lunes, 2 de noviembre de 2009

Viernes 13, ¿Bienvenidos a Crystal Lake?



Título Original:
Friday the 13th (2009)
Director: Marcus Nispel
Guión: Damian Shannon y Mark Swift
Actores: Derek Mears, Jared Padalecki, Danielle Panabaker, Amanda Righetti, Travis Van Winkle, Aaron Yoo, Julianna Guill, Arlen Escarpeta, Nana Visitor, Chris Coppola





Desde hace unos años el cine estadounidense se está dedicando a hacer nuevas versiones de clásicos del género de terror. Algunas veces el resultado es de nota muy alta como nos dejan ver producciones como Las Colinas Tienen Ojos, La Matanza de Texas 2004, Halloween el origen, Amanecer de los Muertos o La Última Casa la Izquierda. Otras nos regalan mediocridades o revsiones innecesarias como La Profecía 666 o Terror en la Niebla y luego está Viernes 13, dirigida por Marcus Nispel y con producción de este año 2009 que se nos va de las manos en pocas semanas.




Viernes 13 no es un remake de la cinta homónima dirigida por Sean S, Cunningham, que hubiera sido lo más lógico, pero claro, no saldría Jason adulto que es el principal reclamo de la saga. Pero tampoco es, como se ha dicho por la red, una revisión que condensa las cuatro o cinco primeras entregas de la franquicia en noventa minutos. La Viernes 13 de Marcus Nispel es posiblemente, el producto más deficiente que haya tenido alguna vez relación con la serie de películas de la que toma su título. Los interesados en saber mi opinión sobre la película, pero que tienen cosas más importantes que hacer, ya pueden dejar de leer.




Que el cine de terror tiene en ocasiones actores malos, pues nosotros buscamos los peores. Que los personajes son clichés, pues nosotros rizamos el rizo con todos ellos haciendo especial mención en los diálogos sonrojantes del chico negro y el asiático. Que las escenas sangrientas son siempre iguales, pues aquí las rodamos de la peor manera posible y miméticas las unas de las otras. Que las tramas son previsibles, aquí las hacemos simplistas hasta el hartazgo, ya que no hay guión por ningún lado. Que en el cine de terror hay desnudos femeninos pues aquí metemos todos las que podemos y más aunque pequemos en exceso a la hora de explotar masívamente esta seña de identidad del subgénero slasher.




Tras ese horrible videoclip a cámara lenta de los Gwar que supuso Pathfinder (El Guía del Desfiladero) y esta cinta que nos ocupa, se confirma que La Matanza de Texas 2004 fue un excelente remake no gracias a Marcus Nispel en la dirección, sino al resto del apartado técnico del film, el diseño de producción, el guión de Scott Kossar o la fotografía de Daniel Pearl. El alemán hace uno de los trabajos más execrables detrás de la cámara que se ha visto no ya en esta saga, sino en la historia del cine de terror, todo es estúpido, infantil, manido, con olor a refrito de baratillo, nefasto en resumidas cuentas.




Creo que jamas he pasado más vergüenza ajena viendo un remake que con la Viernes 13 que nos ocupa. Esto sí es ofrecer un producto por rascar dinero de la taquilla, porque no es ni un émulo del film original al que le roba el nombre, ni un homenaje a la saga de la que forma parte, ni mucho menos una mirada distinta sobre el film que dio inicio a la franquicia, ya que de Crystal Lake sólo se ve el puto en un par de ocasiones. Es una demostración de que Michale Bay y Sean S. Cunningham no aman el cine de terror tanto como los que nos hemos críado con él, siendo capaces de pisotear una película que ya nos pertenece a todos con tal de abultar aún más sus ya de por sí enormes arcas de caudales. Vergüenza ajena señoras y señores, sólo eso.


Vicky Cristina Barcelona, plats bruts


Director: Woody Allen (2007)
Guión: Woody Allen
Actores: Javier Bardem, Penélope Cruz, Scarlett Johansson, Rebecca Hall, Patricia Clarkson, Kevin Dunn, Chris Messina, Carrie Preston





Finalmente he caído, pero han tenido que pasar dos años de elogios enfervorecidos por un lado y críticas foribundas por otro, al final pues lo de siempre, ni lo uno, ni lo otro. Ni me parece una gran película, ni la he visto tan rematadamente mala como proclamaban algunos. Es otra más de las cintas de Woody Allen que no pasarán a la historia.




A pesar de estar situada en Barcelona, la antepenúltima cinta de Woody Allen está llena de lugares comunes, y tramas mil veces vistas, sobre amor, pasión, celos, infidelidades y triángulos amorosos. Pero el sello del director se deja notar y toda la trama me parece fresca y deliciosa, sí, puede que el film peque de ser una babosa felación a la ciudad condal con aroma a postal, pero es que al autor de Zelig se le nota su cariño Barcelona, la turística, por supuesto.




La historia es esquemática, no está suficientemente bien hilada y peca de liviana, es decir, que los mayores fallos del flm están en su poco consistente guión. A ello no ayuda una innecesaria y esquemática voz en off que quiere dar un trascendencia a la historia que en realidad no tiene, como lo de acentuar la cultura del personaje de Scarlett Johanson cuando luego ella como actriz no da todo lo que debe para ser creíble como mujer interesada en el arte y la belleza, aunque hace un buen trabajo con su papel, todo hay que decirlo.




Me ha gustado en general todo el reparto. Javier Bardem y Penélope Cruz se comen la pantalla sus discusiones alternando español e inglés me han parecido geniales, interactuan excelentemente cuando comparten plano y ella, que siempre me ha parecido una actriz mediocre me ha resultado aquí más creíble y natural que nunca, pero no como para ganar un Oscar. Scarlett Johanson, intérprete limitada donde las haya, está bien llevada por Allen, a esta muchacha o el director la guía por buen camino o lo hace fatal, como en La Dhalia Negra (mal De Palma, mal). Pero sin lugar a dudas me quedo con una arrinconada y muy olvidada por culpa de romances en plató, besos lésbicos y " latinos calientes" Rebecca Hall, que está mucho más contenida y sensual que ninguno de sus compañeros de reparto.




Sí amigos, a mí también me tocó la polla soberanamente esa omnipresente guitarra española en la banda sonora, la puta canción principal que es más empalagosa que la cena de acción de gracias de Winnie the Pooh, pero la cinta me ha resultado muy digerible, plantea algunas interesantes preguntas a cerca de la pareja, la convivencia y el amor y es entretenida como comedia romántica. No es ni mucho menos una gran película, pero es otra demostración de que el viejo Allen sigue al pie del cañón, una vez al año, y que así sea por muchos más.



domingo, 1 de noviembre de 2009

El Diario de Barbie, samaritan girl


Título Original The Barbie Diaries (2006)
Director Eric Fogel (2006)
Guión Russ DeSalvo y Peter Schwarz





Esta entrega basada en la mítica muñeca de Mattel, Barbie se adscribe facilmente al realismo mágico que cultivaron literatos como Gabriel García Márquez o Miguel Ángel Asturias. En la tradición del cine de animación más tragicómico la cinta nos muestra a una protagonista que a pesar de tener fama, dinero, ropa a la última y dos amigas inseparables, a las que llamaremos La Negra (por su color de piel) y La Chunga (por su peculiar vestimenta) se siente incompleta por no tener el amor del chico más guapo del instituto. Un joven lozano jugador de fútbol que es novio de La Mala. El mozo es poco avispado, pero guapo a más no poder. ¿La misión de Barbie?, conquistarlo con sus infalibles armas de mujer hecha con pixels.




Destacar que junto a Barbie, La Negra y La Chunga está el personaje de El Babosa. Un chico que se supone que comparte amistad con nuestras peculiares Ángeles de Charlie pero que en verdad es una muestra palpable de aquella gran verdad que viene a decir que un hombre no tiene amigas, sólo tiene conocidas a las que aún no se ha follado. Por otro lado también tenemos la presencia de dos compañeras de clase de La Mala a las que podemos conocer como La China y La del Pelo Chulo.




Hasta aquí podríamos pensar que Los Diarios de Barbie es otra correcta entrega de las aventuras de nuestra querida y entrañable muñeca, pero el ojo avispado descubrirá la dura crítica social que en su interior palpita. Porque Barbie y sus amigas pueden hablar de comprar cientos de lápices de labios o modelitos para la noche del baile de primavera. Pero es que La Mala y sus dos arpías acompañantes no son como nuestras protagonistas, ellas son superficiales y como tales merecen recibir su merecido y Barbie puede hacerlas cambiar de parecer (reinserción pura y dura señores míos), dotes persuasivas no le faltan.




Pero el toque fantástico no se hace esperar y una hada madrina, que tomó la forma corporea de una dependienta pelirroja con gafas de culo de botella, le da a Barbie un diario (aquí toman forma inevitablemente las referencias a Anna Frank y su magna obra literaria) y una pulsera con la figura de una mariposa que le ayudarán a llegar en lo más alto en el mundo de la televisión local y la música pop, como no podía ser menos.




Superación, ser uno mismo, buscar amigos y novios que sean guapos "Jo, es que junto a vosotras hasta este césped parece de marca" llega a espetar nuestra protagonista a dos afortunadas chicas que acaban formando parte de su círculo más íntimo de personas especiales. Ir de compras, quitar el novio a una compañera de clase para luego dejarlo tirado para finalmente irse con El Babosa que no es tan popular, pero es guapo, le hace reír y está ahí de felpudo para cuando a ella le haga falta.




Barbie nos enseña una sabia lección. Maquillarse, salir, hablar horas por el teléfono sin decir nada está bien, pero las pequeñas cosas son las que hacen grande la vida, como tocar música con La Negra y La Chunga o poner palote a su amigo El Babosa sin consumar con él, para luego dejarlo con un calentón que sólo se le calmará dando alegres golpes con su pene en una pared de hormigón. Como una Mark Renton (protagonista de Trainspotting) del siglo XXI Barbie elige la vida y sigue adelante para nunca, nuca mirar atrás, como nos indican sus últimas palabras en esta oda a lo divino y lo humano.

Yo abrí este Diario y este Diario me abrió a mí




viernes, 30 de octubre de 2009

Viernes 13, Bienvenidos a Crystal Lake



Título Original Friday The 13th (1980)
Director Sean S. Cunnighan
Guión Victor Miller
Actores Betsy Palmer, Adrienne King, Harry Crosby, Laurie Bartram, Kevin Bacon, Robbi Morgan, Mark Nelson, Tom Savini




El director Sean S. Cunningham y el guionista Victor Miller son gente inteligente. En el documental Regreso a Crystal Lake: La Realización de Viernes 13 incluido en la edición en dvd de la primera parte de la serie de películas de Viernes 13 afirman que se dejaron influenciar cláramante por la previa y muy superior obra maestra de John Carpenter La Noche de Halloween. El parecido es más que razonable aunque en la cinta protagonizada por Michael Myers el director de La Cosa o El Príncipe de las Tinieblas prefirió la inteligente idea de sugerir en vez de mostrar, algo que no acontece en la entrega primigenia de la saga que voy a comentar tras la revisión a la que la sometí hace unos días.




Friday the 13th es una película que ha envejecido de muy buena manera. Es sin lugar a dudas la mejor cinta de una franquicia que fue decayendo entrega tras entrega cada vez más truculenta y autoparódica. Llegando ya en sus últimas muestras con títulos horribles como Viernes 13. Parte VIII: Jason Vuelve... Para Siempre, Viernes 13. El Final: Jason Va al Infierno, la futurista Jason X o la paródica Freddy vs. Jason a incitar a la carcajada. Todas ellas eran más o menos entretenidas y agradables, pero adentrándose gradualmente en los terrenos de la insulsez más ramplante.




Pero volvamos a la película original, la dirigida con mucho oficio por Sean S. Cunningham. La obra es una cinta de bajo presupuesto, rodada en muy pocos días y con actores desconocidos. Kevin Bacon es uno de los protagonistas, pero en aquella época era todavía un desconocido para el gran público. Si bien es una producción influenciada, como ya hemos mencionado previamenre, por otras películas e incluso subgéneros, el giallo italiano de gente como Dario Argento o Mario Bava entre ellos, supo crear su propio microcosmos ficcional y enriquecerlo con cierta personalidad.




El film viene a ser, junto a la ya mencionada cinta de John Carpenter, una de las piezas seminales del slasher o bodycount ochentero. En ella aparecen por primera vez algunos de los tópicos posteriormente estereotipados de dicho tipo de producciones tan explotadas por Hollywood. Los chicos que toman drogas, beben alcohol o mantienen relaciones sexuales son los primeros en morir, reglas con las que se hacía mofa y befa en la simpática primera entrega de Scream, o la aparición del clásico personaje, normalmente un anciano borracho o demente, que advierte a los protagonistas de los peligros del lugar al que se dirigen, mientras ellos hacen oídos sordos a las advertencias de ese tipo de rol capitular, normalmente conocedor de mucho más de lo que aparenta.




Los asesinatos en Viernes 13 son artesanales y diseñados por la mano experta y firme del gran Tom Savini. Si bien hoy pueden verse algo anticuados estos merecen el mayor de los elogios por el buen trabajo plástico realizado con ellos. Mención especial para la secuencia del hacha o la de la cama con Kevin Bacon. Todos estos meritorios pasajes, como ya hemos afirmado con anterioridas, están fuertemente inspirados en el Dario Argento de films como El Gato de las Nueve Colas o El Pájaro de las Plumas de Cristal. Con buenos resultados y algún susto que a día de hoy mantiene toda su fuerza, impresionando a más de un espectador despistado.




Otra de las señas de indetidad inconfundibles de Viernes 13 (ojo, hablo de la primera entrega, muy diferente de sus interminables secuelas) es la banda sonora extraña y atmósférica creada por Harry Manfredini, con unos inconfundibles sonidos parecidos a susurros y una especie de respiración entrecortada. Este icónico score se convirtió en indivisible a la franquicia y con sólo escuchar sus primeros acordes los aficionados al género de terror saben dilucidar encontrarse frente a una de la muchas entregas de las sanguinarias correrías del brutal y deshumanizado Jason Voorhees.




Cuando el largometraje llega su final una vez más encontramos referencias a más obras pretéritas. Por ejemplo, cuando se descubre quien es el asesino podemos ver un homenaje invertido a Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) en dicho personaje secundario. También memorable en este sentido, es el último y excelente susto de la cinta, que por ejecución de la toma, estilo del tema musical sonando de fondo y resultado final de la secuencia nos retrotrae al clímax de Carrie (Brian de Palma, 1976) aquella obra maestra que adaptaba la novela homónima de Stephen King.




A día de hoy Viernes 13 es una película de culto. Una cinta llena de suspense, pequeña y modesta bien ejecutada con tantos fallos como virtudes, pero que se encuentra, por derecho propio, entre las mejores películas de terror de la década de los 80. Sus secuelas, la máscara de hockey y los huesos triturados de adolescentes imberbes a machetazo limpio por Jason son otra historia. Pero sería injusto no reconocer méritos a Sean S. Cunningham y Victor Miller por ofrecernos una de las primeras piedras sobre las que se construiría un subgénero que, sobre todo, a lo largo de aquellos años 80 llenó los videoclubs, y con ello nuestras infancias, de diversión demente, salvaje y, por supuesto, moralista.


jueves, 29 de octubre de 2009

La Naranja Mecánica, más allá de la ultraviolencia



Título Original: Clockwork Orange (1971)
Director: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick basado en la novela de Anthony Burgess
Actores: Malcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Adrienne Corry, Warren Clarke, John Clive, Aubrey Morris, Carl Duering, Paul Farrell, Clive Francis




Con motivo de su reestreno en salas cinematográficas españolas el pasado viernes y porque es sin lugar a dudas la película que más impacto ha causado en mi vida como cinéfilo, le dedico a continuación un medianamente extenso análisis a La Naranja Mecánica, la adaptación cinematográfica que el director americano Stanley Kubrick realizó de la novela del inglés Anthony Burgess publicada en 1962 y que armó un considerable revuelo en el mundo literario. Recomiendo la lectura de la siguiente entrada sólo a personas que hayan visto previamente el film, porque lo disecciono considerablemente en la medida de lo posible.




Si la novela fue controvertida, el film de Stanley Kubrick supuso posiblemente la obra cinematográfica que más ha dado que hablar y más ríos de tinta ha hecho correr en la historia del cine. Desde un punto de vista simplista (expresión totalmente incompatible con el film que nos ocupa) se puede decir que La Naranja Mecánica está localizada en un futuro indefinido y narra las aventuras de Alex DeLarge y sus amigos, unos jóvenes delincuentes que dedican el día a violar, golpear y asaltar a sus concidadanos. Por culpa de algunas rencillas con sus compañeros Alex es traicionado durante una de sus fechorías y posteriormente encarcelado. Ya entre rejas se someterá a un tratamiento que servirá para curar su maldad y resinsertarlo en la sociedad como una persona más, pero nada saldrá como estaba previsto.




La Naranja Mecánica es la complejidad hecha cine, la ambigüedad en celuloide. Cuando se estrenó su repercusión fue tal que no tardaron en salir a la luz jóvenes que tras ver el film se dedicaron a emular los actos delictivos de los protagonistas. A pesar de que la película fue bien acogida por crítica y público, recibiendo gran cantidad de premios y nominaciones, cuatro en los Oscars, película, director, guión y montaje, la presión que la Warner Bros y el mismo Kubrick sufrieron por parte de espectadores indignados fue tal que el director se vio en la obligación (demostración de cuánto poder tenía como autor de su obra cinematográfica) de retirar su cinta de los cines, una muestra de autocensura sin precedentes en la historia del cine impulsada por las amenazas de muerte que su propia familia había recibido.




Pero claro, los ataques contra el film no venían por su caleidoscópica mirada sobre la violencia de una sociedad corrupta, que engendra monstruos en todos los estratos sociales y políticos, sino porque por primera vez se mostraba esa violencia de manera más o menos explícita en pantalla. Algunos críticos y espectadores se quedaron en la superficie y sólo supieron ver la estilizada mirada que Kubrick mostraba con su realización de todo tipo de actos violentos. Sí, puede que el director de Atraco Perfecto retratara tales escenas con una delectación hasta cierto punto enfermiza, incluso en algunas situaciones cómica, pero en ningún momento su visión sobre las consecuencias de tales barbaridades era banal en manera alguna, nada más alejado de la realidad.




Polémicas a parte a día de hoy el film es tildado por muchos y de manera puerilmente equívoca como una obra anticuada, ya que la mayoría de estos individuos creen que el mensaje de un largometraje se muestra anquilosado si su estética queda hasta cierto punto demodé. Es indudable que la dirección artísitca, el diseño de producción e incluso el vestuario de La Naranja Mecánica a día de hoy se ve hortera, incluso risible (y más si somos conscientes de que Kubrick trataba de mostrar con ella un futuro no muy lejano), pero eso no tiene nada que ver con la esencia y el hondo calado de una obra que argumentalmente sigue a la orden del día, siempre para nuestra desgracia.




Los dilemas morales que plantea una película como La Naranja Mecánica son de todo menos vacuos o simplistas. Su trasfondo es tan complejo que el espectador despistado puede tildarlo tanto de conservador como de progresista, cuando no es ni lo uno ni lo otro, o puede que los dos a la vez, nada resulta baladí en un film como el que nos ocupa. Si bien durante los primeros noventa minutos de metraje Kubrick nos muestra una lectura social y moral (incluso moralista a veces) sobre una sociedad deshumanizada, donde la violencia la puede ejercer un jóven desalmado o una organización gubernamental con el respaldo de las altas instancias del partido que se sitúa en el poder, en la media hora final de la obra la carga política se acentúa vorazmente, mostrando las distintas caras lascivas y corruptas de una misma moneda, una moneda de cambio como veremos en los últimos compases de la obra..




Alex es un jóven inteligente, carismático, pero eligió el camino de la violencia, de infligir dolor ajeno al prójimo y de disfrutar aplicándolo y aquí entra la lectura teológica que poseen tanto el libro de Anthony Burgess como el film de Kubrick. El libre albedrío, la capacidad del ser humano de tomar sus propias decisiones, de elegir personalmente el camino que debe recorrer para realizarse como persona. Escritor y director coinciden en que anular la voluntad de un individuo, por muy asocial que sea, es un acto inhumano que lo convierte en poco más que un autómata reducido a la mínima expresión existencial, de ahí que muchas personas piensen que los autores del libro y el film estén del lado de su criminal protagonista, observación que se mueve con austera complejidad entre lo acertado y lo erroneo.




Por eso no es extraño que en la primera mitad del film sintamos un profundo odio hacia Alex, por su soberbia, sus actos, su falta de escrupulos y compasión, ni tampoco es alarmante que en la segunda mitad nos compadezcamos, de él, de su calvario, de como está, de alguna manera entre cómica y trágica, pagando todo lo que hizo durante su carrera delictiva. En este apartado puede que La Naranja Mecánica sí sea un relato moral (de hecho es una de las películas más utlizadas en institutos de todo el mundo en las clases de la asignaturas de Ética o Filosofía) pero como ya he mencionado previamente en su recta final su mensaje se vuelve tan alambicado que reducirlo a una sola expresión resulta una futilidad del todo inane.




Treinta años censurada en Inglaterra, nunca emitida en televisión en abierto, maldita como pocas, polémica, graciosa, dura, seca, inteligente, satírica, política, envenenada, en definitiva, una obra maestra adelantada a su época. Tardé diez años en verla tras lo traumatizado que quedé al ver el trailer de producción propia que Canal Plus le dedicó para su estreno allá por Febrero de 1995, si mal no recuerdo, pero cuando por fin la pude videar, no pude resistirme a la fuerza de sus imágenes, a lo desafiante de su planteamiento, a lo subversivo de su esencia. La Naranja Mecánica fue gestada para que su creador marcara una antes y un después en la historia del cine y le arrebatara de una tacada su inocencia, y a fe mía que Stanley Kubrick lo consiguió drugos míos, vaya que si lo consiguió.


La Piel Vendida, mercaderes del placer


Director: Vicente Pérez Herrero (2005)
Guión: Vicente Pérez Herrero




Nunca me ha gustado el porno como género cinematográfico, aunque algunas de ellas (pocas) como Confessions de Nic Andrews con la bellísima Kylie Ireland están realmente bien realizadas. Jamás he pagado por comprar o alquilar una cinta x, gracias antaño a los compañeros de clase con Canal Plus y hoy al bendito internet. En mi vida he visto una entera y sólo me llama la atención de ellas lo que a la mayoría, el sexo explícito, pero a pesar de que siempre preferiré una película erótica antes que una pornográfica (sugerir antes que mostrar, menos planos de testículos bamboleantes, culos peludos y penes enhiestos) respeto profundamente a todos los profesionales que se dedican a este género, el más rentable de la historia del cine.




El documental La Piel Vendida muestra la cara amable de los actores, directores y productores del cine para adultos en España. Gente como Nacho Vidal, la veterana y ya retirada María Bianco, la polifacética Bibian Norai o realizadores con renombre como Narcis Bosch o José María Ponce contando también con la inclusión de cameos de pesos pesados como Rocco Sifredi o el genial Ron Jeremy, haciendo el director especial hincapié en la menuda y entrañable Anastasia Mayo. Actriz catalana que me resulta más erótica hablando, que recibiendo hondonadas de leche condensada casera en su rostro, que nos presenta a su familia (su padre la lleva a los rodajes) y a su pareja, mostrándose como una chica que disfruta con su trabajo y que vive realmente feliz haciendo cine porno.




La mayoría de los actores que salen en el documental no tienen cultura alguna, pero son inusualmente lúcidos a la hora de hablar de su trabajo e incluso pudorosos al comentar detalles de su vida privada, novios, novias, padres, hijos. Se muestran bestialmente sinceros, como el caso de Nacho Vidal, que realmente se luce cuando habla de qué es lo que quiere ofrecer él como profesional del porno a los que son sus espectadores, momentos de evasión onanista y sexual, no crear depravados.




Un trabajo sincero, respetuoso e incluso elogioso hacia estos miembros y miembras que tan buenos momentos nos han hecho pasar a la mayoría de nosotros. El documental lo pueden ver incluso pudorosos mariquitas, porque no hay escenas de sexo real ni nada de eso que enfada a la conferencia episcopal. En otro momento hablaré de Inside Deep Throat, que eso si es ya un monumental retrato no sólo de la más célebre cinta pornográfica jamás rodada, sino también de una época muy destacada de la historia de los Estados Unidos, pero esa es otra historia.


El Diario de los Muertos, el hombre es un lobo para el hombre



Título Original: Diary of the Dead (2007)
Director: George A.Romero
Guión: George A. Romero
Actores: George Buza, Joshua Cole, Joe Dinicol, Shawn Roberts, Tatiana Maslany




Quinta incursión del maestro Romero dentro del género al que él mismo dio forma con el clásico La Noche de los Muertos Vivientes. Esta vez el director de Brusier da un nuevo toque a su visión sobre el mundo de los zombies narrando su film desde el punto de vista de un cámara que quiere dejar constancia en imágenes de la masacre llevada a cabo por los muertos que vuelven a la vida por culpa de una infección vírica de origen desconocido.




Romero es consciente de que se ha vuelto monotemático dentro del género de terror, que sólo sabe hablar de zombies. Por eso mismo se le agradece su intención de no repetirse demasiado, de ahí que en esta El Diario de los Muertos su puesta en escena sea atípica para este tipo de cine y ojo, su narración, utlizando cámaras de cine, caseras, de vigilancia, móviles, internet, es más parecida a Redacted de Brian de Palma que a [REC·] de Jaume Balagueró y Paco Plaza con la que en verdad tiene poco que ver.




En su fondo el film contiene todos los clichés del cine de zombies. Personajes acartonados, acciones ridículas por parte de los protagonistas, escenas gore más o menos conseguidas, tragedias personales y mucha influencia tanto de Resident Evil (ojo el videojuego, no la nefasta saga cinematográfica) como de la excelente coleccíon de cómics Los Muertos Vivientes escrita por Robert Kirkman e ilustrada por Tony Moore y Charles Adlard, sin olvidar las autorreferencias a las obras anteriores del mismo Romero.




El mayor fallo de la cinta es sin lugar a dudas la innecesaria y vacua voz en off que sólo relata obviedades y gilipolleces que el espectador puede ver en pantalla con suficiente claridad sin la necesidad de un narrador torpe que esté subrayando cada idea o planteamiento, encima la misma quiere mostrarse profunda y dramática cuando lo que hace es incitar a la carcajada por sus conclusiones del todo pueriles.




Otra correcta cinta de Romero, una muestra más de que está en forma, puede que no avance, que se haya anquilosado como director, pero a sus fans no nos decepciona. El Diario de los Muertos una vez más es una cinta sobre zombies, entretenida, violenta, bien rodada y como viene siendo marca de la casa en su interior late un mensaje contestatario en contra de la manipulación de los medios y el mal uso de las altas tecnologías, así como una mirada descreida y misántropa a cerca de la naturaleza animal y depravada del ser humano.