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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Crepúsculo: Amanecer I, tres idiotas y un biberón




Título Original The Twilight Saga: Breaking Down - Part 1 (2011)
Director Bill Condon
Guionista Melisa Rosenberg basado en la novela de Stephanie Meyer
Actores Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Anna Kendrick, Peter Facinelli, Dakota Fanning, Ashley Greene, Jackson Rathborne, Nikki Reed, Kellan Lutz, Elizabeth Reaser, Christian Serratos, Billy Burke, Boo Boo Stewart, Sarah Clarke, Micheal Welch, Julia Jones, Kiowa Gordon, Alex Meraz, Gil Birmingham




Hay un dicho popular que reza Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Sin más remedio y contra todo pronóstico eso es lo que me ha pasado a mí con la saga de películas basada en la colección de libros de la escritora americana Stephanie Meyer protagonizada por vampiros vegetarianos, licántropos indios y amargadas enamoradas con cara de tener el síndrome de abstinencia. Todo un fenómeno social a nivel mundial que, una vez más, admito no comprender lo más mínimo.



A ver si nos lavamos un poquito el pelo de vez en cuando, que se me quedan las manos pegadas


Recuerdo cuando vi la primera película, Crepúsculo. Una horrible cinta que mezclaba de manera penosa cine falsamente romántico y supuesto género de terror, ambos en su vertiente más adolescente, tirando a pueril, con un retrato de vampiros lánguidos que no beben sangre, brillan con el sol o van al instituto con no sé cuantos siglos de edad a sus espaldas, consiguiendo llamar la atención de niñatas que confunden picores vaginales con verdadero amor. Todo un despropósito en imágenes que incitaba a la carcajada continua.



Cariño, desde aquí puedo ver que no te has puesto las bragas


Más tarde llegó la cumbre de la saga, la cinta que (estoy seguro) más se recordará de toda la saga, Luna Nueva, en la que entran en escena los licántropos, Jacob y sus pectorales. Un producto que tomaba todos los apuntes ridículos, terribles e insultantes de la anterior entrega multiplicándolos a la máxima potencia para regocijo el espectador (no fanático) que disfrutaba de manera fruiciosa con una de las comedias inintencionadas más memorables de la pasada década, encadenandose en ella escenas y más escenas para el recuerdo que apelaban a la mayor de las vergüenzas ajenas.



¿Qué es este líquido blanco que tienes en el cuello?


Pero la decadencia llegó con Eclipse. La cinta más normal, que menos sonrojo producía y que incluía más escenas alejadas del pomposo romance central de la trama, se mostraba finalmente, y por ello, como un mal largometraje (si bien más digerible en el plano cinematográfico) pero también y a diferencia de las anteriores entregas, someramente aburrido que no había por donde cogerlo. Aunque aún podíamos encontrar algún pasaje de esos que nos hacían llorar de la risa por lo rídiculos y estupidamente solemnes que trataban de mostrarse.



Sí, debes tener frío, porque acabas de perforarme un pulmón con el pezón derecho


La desgracia se confirma con esta primera entrega del díptico Amanecer, que como era de esperar han dividido en dos partes para sacar todo el dinero que puedan a la famosa franquicia. La última cinta de la saga Crepúsculo es una muy mala película, pero está más cerca de ser un producto cinematográfico normal y corriente que cualquiera de sus predecesoras, el problema es que también es más aburrida que todas las anteriores juntas, aunque paradójicamente su visionado se pase rápido. A partir de aquí, Spoilers a todo trapo.



Ven tonta, si no te va a doler


La historia la retomamos donde se quedó. Vampiro pajizo pide en matrimonio a ex drogadicta necrófila para cabreo de licántropo pagafantas, el tercero en discordia dentro de la ecuación. Al incio del film vemos los preparativos de la boda de los protagonistas con vampiros llevando árboles sobre un solo hombro o con la yonki teniendo (previsibles) sueños sobre todo lo chungo que le sucederá si se casa. Más tarde tendremos la boda, con algún apunte incluso gracioso, la mayoría en boca del padre, mi héroe dentro de la saga y el único con dos dedos de frente dentro de esta galería de personajes imbéciles.



Perro malo, no se hace pipí en la moqueta.


Inmediatamente después tenemos el que se puede considerar uno de los clímax de la saga. Sí amigos, por fin el amigo Eduardo se digna a consumar con la pobre Isabella. Como el espectador mínimamente espabilado esperará de una película que tiene una calificación por edades de PG 13 (no recomendada para menores de 13 años), no vamos a ver ni una mala teta o un culo apretado, pero lo de la escenita de marras es de puta pena, porque a parte de la chorrada de como el mozo rompe el quicio de la ventana con su supefuerza (es lógico, llevaba reteniendo... lo que sea que que eyacule, durante sabe dios cuánto) no hay nada de interés en dicho pasaje, ya que el mismo hace que la horrible escena de sexo entre Neo y Trinity de Matrix Reloaded parezca una pornográfica a su lado.



No, si quieres notar palpitaciones tienes que tocarme en otro sitio


Al día siguiente podemos ver como la pareja ha destrozado la habitación a base de embestidas pasionales durante la luna de miel, momento que plagia con bastante descaro la divertida escena de sexo entre Buffy y Spike en el capítulo Smashed de la serie creada por Joss Whedon. A los pocos días ella va corriendo al retrete una mañana y vomita, él, hombre espabilado y con estudios superiores le pregunta qué le pasa. El embarazo está aquí queridos lectores y la cosa que Isa tiene dentro crece a pasos agigantados, le chupa la vida (esperemos que sólo eso) y la mata por dentro.



Tranquila, no pasa nada, es sólo una cámara, en las otras tres películas las usamos también, no te asustes


Pero una vez más el matiz descaradamente puritano que subyace en toda la saga cinematográfica (y supongo que en la literaria) ofrece su cara más ultraconservadora. Si nuestro vampiro anémico favorito espera hasta el matrimonio para desflorar a su amada politoxicómana, ella decide no abortar poniendo en riesgo su vida y sin importarle que dé a parir un bebé, un vampiro o un buey, ya que por el tamaño de la barriga que luce la moza lo que lleve dentro debe medir 2 metros mínimo.



Mirad, es la novia y va como una pordiosera. Tiene más ojeras que un oso panda con resaca


Por otro lado tenemos a Jacobo, que hará las delicias de sus fans ya que se quita la camiseta a los 45 segundos (contados) de metraje, pero que aquí hace más de florero que en cualquiera de las otras entregas. Está siempre cabreado, ejerce de intruso en la casa de los vampiros doctorados en medicina, dándoles la brasa y convirtiéndose en lobo cuando ya está de los nervios. La subtrama que lo implica a él y a sus descamisados compañeros está metida con calzador y aporta más bien poco a la ya de por sí raquítica trama.



Ah vale, cuando decías que te hiciera una comidita no te referías precisamente a esto


Durante el parto, que es una mezcla entre la escena de John Hurt en Alien: El Octavo Pasajero de Ridley Scott y los títulos de crédito iniciales de El Club de la Lucha de David Fincher pasados por un filtro rojo, Isabella la palma con todas las de la ley y el lobo pilla un cabreo de no te menees. Pero la guinda del pastel llega con el bebé recién nacido, que es una niña normal y corriente (al menos en apariencia), no una larva gigante como la que paría Geena Davis en sueños durante La Mosca de David Cronenberg



Quítate la ropa interior, guapa... dios... espera, ahora vengo, voy por el cortacesped


Jacobo quiere matarla porque es la causante de la muerte de su amor no correspondido, pero por obra y gracia de la exquisita pluma de la señora Meyer el chaval de los pectorales prominentes se "imprime" del bebé, que es lo mismo (más o menos) que enamorarse a primera vista de la criatura (o eso me explicó la seguidora, que no fan, de la saga de libros y películas que vio la cinta conmigo y que compartió amablemente mi calvario con mucho sentido del humor). Es decir, nuestro amigo peludo pasa de lobo pagafantas a pedófilo que se enamora de la hija recién nacida de su antiguo amor, que ahora resultaría ser su suegra... con dos cojones y un palito.



Eso, eso, tú abre la boca... que yo te aviso


Finalmente tenemos una pelea entre los lobos metida con calzador para dar algo de vida y acción a la soporífera trama y como era de esperar, Eduardo muerde a su amada en el pescuezo para convertirla en uno de los suyos y así salvar su vida, es decir, la transforma en un pálido Gusiluz que come hierba, tiene superfuerza y corre a velocidad desproporcionada, como no podía ser menos, pero que finalmente no tiene una mierda que ver con un vampiro propiamente dicho. La última (y previsible imagen) es un plano de la adicta a las metanfetaminas abriendo sus rojos ojos de no muerta. Fin.



Ve a por el palito, Jacob, venga, traeselo a papá


Pues esto es todo amigos, hasta aquí la crónica de la película menos mala (que no aceptable o alejada de la mediocridad) pero más aburrida de lo que llevamos de inolvidable saga. Lo peor es que la cinta es intragable, insípida, haciendo que echemos de menos a vampiros deslizándose por pasillos, palabras supuestamente románticas entre los dos enamorados que producen arcadas y risas en la misma medida o escenas de lucha que aparentan haber sido coreografiadas por El Chapulín Colorado.



Mira niñato, yo he trabajado con Ian McKellen, no estoy para chiquilladas o te levantas de la cama para rodar o te quito la palidez a hostias


Lo mejor, que el nombre de un señor como Bill Condon, director de la gloriosa Dioses y Monstruos, uno de los mejores biopics realizados en la década de los 90 (el del director de cine James Whale) no sale demasiado perjudicado por haber participado en esta inmundicia. Aunque claro, su nombre también sale en los títulos de crédito de Amanecer: Parte II que espero que recupere para el cierre de la saga toda esa horrible parafernalia que hacía de las primeras entregas de esta franquicia geniales frescos de cuan menguada está la inteligencia de algunos componentes de nuestra más tierna población adolescente y no tan adolescente.


miércoles, 19 de enero de 2011

Crepúsculo: Eclipse, y a la tercera va... la aburrida



Título Original: The Twilight Saga: Eclipse (2010)
Director: David Slade
Guión: Melissa Rosenberg basado en la novela de Stephanie Meyer
Actores: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Billy Burke, Ashley Greene, Jackson Rathbone, Nikki Reed, Elizabeth Reaser, Peter Facinelli, Dakota Fanning


Trailer


Queridos amigos lectores, lo que todos estábais esperando como agua de Mayo ya está aquí. Mi comentario sobre la tercera y por ahora última entrega de la saga Crepúsculo. Incomprensible fenómeno fan contemporáneo nacido gracias a la saga de novelas de la escritora norteamericana Stephanie Meyer que arrastra masas pero no neuronas y que ha hecho involucionar de manera radical un mito tan maravilloso y universal como el del vampirismo forjado con personajes como el Conde Drácula, Lestat de Lioncourt, Kurt Barlow, Elizabeth Bathory o el pequeño Rüdiger Von Schlotterstein.


Por favor, dejad de discutir por mí... daos de hostias que mola más.


Seré sincero, no escribo esta entrada por el placer de haber visto previamente la película que voy a desgranar. Lo hago porque después de 400 entradas en las que he hablado de todo tipo de cine, abarcando autores tan dispares como Michael Haneke, Lars Von Trier, Oliver Stone o Roman Polanksi, de manera bastante triste la entrada que más visitas ha recibido en el blog, con mucha diferencia, desde que lo creara allá por el lejano Julio de 2009, es esta. En resumidas cuentas, al público hay que darle lo que demanda y si pide Crepúsculo, yo le doy Crepúsculo.


Claro, tú estás muerto, pero a mí lo que me está matando es la alergia al polen


Sí amigos y amigas, han vuelto, todos nuestros amigos están aquí, sobre todo esos tres que tantos amáis y adoráis. El no muerto vegetariano y pajizo, la humana politoxicómana y el indio bronceado. Todos ellos secundados por vampiros en patinete o que corren de manera ridícula como si estuvieran montados en una cinta andadora, nativos americanos descamisados, pobres padres comprensivos con más inteligencia que ningún otro personaje, chupasangres con la carrera de medicina, lobos digitales que parecen más osos que otra cosa y nuevos añadidos, tales como nuevos vampiros hechos de cristal, la hija de Ron Howard enseñando los dientes y trepando árboles, tiendas de campaña, flashbacks explicativos y nieve, mucha nieve y de la que está fría también.


Que no opá, que me estoy quitando, ya sólo me meto de vez en cuando


Eclipse es una mala película, de las peores que se estrenaron el año pasado y con todo es, con diferencia, la mejor de las tres películas de la saga Crepúsculo. Por fin los productores le han dado el timón de la dirección a alguien con dos dedos de inteligencia. Eclipse la ha dirigido el americano David Slade, autor de Hard Candy, film ideologícamente execrable pero con un acabado artístico y técnico impecable, y artífice también de la adaptación a imágenes del cómic de Steve Niles 30 Días de Oscuridad que trata el tema del vampirismo desde una perspectiva totalmente opuesta a la que nos ofrece la saga de películas que nos ocupa. Como no he leído los libros (dios me libre) hablaré sólo de los largometrajes, como he hecho siempre.


Míralo, yo no me explico qué le ves, si parece que lo han rebozado en harina


Slade, a parte de un señor calvo y bajito con pinta de pervertido es también un tipo listo y sabe que esta saga no tiene nada que ver con la visión que él tiene del séptimo arte. Por eso reduce al mínimo las empalagosas, plúmbeas y muy falsarias escenas de amor de los protagonistas que no hay por donde cogerlas y se centra en la acción, las escenas de lucha (por fin los vampiros se golpean, no sólo se echan el aliento como en la primera entrega) y luciéndose particularmente en las escenas de los flashbacks, que sí, que plagian demasiado a los que se incluían de manera certera en las series Buffy, la Cazavampiros y su spin off Ángel, pero no quedan mal del todo.


Espera, no te muevas... sí, son pulgas, van por el cogote. Seguro que te las ha pegado el lobo ese


Venga, la cosa va bien. Empalago reducido, los personajes no dicen tantas paridas supuestamente amorosas como en las anteriores entregas. Hay más luchas, acción, los secundarios que no decían ni una palabra en las otras dos películas previas hablan y cuentan cosas hasta cierto punto interesantes. Todo va bien... no puede ser, algo debe fallar, pues sí. Dos palabras ¡Me abuuuuuuuurro!. Para una vez que la cosa tenía pinta de ser un producto digerible todo lo que en él acontece es plano, simple, sin ritmo, insípido, en resumidas cuentas, duerme a las piedras y hace que el espectador caiga inevitablemente en los brazos de Morfeo y no, no hablo del calvo negro de Matrix precisamente.


¿Qué quieres decir con lo de que se te ha quedado el brazo así por pensar mucho en mí?


Aunque para tranquilidad de los fans de la saga también tenemos, pero más dosificadas, esas escenas vergonzosas que hacen que el espectador se eche las manos a la cabeza, sobre todo las compartidas por Kirsten Stewart, esta vez con menos cara de drogadicta (gracias Proyecto Hombre) y gesticulando en una toma, si mal no recuerdo. Robert Pattinson, en su línea, soso como él solo pero esta vez con tres registros interpretativos (el triple de los que tenía en las anteriores entregas). Enfado, sonrisa forzada y enjuto rostro tristón que supuestamente transmite pena. Taylor Lautner va a lo suyo, pechazos fuera y palabrería digna de El Vaquilla.


Sí, tienes razón Bella, por lo que noto tienes lo labios cortados por el frío


De las comentadas escenas del trío hay algunas para el recuerdo. La de la conversación de Bella y Jacob en el montículo nevado (no canta la escena rodada en estudio ni nada) con el beso sin venir a cuento y Edward leyendo los pensamientos del descamisado. La del magreo en la cama en la que el Cullen confirma sus principios puritanos dignos de Escrivá de Balaguer. Pero sobre todo la de la tienda de campaña con los tres protagonistas dentro, que supone una mezcla entre Brokeback Moutain y ¡La Lola Nos Lleva al Huerto! de los inigualabes Andrés Pajares y Fernando Esteso.


No caigáis en sus provocaciones, ellos no van tan bien conjuntados como nosotros


Pues nada compañeros. Con Eclipse, película floja donde las haya, aburrida y con menos sustancia que el cerébro de Paris Hilton, la saga Crepúsculo ha dado un paso de gigante cinematográficamente hablando con respecto a las otras dos entregas, la ridícula primera parte y la vergonzosa segunda. Ahora la nueva meta de los productores y del director Bill Condon (que alguien que ha hecho joyas como Dioses y Monstruos se pueda meter en semejante proyecto me hace seguir perdiendo la fe en la raza humana) está clara. ¿Hacer por fin una buena película?. No amigos, no aspiremos a tanto. Que hagan una película decente. No se pueden pedir peras al olmo o buen cine a esta franquicia "chirigótica" y "emofílica".


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Crepúsculo, jóvenes ocultos... a dos metros bajo tierra


Título Original: Twilight (2008)
Director: Catherine Hardwicke
Guión: Melissa Rosenberg basado en el libro de Stephanie Meyer
Actores: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Billy Burke, Peter Facinelli, Elizabeth Reaser, Nikki Reed, Ashley Greene, Jackson Rathbone, Kellan Lutz, Cam Gigandet





Mirad el trailer, joder, si lo dice todo. Está película es tan jodidamente mala que ni yo me esperaba que lo fuera tanto, su visionado es tan interminable y agónico que acabarla es de un mérito que sobrepasa lo humanamente aceptable. Dentro del cine comercial estadounidense reciente Crepúsculo está entre lo peor de lo peor.


Ahógalo por dios, que quedan otras tres películas


Twilight es un descarado mix de las novelas The Southern Vampire Mysteries de Charline Harris (adaptadas a imágenes en la mediocre serie True Blood), la cinta de Joel Schumacher a la que hago alusión en el título de mi entrada, Buffy, la cazavampiros, Ángel y joder, hasta el puto El Pequeño Vampiro de la alemana Angela Sommer-Bodenburg. Pero todo pasado por un filtro que mezcla High School Musical, Salvados por la Campana y Agujetas de Color de Rosa.


Busca lo más vital no más, lo que es necesidad nomás...


Vampiros con más años que el fuego que van al instituto, que andan a cámara lenta como si fueran encima de un monopatín y que se mueven como monos epilépticos. Unos humanos más tontos que morderte un diente y con menos luces que un carrito del Alcampo,.Una historia de amor tan insípida, puritana y aburrida que recibiría la bendición del mismísimo Escrivá de Balaguer si no estuviera ahora mismo ocupado mientras arde en el infierno.


No me mires así, que yo también me he asustao


Yo no dudo de que Kristen Stewart y Robert Pattison se enamoraran durante el rodaje, pero si es cierto, en pantalla no se ve una puta mierda de tal hecho. En mi vida he visto una pareja de enamorados con menos quimica en cine. Ella con cara de no enterarse de una mierda y él con cara de... vamos, sin cara. En serio, ¿qué le ven las quinceañeras al Pattison,? ¿el aire misterioso, la apariencia de chico vulnerable, que para ser inglés no tiene la cara como la parte de atrás de una nevera, que está tan pálido porque debe tener toda la sangre en la polla debido al calentón porque la pava que le gusta no le roza ni el pelo? porque yo no me lo explico.


¿Dónde están Dylan y Eric cuando se les necesita?


Catherine Hardwick que tiene en su haber un trabajo tan meritorio como Thirteen hace un ridículo mayúsculo con su dirección en Crepúsculo, pero claro, es que el guión que pusieron en sus manos no daba para más. No he leído ni una de las novelas de Stephanie meyer, pero ahora es que me niego a acercarme a ellas más de 100 metros. Qué diálogos tan jodidamente babosos, que poco arte para la hipérbole o la metáfora, que cantidad de mierda almibarada escupen estos dos protagonistas, qué ridículas las escenas del partido de beisbol (pobres Muse por dios), la de la casa de de Edward o la de la batalla final.


Me he dejado la billetera en el ataud, ¿hacemos un simpa o qué?


Ver Crepúsculo ha sido como meter la cabeza en el retrete de Trainspotting con la boca abierta y masticando durante dos horas. Algo debe ir muy mal en la juventud actual para que se sienta identificada con los protagonistas de semejante detritus fílmico. No me extraña que se pongan el flequillo en la puta cara para taparse los ojos o que quieran cortarse las venas, joder, yo he querido hacer tales cosas mientras veía la cinta que nos ocupa, lo que hubiera sido necesario con tal de no morir de aburrimiento y vergüenza ajena. Sí amigos, está basura copa telediarios, revistas de cine y programas monográficos enteros, pero claro, el verdadero cine de calidad sobre vampiros se ve relegado al olvido y sufre la indiferencia de las masas, pero esa por desgracia, sigue siendo otra historia.