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jueves, 14 de noviembre de 2013

Eden Lake, los niños del paraíso



Título Orginal Eden Lake (2008)
Director James Watkins
Guión James Watkins
Actores Kelly Reilly, Michael Fassbender, Thomas Turgoose, Bronson Webb, Shaun Dooley, Jack O'Connell, Finn Atkins, Eliza Elkington





Eden Lake supuso en el año 2008 el debut en la dirección del cineasta británico James Watkins, señor que se haría bastante eco en el mercado internacional con la posterior La Mujer de Negro, sobresaliente segunda adaptación (la primera la realizó Herbert Wise para la televisión inglesa) de la novela homónima escrita por Susan Hill y editada en 1983. Esta ópera prima que nos ocupa poco tiene que ver con el cuento gótico de fantasmas protagonizado por Daniel Radcliffe y auspiciado por la resucitada Hammer Films ya que tiene su deuda más directa con el terror norteamericano de los 70 (el de Wes Craven o Tobe Hooper) y el cine de género extremo francés representado por obras como À l'intérieur de Alexandre Bustillo y Julien Maury o Frontera(s) de Xavier Gens.




Steve (Michael Fassbender) decide pasar un fin de semana tranquilo en el Lago Edén con su novia Jenny (Kelly Reilly) allí se dispondrá a pedirle matrimonio. Pero una vez en el lugar ambos se verán molestados impertinentemente por un grupo de adolescentes comandados por Brett (Jack O'Connell) un muchacho de la localidad. Steve en principio no caerá en las provocaciones de los chicos, pero su paciencia se verá colmada cuando los actos del grupo pasen a mayores. Lo que en un principio iban a ser unos días de retiro idílicos para Steve y Jenny se convertirán en una pesadilla por culpa de Brett y sus secuaces que harán todo lo posible para convertir la estancia de la pareja en el Lago Edén en un verdadero infierno.




Eden Lake es un buen thriller ejecutado por un director que conoce los resortes del género de terror (o más bien suspense en este caso) aunque mostrando ciertas carencias como la mayoría de debutantes dentro del campo del largometraje. Tiene pulso para mantener el in crescendo de tensión a lo largo del desarrollo del film, sabe perfilar unos personajes que no se quedan en el mero cliché (muy acertado que el personaje de Kelly Reilly no eche en cara al de Michael Fassbender que no se envalentone tras las provocaciones de los chicos, recurso argumental pueril y manido hasta el hartazgo en este tipo de narraciones) mide la violencia explícita sin excederse con ella aunque mostrando lo suficiente para impactar en la platea (el momento cutter con la boca de uno de los personajes no es muy gráfico, pero sí duro en su exposición visual) y sabe crear una atmósfera de opresión claustrofóbica bastante consistente.




El peso del film recae en unos magníficos Michael Fassbender y Kelly Reilly, que se entregan físicamente hasta la extenuación por ser creíbles como víctimas de la serie de brutalidades a las que son sometidos por los muchachos locales. El primero se antoja brutalmente realista como ese hombre apacible que finalmente ve cómo es herido su ego y virilidad teniendo consecuencias terribles la mayoría de sus actos posteriores. Ella transmite una serena sensualidad y una calma verista que tornan en desesperación, terror y más tarde locura (su rostro en la escena del atropello es brutal, recordándonos al de Marilyn Burns en el final de La Matanza de Texas de Tobe Hooper). Los chicos no lo hacen mal y tenemos por ahí algún rostro conocido como el de un ya por aquel entonces crecidito Thomas Turgoose, el protagonista de la inolvidable This is England, pero lo cierto es que todos se ven sepultados por la destacable labor de la pareja protagonista.




El punto más polémico de Eden lake es su mensaje sobre los adolescentes del siglo XXI. Watkins carga las tintas contra una generación de críos alienados, amantes del dolor ajeno y carentes de ideales. Jóvenes que no dudan en grabar en sus teléfonos móviles actos de violencia extrema llevados a cabo por ellos mismos o  hacer sufrir a una pareja de forasteros que no les habían provocado en manera alguna. Aunque el director no estigmatiza al grupo entero de chavales (todos o la mayoría están manipulados por Brett, el típico "líder" que intimida física y psicológicamente a sus amigos incitándolos a realizar actos delictivos) y finalmente nos muestra que esa educación y amoralidad vienen de unas familias desestructuradas comandadas por unos progenitores tan o más sádicos que sus propios vástagos, el tono moralista se hace inevitable y un didactismo algo molesto resta puntos al conjunto del trabajo.




Eden Lake no es nada del otro mundo, pero se deja ver como un interesante thriller rural con un toque de poco sutil (pero dificilmente cuestionable) crítica social un tanto alarmista pero por desgracia a la orden del día. Está lejos de la epidermis desgarrada en forma de celuloide que pudimos ver en obras como Los Renegados del Diablo de Rob Zombie o el remake de Las Colinas Tienen Ojos a cargo del francés Alexandre Aja, pero contiene los suficientes aciertos (realización, dirección de actores, pulso narrativo) como para que los mismos solapen sus pocos fallos (exceso de crueldad arbitraria hacia sus protagonistas, un mensaje un tanto discursivo). El resultado es una buena película que sin tener nada especial consigue enganchar a un espectador que se preocupará durante poco más de 80 minutos de lo que le pueda pasar a esta atractiva pero desgraciada pareja de turistas.



domingo, 13 de mayo de 2012

La Mujer de Negro, the innocents


Título Original The Woman in Black (2012)
Director James Watkins
Guión Jane Goldman basado en la novela de Susan Hill
Actores Daniel Radcliffe, Ciarán Hinds, Roger Allam, Sohpie Stuckey, Janet McTeer, Shaun Dooley, Liz White, Daniel Cerqueira, Andy Robb, Misha Handley, Alexia Osborne, Alfie Field


Aunque nunca le he dedicado una entrada temática y ni siquiera he comentado una de sus producciones he dejado caer más de una vez en este blog la profunda admiración que siento desde hace años por la productora británica Hammer Films. Aquella casa que revisionó el origen e historias de personajes de la literatura universal de terror como Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia, Jack el Destripador o el Doctor Jekyll y Mr Hyde, que encumbró a actores como Christopher Lee o Peter Cushing y que nos descubríó a uno de mis directores favoritos de todos los tiempos, el inmenso Terence Fisher.




En 2010 la noticia del regreso de la productora (que desapareció en 1979) fue un hecho. Que su carta de presentación fuera un remake de la película sueca Déjame Entrar dirigida por Tomas Alfredson que adaptaba la novela de John Ajvide Lindqvist en principio no me convenció mucho, pero después de ver la versión que Matt Reeves hizo de ese (ya mítico) romance entre niño humano y chica vampira me quedé prendado con sus muchos hallazgos cinematográficos que iban más allá de copiar una magnífica película. La Hammer volvía con buen pie, indudablemente. La segunda cinta de la renovada productora fue La Víctima Perfecta (The Resident) de Antti Jokinen con Hilary Swank y Jeffrey Dean Morgan de protagonistas y no fue muy bien recibida por la crítica o el público.




La tercera cinta auspiciada por la productora fue La Mujer de Negro (The Woman in Black) segunda adaptación (la primera la hizo para la televisión británica el director Herbert Wise) de la célebre novela de la escritora Susan Hill editada en 1983. Para la dirección del film se contrató a James Watkins, que venía de llamar al atención con Eden Lake, cinta de terror diametralmente opuesta a la que nos ocupa. Del guíón se ocupó la voluptuosa, peculiar y muy interesante Jane Goldman (Kick-Ass, X-Men: Primera Generación, La Deuda, Stardust) y el protagonismo recayó en un ya maduro Daniel Radcliffe.




A finales del siglo XIX un joven abogado británico llamado Athur Kipps que aún no ha superado el fallecimiento de su esposa debe abandonar a su hijo durante un tiempo debido a que la firma para la que trabaja le ha dado un ultimatum por su ineficacia en los últimos tiempos. El muchacho será enviado a una remota isla para que intente vender la casa de un cliente recientemente fallecido. Nada más llegar a la localidad Arthur descubrirá que nadie quiere acercarse a las inmediaciones de la mansión en concreto. Todo empeorará cuando el joven abogado empiece a ver apariciones de una mujer vestida de negro que parece habitar todavía en el, supuestamente, hogar abandonado.


 


The Woman in Black es una magnífica muestra de cine de terror ejecutado con elegancia y tono claisicista que hunde sus raíces tanto en el celuloide de la Hammer Films, como en el de las producciones de Roger Corman que adaptaban relatos de Edgar Allan Poe o en obras como Suspense (The Innocents) de Jack Clayton, La Leyenda de la Casa del Infierno de John Hough o Al Final de la Escalera (The Changeling) de Peter Medak (mencionar Los Otros de Alejandro Amenábar es tontería, si ya hemos nombrado las cintas a las que tomó como referencia) o incluso en la literatura de escritores como Henry James, Oscar Wilde o Bram Stoker.





Curiosamente el largometraje no elude los tópicos del cine de casas encantadas sino que los hace suyos y los convierte en una virtud utilizándolos con un toque de artesanía cinematográfica de tonalidad clásica que en ocasiones consigue inquietar al espectador, Un servidor, curtido en mil batallas y que se las conoce todas en este tipo de films admite sin vergüenza alguna que en un par de ocasiones La Mujer de Negro se los puso de corbata por lo bien realizado de muchos de sus pasajes, sensación que el cine de terror actual, por desgracia, no suele transmitir.




James Watkins utiliza con artesanal pulso los resortes del cine de terror fantasmal. Sabe donde colocar la cámara, difuminar un fondo o colocar de manera imperceptible una figura en el encuadre para que con un sólo gesto el espectador se sobresalte de manera nada tramposa o rebuscada. El uso, no sólo de la figura de la mujer toda vestida de negro y con el pálido rostro tapado por un velo, sino también de los espíritus de los niños que pululan por la casa y su jardín (magistral la escena a la que asiste Arthur desde la ventana la noche de lluvia cuando mira la tumba de lodo y lo que allí acontece) es tan acertada que la misma da entidad a la historia y a su estructura.



El diseño de producción (la casa recuerda inevitablemente a la mansión de los Marsten de la mítica miniserie televisiva Salem's Lot de Tobe Hooper que adaptaba la novela de Stephen King) la puesta en escena, la naturalidad con la que Watkins deja de lado el terror físico y epidérmico de su anterior film y se entrega al simbólico, psicológico y gótico del que hace gala la cinta, el uso de los efectos de sonido, del tempo narrativo (en eso tiene mucho que decir el gran trabajo de Jane Goldman en la escritura) la dosificación de las escenas de terror y el control de una atmósfera que nunca parece impostada y falsaria hacen de La Mujer de Negro toda una experiencia cinematográfica para los amantes del terror clásico.




Daniel Radcliffe hace un excelente trabajo si tenemos en cuenta sus limitaciones como intérprete. Alejándose por fin de la imagen de Harry Potter (ciertamente lo consigue) el actor británico llena de pequeños pero interesantes matices su personaje con detalles como que realmente nunca se sienta aterrado por las apariciones fantasmagóricas de la casa (¿por deseo de entrar en contacto con el más allá por si puede gracias a ello volver a reunirse con su esposa?) la tristeza que hay en su mirada a lo largo de todo el metraje o su interesante pero ligera relación con el personaje de Sam (muy competente Ciarán Hinds, como siempre) en el que hay una diatriba entre superstición y descreimiento.




Me cuesta mucho hablar a cuantos niveles he disfrutado una cinta como The Woman in Black. No sólo ya por sus logros cinematográficos que si bien no son nuevos si están perfectamente ensamblados y expuestos en pantalla, sino porque un servidor se ha criado con este tipo de cine (y literatura), porque una mansión perdida entre la neblina y rodeada de lápidas me produce una fruición incontestable, porque lo que para algunos será "otra de casas encantadas" para mí es la recuperación momentánea de un tipo de cine que creía muerto y porque aquello a lo que apuntaba la memorable Insidious lo confirma La Mujer de Negro, el regreso de ciertas historias de terror clásicas, para verlas de madrugada y en soledad, mientras nos perdemos durante hora y media en las penumbras.