de conversaciones con una persona encantadora sin la que este libro nunca hubiera llegado a existir.

Aunque no saldrá publicado hasta septiembre ya se puede adquirir en preventa en la web de Applehead Team Creaciones y después de 13 años de Trangresión Continua, con algunos lectores que me siguen desde aquel lejano 2009, lógicamente no podía dejar pasar la oportunidad de compartir con vosotros la noticia de este proyecto en el que he puesto esfuerzo, cariño y tiempo. Dentro de poco empezaré la promición del libro, de manera que es posible que le dedique alguna que otra entrada más del blog, pero eso no alterará la programación habitual con reseñas sobre cine y series que dentro de poco volverán para amenizaros el verano.


sábado, 26 de septiembre de 2015

Beyond Re-Animator, el gabinete del Doctor West



Título Original Beyond Re-Animator (2003)
Director Brian Yuzna
Guión José Manuel Gómez y Miguel Tejada Flores
Actores Jeffrey Combs, Jason Barry, Elsa Pataky, Simón Andreu, Santiago Segura, Lolo Herrero, Raquel Gribler, Enrique Arce, Nico Baixas, Bárbara Elorrieta





Para el año 2003 la Fantastic Factory ya había dado muestra de lo que era capaz, para bien o para mal. La productora del filipino Brian Yuzna y el español Julio Fernández ya había parido mediocridades entretenidas como Faust: La Venganza Está en la Sangre, del mismo Yuzna, o Arachnid, de Jack Sholder, y por otro lado proyectos interesantes como Dagon: La Secta del Mar a manos de Stuart Gordon o Darkness, primera incursión internacional del cineasta catalán Jaume Balagueró. De modo que ya que la compañía estaba bien asentada el director de Society o las dos entregas de El Dentista decidió utilizar su nueva aventura como productor para llevar a cabo por fin la eternamente pospuesta tercera entrega de la saga Re-Animator, iniciada por su amigo Stuart Gordon con la cinta de culto, de título homónimo, en 1985 y a la que él dio continuación cinco años después con esa La Novia de Re-Animator que diseccionamos humildemente en la anterior entrada del blog.




Beyond Re-Animator se estrenó en el ya mencionado año 2003 como proyecto de la Fantastic Factory, de modo que la mayor parte de los equipos técnico y artístico estaba formada por profesionales españoles. El mismo Brian Yuzna se hizo con las riendas de la dirección, el guión lo escribieron el español José Manuel Gómez y el norteamericano Miguel Tejada Flores (con la colaboración no acréditada de Xavier Berraondo y, de nuevo, el propio Yuzna)  y como no podía ser menos el gran Jeffrey Combs repitió como el inolvidable Doctor Herbert West, único elemento imprescindible que no puede faltar en una entrega de la saga inspirada en las serie de relatos cortos Herbert West: Reanimador surgidos de la pluma del escritor norteamericano nacido en Providence, H.P Lovecraft, aunque esta vez la historia que vertebra al largometraje no está inspirada directamente en ninguno de esos relatos cortos que sí se usaron de manera más o menos explícita en las películas de 1985 y 1990.




Esta tercer entrega tiene lugar en una cárcel en la que el Doctor Herbert West (Jeffrey Combs) lleva recluido catorce años cumpliendo condena tras los hechos acontecidos en La Novia de Re-Animator. La llegada del prometedor e imberbe Doctor Howard Philips (Jason Barry), que guarda un oscuro secreto en su pasado que le relaciona con West, permite a este último volver a ponerse manos a la obra con sus inhumanos experimentos, esta vez usando como cobayas a los reclusos de la prisión a los que inocula su recién recuperado suero de color verde fluorescente, Con la ayuda de Philips y la intromisión de una ambiciosa periodista llamada Laura Olney (Elsa Pataky) así como la del sádico alcaide Warden Brando (Simón Andreu) nuestro científico loco favorito volverá a sembrar el caos, pero esta vez en una localización de la que nadie puede escapar. Como resultado tenemos una tercera entrega de Re-Animator que está a años luz de sus predecesoras, pero también un producto 100% Fantastic Factory en el que la escasez de medios y la mediocridad formal se suplen por medio de la mala baba, la brutalidad o la más disfrutable y salvaje desvergüenza.




Al igual que todas las piezas menores de la Fantastic Factory (la mayoría de ellas, para qué negarlo) Beyond Re-Animator es una Serie B orgullosa de serlo, un proyecto en el que Brian Yuzna y su séquito depositan más ganas y diversión que verdadero talento, siendo brutalmente fieles al gore tradicional y autoparódico que ha sido siempre la seña de identidad del filipino. Evidentemente en el proceso se notan las carencias de la producción como una localización no del todo aprovechada cuya enormidad se ve alaramantemente potenciada por el escaso número de extras que dan forma al grueso de los reclusos de la prisión, unos efectos digitales muy ajustados (pero sabiamente dosíficados para no delatar su naturaleza más que humilde) que se ven superados por los de maquillaje del gran Scream Mad George, una dirección de Brian Yuzna con más buenas intenciones que resultados y un reparto que hace lo que puede con los esquematizados personajes a los que tienen que dar vida, después de la muerte en algunos casos..




Por suerte Beyond Re-Animator no carece de ese afán por ser políticamente incorrecto, grosero y hasta sánamente desagaradable que anida en toda producción salida de la mano de Brian Yuzna consiguiendo llenar de simpatía, salvajadas y momentos disparatados, que mezclan el humor escatológico con el gore más descerebrado, casi todo el metraje de los ajustados 90 minutos que dura la cinta. Pasajes como el del arranque con el asesinato de Bárbara Elorrieta, la reanimación de Moses, todos los relacionados (sobre todo el de su descacharrante final) con el prisionero politoxicómano, Speedball, al que interpreta un desatado Santiago Segura, o los que tienen como protagonistas a la rata del personaje de Enrique Arce y el pene de otro de los secundarios ofrecen el lado más gamberro, travieso y de mal gusto del director de Progeny o Amphibious 3D y ahí la obra se hace fuerte para dar al espectador lo que busca en un proyecto tan ligero y carente de pretensiones como este.




Por suerte loas actores que dan forma al reparto, casi en su mayoría, están entregadísimos para dar forma a roles supeditados, necesariamente, a lo exagerado, la sobreactuación y el grand guiñol. Ahí tenemos a nuestro Simón Andreu dando vida al típico alcaide carcelario demente pero inyectándole, nunca mejor dicho, su propia personalidad (recordemos que el actor es habitual en las producciones internacionales rodadas en nuestro país por su dominio del inglés) una guapísima Elsa Pataky pasando de dama desvalida a femme fatale a lo largo del film, un muy macarra Enrique Arce como Cabrera o Nico Baixas recurriendo a su peculiar fisicidad para dar vida a Moses, por no mencionar al ya citado Santiago segura en su salsa. Por el lado negativo mencionar a un desganado James Barry como el Doctor Howard Philips (nombre y apellido que son una referencia directa a Lovecraft) que no sólo transmite cierta desgana durante toda su intervanción sino que también hace que en todo momento echemos de menos al inolvidable Daniel Caine al que dio vida en las dos primeras entregas de la franquicia un magnífico Bruce Abbot al que aquí se añora desde el minuto uno de metraje.




Pero si del casting tenemos que hablar ese seguro de vida llamado Jeffrey Combs vuelve a llevarse el gato al agua convirtiéndose en el mayor acierto de Beyond Re-Animator, con amplia diferencia. Herbert West vuelve a ser el rey de la velada y aunque esta vez la producción que protagoniza no está al nivel de la repercusión icónica que posee como personaje de ficción el actor de Edmond o Aún Sé lo Que Hicisteis el Último Verano vuelve a recurrir a la contención, la gestualidad petrea y la gelidez formal para retratar a este inteligente demente, este ser ajeno a cualquier tipo de empatía con otros humanos a los que considera conejillos de indias o en el mejor de los casos ayudantes para sacar adelante sus diabólicos planes con el suero reanimador al que él mismo dio forma cuando trabajaba en la universidad de Zurich en el arranque del film primigenio de 1985. El norteamericano no tiene  que esforzarse demasiado para eclipsar al resto de actores que comparten plano con él y eso el fan de la franquicia lo agradece considerablemente.




Aunque ya hemos comentado que como secuela de  Re-Animator y La Novia de Re-Animator no está a la altura de estas, Beyond Re-Animator respeta y enriquece, una vez más, el microcosmos de experimentos y muertos revividos de esta ya mítica saga, aunque en esta ocasión con unos resultados considerablemente más humildes e irregulares. Como producto gestado y nacido dentro de la Fantastic Factory esta tercera película sobre las correrías del mad doctor más icónico de los 80 es un subrpoducto de contrastada mediocridad que no elude serlo en ningún momento y gracias a ello su principal cabeza pensante, Brian Yuzna, puede sentirse libre de prejuicios para encadenar barbaridad tras barbaridad sin pensar demasiado en si la historia que está contando tiene sentido incluso como muestra de cine de género, ya que en un largometraje como el que nos ocupa la sinrazón y el "más todavía" forjan positivamente el proyecto.




Pero esa locura bañada en sangre y vísceras (que ciertamente podían haber abundado más a lo largo del metraje, pero el presupuesto parecíó no dar más de sí) protagonizada por personajes llevados al extremo del absurdo es suficiente para hacernos pasar un buen rato de evasión cafre y deslenguada mientras esperamos pacientemente que Yuzna encuentre financiación para realizar esa nueva trilogía formada por House of Re-Animator, Re-Animator Unbound y Re-Animator Begins con la que intentará dar nueva (no) vida a los experimentos del ínclito Herbert West vía "suero reanimador". Para finalizar adjuntamos un videoclip que no sólo hace más grande a Beyond Re-Animator sino también a la Fantastic Factory en general, aquella productora de cine nacida a destiempo pero que tuvo la valentía de hacer algunas de las películas más entrañables que ha dado el fantaterror contemporáneo en los últimos años. Re-Animate your feet!


martes, 13 de septiembre de 2011

Faust: La Venganza Está en la Sangre, the flesh and the fiends




Título Original Faust: Love of the Damned (2000)
Director Brian Yuzna
Guión David Quinn y Miguel Tejada Flores basado en el cómic de David Quinn y Tim Vigil
Actores Mark Frost, Isabel Brook, Andrew Divoff, Jeffrey Combs, Monica Van Campen, Fermí Reixach, Junix Inocian, Marc Martinez, Paco Maestre, Ronny Svenson




En el festival de Sitges de 1999 el productor español Julio Fernández (dueño de Filmax) y el director filipino asentado en Estados Unidos, Brian Yuzna, especializado en cine gore con films en su haber como Society, El Dentista 1 y 2 o La Novia de Re-Animator (secuela de la célebre cinta de culto rodada por su amigo Stuart Gordon) decidieron un noche mientras cenaban llevar a cabo un ambicioso proyecto conjunto con el que realizar cine de género dentro del terror en España (concretamente en Barcelona, la capital catalana) para exportarlo a todo el mundo. Así nació la inefable productora Fantastic Factory.




La Fantastic Factory fue una productora que financió 7 películas en 9 años de las que pocas (las de Jaume Balagueró y Paco Plaza y Dagon: La Secta del Mar de Stuart Gordon) salían del pozo de la mediocridad. Incluso podríamos decir que algunos de esos largometrajes en ocasiones bordeaban el bochorno. A pesar de que en el proyecto tomaron parte directores curtidos en el cine de terror o el subgénero gore como Jack Sholder (Hidden) o el ya mencionado Stuart Gordon (Re-Animator) los resultados casi siempre dejaban bastante desear. Arachnid de Sholder o Rottweiler y Bajo Aguas Tranquilas del propio Brian Yuzna no eran films meritorios en manera alguna en el plano cinematográfico.




La cinta que dio el pistoletazo de salida a la Factoria Fantástica fue Faust: La Venganza Está en la Sangre, dirigida por el mismo Brian Yuzna, rodada en Barcelona con un reparto internacional de secundarios de medio pelo y con unos medios técnicos bastante dignos dentro de la modestia de la que hacía gala, indudablemente, el proyecto. El resultado fue una película considerablemente mala que gustó a poca gente (aunque en el festival de Sitges agradó bastante y recibió un premio por sus efectos especiales) y que se reveló como un paso en falso a la hora de poner en marcha la maquinaria de la recién creada productora. Pero por encima de todo eso, este largometraje del año 2000 supone uno de mis guilty pleasures favoritos. Ese tipo de película que el espectador es consciente de que es horrible pero a pesar de ello la disfruta como un crío cada vez que la ve.




Faust, Love of the Damned está basada en un cómic underground norteamericano del mismo nombre editado en el año 1991 por el sello Rebel Cómics (aunque a día de hoy los derechos los tiene la editorial Avatar Press) en 13 números escritos por David Quinn y dibujados por Tim Vigil. La colección, ilustrada en blanco y negro, es un tebeo pasadísimo de rosca lleno de gore, ponografía, sadismo y salvajadas sin fin que narra como Jim Jaspers, un ser humano, hace un pacto con un extraño ser llamado M (Mefistófeles) entregándole su alma para que con ello le conceda poderes para vengar a su novia, asesinada por un grupo de mafiosos. Pero tras su vendetta personal encontrará placer y adicción en matar y lo hará bajos las órdenes de M. Con la ayuda de la psiquiatra Jade De Camp el protagonista conseguirá escapar del yugo del que ahora es su amo y encontrar un motivo para seguir viviendo una existencia mortal lejos de tanto asesinato y depravación.




El cómic es excesivo hasta lo insultante, todo está lleno de vísceras, penes erectos, penetraciones, desmembramientos y bestias multiformes. El lector avispado se habrá dado cuenta de que la trama es una versión bastarda y brutal de la obra literaria Fausto del escritor alemán Johann Wolfgang Von Goethe, aunque Quinn y Vigil también se dejan influenciar por mangas como Berserk de Kentaro Miura e incluso films como Robocop ya que el tiroteo al que someten al protagonista es idéntico al de Alex Murphy en la obra maestra de Paul Verhoeven. El dibujo grotesco de Vigil (que evolucinó bastante a lo largo de la serie, pero nunca dejo de ser feista) ayuda a dar un tono enfermizo y mórbido a las historias de Jim Jaspers.




La película es considerablemente fiel a las viñetas, esa era una idea que Yuzna tenía clara, por eso contrató al guionista del cómic Davd Quinn para realizar (con la ayuda de Miguel Tejada Flores) una historia que supusiera un greatest hits de las mejores tramas de la colección. El resultado es un guión considerablemente mediocre, sin desarrollo o credibildiad alguna pero que mete acción por un tubo y no da un respiro al espectador que se enfrenta a un continuo mix de policiaco, cinta de terror, oscuro film con antihéroe y hasta comedia, intencionada o no. Como es logico el sexo y la violencia son menores que en el tebeo y no tan gráficos, pero tienen presencia y están bien insertados en la alocada trama.




Brian Yuzna rueda con su habitual apatía y mediocridad formal y conceptual pero, se le ve con más solvencia, ya que esta vez se encuentra con una obra que no se centra exclusivamente en el gore como sus anteriores films y tiene la obligación de ser más imaginativo. En Faust debe narrar una historia entretenida y accesible a más público, aunque la mayor parte del mismo sean amantes de la Serie B y el cine de género más de segunda fila. La cinta ciertamente se la hace el equipo técnico. Desde unos efectos digitales muy decentes para un producto tan modesto, un trabajado maquillaje a manos del célebre Screaming Mad George y nuestro Poli Cantero y una dirección artística muy aceptable, escueta, pero efectiva.




Los actores son de pena. Mark Frost tiene la presencia y el físico para dar vida a Jim Jaspers/Faust pero como actor es demencialmente horrible. Cuando decide llorar o poner cara de pena bizquea y parece tener una fuerte deficiencia mental. Andrew Divoff es el más serio dentro de la locura del producto y su M es, como personaje, posiblemente el más acertado del film. Isabel Brook está perdidísima como la doctora De Camp y entre los secundarios con breves aparciones tenemos a paisanos como el tristemente fallecido Paco Maestre, Marc Martínez, Fermí Reixach o una Michelle Jenner de 10 años en un cameo. Aunque un servidor se queda con Jeffrey Combs (actor fetiche de Yuzna y mitico protagonista de Re-Animator) como el Sargento Margolies, muy contenido en su papel... hasta el final, y con la catalana Mónica Van Campen dando vida a la manipuladora Claire. Decir que su personaje desprende sensualidad y aires de femme fatale por todos los poros de su piel es quedarse corto.




El film es harto entretenido, tiene ritmo, escenas excesivas (la de Claire hinchándose, que remite directamente a Society, también de Yuzna), mala baba, brutalidad y chabacanería. Un producto que está lleno de sexo, sangre, mutilaciones, intérpretes sobreactuados y heavy metal (la banda sonora que contenía temas de Fear Factory, Soulfly, Machine Head, Coal Chamber o Sepultura fue un considerable éxito de ventas). Dejemos pasar la indudable mediocridad del conjunto, que en la recta final se toma demasiado en serio con ese clímax poco festivo, que esa Barcelona por muy bien fotografiada que esté no pasa por Nueva York ni de coña (¿tanto les hubiera costado añadir planos adicionales de la ciudad estaodunidense en concreto para las transiciones?) y que los actores en general están para quemarlos vivos en el fuego del averno.




Guardo una relación de afecto con Faust: La Venganza Está en la Sangre. Una cinta que de buena tiene más bien poco, pero que supuso la primera piedra de una adorable empresa llamada Fantastic Factory que situó en escena productos cinematográficos horribles y entrañables como La Monja o Beyond Re-Animator, aunque también impulsó a grandes talentos como los Jaume Balagueró o Paco Plaza con films que me parecen grandes ejemplos de cine de género en nuestro país, siempre con aspiraciones internacionales, tales como El Segundo Nombre, Romasanta: La Caza de la Bestia o Darkness, cintas sin las cuales el celuloide de terror español no estaría viviendo esa nueva vida comercial en la que entran [REC·] 1 y 2, Frágiles o El Orfanato y que realmente tuvo su germen antes del nacimiento de la productora de Yuzna y Fernández, con aquella magnífica y reivindicable Los Sin Nombre estrenada en 1999 de la que hablaré en cuanto pueda por estos lares.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Dagon: La Secta del Mar, o chamada de Cthulhu



Título Original: Dagon, la Secta del Mar (2001)
Director: Stuart Gordon
Guión: Dennis Paoli basado en relatos de H.P Lovecraft
Actores: Ezra Godden, Francisco Rabal, Raquel Meroño, Macarena Gómez, Brendan Price, Birgit, Bofarull, Ferran Lahoz, Alfredo Villa, José Lifante




La Fantastic Factory fue un proyecto entrañable de nuestro cine. Allá por el año 2001 el productor catalán Julio Fernández se asoció con el director filipino Brian Yuzna para realizar una serie de películas fantásticas y de terror de corte internacional con las que conquistar un mercado más amplio. El resultado fue un cúmulo de memorables películas mediocres que más que de serie B a veces llegaban clasificarse como Z y de las que sólo destacarían de manera notable las realizadas por Jaume Balagueró y Paco Plaza. Aunque yo le guardo especial cariño a Faust, la Venganza Está en la Sangre, de la que hablaré proximamente, y a esta que nos ocupa, Dagon, la Secta del Mar, uno de los más logrados largometrajes de la productora.




El escritor norteameriano H.P. Lovecraft no ha tenido mucha suerte a la hora de que se adaptaran sus textos al medio cinematográfico o televisico. Curiosamente un producto tan modesto y poco pretencioso como Dagon, la Secta del Mar es una de las películas que con más fidelidad ha llevado su mórbido y personal mundo literario a imágen real. Stuart Gordon ya se introdujo en el mundo del autor de La Llamada de Cthulhu, de manera poco ortodoxa, con la obra de culto dentro del subgénero gore, Re-Animator (1985), pero esta vez se ciñe más a los escritos del autor originario de Providence mezclando el relato homónimo con la historia corta La Sombra Sobre Innsmouth.




También llama profundamente la atención y siendo su director alguien como el norteamericano Stuart Gordon la influencia. intencionada o no, que se puede notar en la trama de la incomensurable ¿Quién Puede Matar a Un Niño?, (1976) obra maestra dentro del fantaterror español facturada por el gran Narciso Ibáñez Serrador. Con aquella comparte un pueblo misterioso como localización, la hostilidad de sus habitantes y el problema con el idioma que sufren los protagonistas por ser extranjeros y añadiendo una inteligente pátina de incomunicación que sirve de añadido para dificultar la supervivencia de los personajes y su relación dialéctica con los distintos lugareños del pueblo ficticio de Imboca, cuyo nombre real es Combarro y se encuentra en Pontevedra.




Gracias al, en principio, escueto diseño de producción, la dirección artística, los efectos digitales y de maquillaje y al, buen hacer de Stuart Gordon detrás de las cámaras, Dagon transmite esa sempiterna sensación de amenaza anfibia, con una omnipresente lluvia acentuando la atmósfera húmeda y opresiva en la que los habitantes del pueblo se mueven como zombies por callejones oscuros y edifucaciones con reminiscencias góticas. También pasa el film la prueba de cambiar el Innsmouth original del relato, localizado en Massachusets, y situarlo en Galicia sin que el cambio quede ridículo o forzado y encontrando numerosas similitudes estéticas y conceptuales en el folclore propio de la zona.




Lo peor del film, la mayor parte del reparto de actores. Desde un imberbe Ezra Godden que hace lo que puede pero sin convencer demasiado, a una Raquel Meroño que se defiende bien con el inglés aunque a parte de algo de carnalidad no añade demasiado y una Macarena Gómez expresando mucho más con su rostro que con los diálogos, aunque su presencia se antoja magnética y conseguida en grado sumo. El mejor  del casti, como es lógico, es el gran Paco Rabal en la pìel del vagabundo, Ezequiel, utilizando una mezcla de spanglish castizo entrañable y protagonizando momentos memorables. Lo más destacado, la bestial escena final de su personaje, lo peor, que tras su intervención aquí nunca volvimos a ver actuar unos de los intérpretes más grandes que ha conocido Europa, ya que falleció al poco tiempo.




Un modesto y admirable producto de serie B Dagon, la Secta del Mar, puede enorgullecerse de ser, desde su humildad, uno de los films más fieles al espíritu y la esencia del imaginario literario de Howard Philips Lovecraft y uno de los trabajos más memorables de la ya extinta Fantastic Factory. Stuart Gordon en los últimos años alterna sus intervenciones en la serie Master of Horror con un cine de género con más pretensiones alejado del terror (Edmond, Stuck). Pero a mí me sigue convenciendo más su vertiente exagerada, retorcida y lasciva dentro del gore .Y eso que hablamos de un señor que llegó a ser un reputado y vanguardista director de escena teatral en sus inicios.