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jueves, 1 de abril de 2010

X-Men


Título Original: X-Men (2000)
Director: Bryan Singer
Guión: David Hayter, Tom de Santo y Bryan Singer
Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Ian McKellen, Anna Paquin, Halle Berry, Famke Janssen, Bruce Davison, James Marsden, Rebecca Romijn-Stamos, Ray Park


Trailer


Al igual que a finales de los 70 con Superman de Richard Donner o en las postrimerías de los 80 con el Batman de Tim Burton, X-Men supuso un punto de inflexión dentro del cine que adaptaba personajes de cómics y en más concreto superhéroes. Por primera vez se realizaba una película de enmascarados con un adulto tono de seriedad y algunas interesantes implicaciones sociales que ya existían en el cómic y que inteligentemente los productores decidieron plasmar en la pantalla.




Bryan Singer, que venía de rodar dos excelentes films como Sospechosos Habituales y Verano de Corrupción fue asignado director para conseguir que la franquicia mutante levantase el vuelo. El realizador de Public Access (su poco conocida ópera prima) demostró, al igual que gente como Sam Raimi o Christopher Nolan, que era capaz de moverse con soltura dentro de una superproducción a pesar de haberse forjado como realizador en un cine hasta cierto punto independiente.




Desde la primera escena, que narra el el primer síntoma como mutante de Erik Lehnsherr alias Magneto, en un campo de concentración nazi durante la segunda guerra mundial, la posiblemente mejor escena de la saga y la más perfectamente rodada por Singer en toda su filmografía, los guionistas y el director nos dejan claro que la visión que van a dar sobre los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby va a ser madura, seria y nada complaciente con respecto al tipo de cine sobre tíos en mallas que se había realizado en los 90.




Esa misma escena que abre el film ya da un matiz social al conjunto emparentando la lucha de Magneto contra los humanos con el desproporcionado uso de la violencia institucionalizada que hacen los judíos en Oriente Medio desde que tras la injusta persecución que sufrieron por el ejército de Hitler parecen tener carta blanca para actuar libremente a espaldas de las Naciones Unidas. También el recelo que los seres humanos tienen en el film hacia los mutantes sirve como lectura sobre la futilidad de la intolerancia, los prejuicios y el racismo.




Otro acierto del producto es el casting. Unos más y otros menos pero todos los actores se adecúan a sus roles ficticios con bastante soltura. Destacando como es lógico un por aquel entonces desconocido actor australiano llamado Hugh Jackman que bordó el personaje de Lobezno/Logan habiéndolo recibido de rebote cuando Dougray Scott lo rechazó para participar en Misión Imposible 2 la taquillera e inintencionada comedia de John Woo. Patrick Stewart genial como Charles Xavier el tutor y guía de los X-Men y su compatriota Ian McKellen, que realizó un memorable Magneto a pesar de tener una imagen totalmente distinta a la que poseía el personaje en las viñetas.




A todo esto hay que sumarle las inevitables y necesarias escenas de combates, batallas, espectaculares efectos digitales para la época (que también han envejecido muy dignamente) y aventuras típicas de cualquier blockbuster que se precie de serlo. Porque la mayor virtud de esta X-Men y sus dos secuelas siempre ha sido aunar un cierto grado de calidad cinematográfica con espectáculo pirotécnico de primer nivel, a ello puede que ayudara la participación de Richard Donner, gran artesano donde los haya, como productor en esta primera entrega.




X-Men marcó estilo, incluso en un no muy común ejercicio de retroalimentación, que se da en muy pocos casos, su estética (los trajes oscuros de los personajes, la escuela de talentos llena de alumnos como un verdadero colegio), influyó en cómics posteriores de los Hijos del Átomo, como se puede ver en esos atípicos pero geniales Nuevos X-Men del escocés Grant Morrison. La cinta de Singer es una pieza clave para entender la evolución del cine basado en cómics a principios del SXXI, abriendo una senda de madurez para el género que luego seguirían de una manera u otra obras como Spiderman, Watchmen o El Caballero Oscuro.



jueves, 25 de marzo de 2010

X-Men II, X de Extinción


Título Original: X-Men II (2003)
Director: Bryan Singer
Guión: David Hayter, Zack Penn y Bryan Singer
Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Halle Berry, Anna Paquin, Ian McKellen, Famke Janssen, James Marsden, Rebecca Romijn-Stamos, Brian Cox, Alan Cumming





Tras el éxito de crítica y público que supuso el estreno de X-Men, cinta de la que hablaré en breve, poco tardaron Twentieth Century Fox y la Marvel en ponerse en marcha para dar forma a la secuela. Se sirvieron del mismo equipo artístico (practicamente repetía todo el reparto) y técnico, con Bryan Singer a la cabeza de nuevo como director, pero esta vez más implicado en la producción y escritura del film.




X-Men 2 toma como base argumental, aunque concediéndose algunas licencias, la novela gráfica Dios Ama, el Hombre Mata, escrita en los años 80 por el guionista inglés Chris Claremont, autor de algunas de las mejores historias de los mutantes tutelados por Charles Xavier, e ilustrada por el dibujante americano Brent Anderson. Idea inteligente tomar como nucleo narrativo una historia mítica dentro de los relatos de los Hombres X.




En esta segunda entrega se acentúan los no pocos hallazgos que poseía la ya de por sí excelente primera parte. Singer inicia su film con una de las mejores escenas que ha rodado en toda su carrera, el asalto por parte de Rondador Nocturno a la Casa Blanca. Secuencia perfectamente realizada y coreografiada, que no sólo sirve como carta de presentación para el personaje sino también como una muestra de lo elaborada que es la puesta en escena del film.




La implicación dramática de los protagonistas es efectiva, desarrollando todos ellos sus roles y la interacción mutua en la que se ven implicados. La amenaza por parte del personaje de William Stryker (genial Brian Cox) es palpable para el espectador, mostrándose como uno de los logros más destacados del film. La saga de X-Men destaca principalmente por su tono pretendidamente realista y alegórico, por eso sus personajes están tan bien perfilados en los guiones, como muestra de esto serviría la relación entre el profesor Xavier y Magneto, acentuada por la labor y veteranía de los británicos Ian McKellen y Patrick Stewart, los dos mejores actores de la trilogía.




De nuevo el personaje más o menos central dentro del abanico de protagonistas es Lobezno y una vez más Hugh Jackman demuestra que es el actor perfecto para interpretar al canadiense de las garras de adamantium. El resto de actores cumplen su cometido, al igual que hicieron en la primera entrega y posteriormente en la tercera, como Famke Janssen, Anna Paquin o James Marsden, aunque se podría destacar la labor del inglés Alan Cumming, entrañable como el ya mencionado Rondador Nocturno.




X-Men 2 es un proyecto sólido, una buena muestra de como se puede adaptar de excelente manera al celuolide un cómic de superhéroes. Un film entretenido, serio, con cierta profundidad y sin hacer concesiones al infatilismo, siendo fiel a las viñetas en las que se basa y ofreciendo calidad y espectáculo. Es la película más completa y mejor acabada de la trilogía (aquello de X-Men, Orígenes: Lobezno ni lo menciono) aunque yo sienta cierta predilección por la injustamente denostada tercera entrega, como ya dejé ver hace un tiempo en este mismo blog y por la primera, que como he comentado unos parrafos más arriba, desgranaré dentro de poco.


lunes, 27 de julio de 2009

X-Men: La Decisión Final


Título Original:
X-Men: The Last Stand (2006)
Director: Brett Ratner
Guión: Zak Penn & Simon Kinberg
Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Ian McKellen, Halle Berry, Famke Janssen, Anna Paquin, Rebecca Romijn-Stamos, Kelsey Grammer, Vinnie Jones, James Marsden





Sigo sin comprender el mal recibimiento que tuvo esta tercera entrega de los mutantes creados por Stan Lee y Jack Kirby, es la cuarta vez que la veo y me sigue pareciendo no sólo una digna sucesora de las dos primeras entregas, sino superior en algunos aspectos a las precuelas dirigidas por un inspirado Bryan Singer Desde el magnífico inicio la cinta se mete en el bolsillo al fan de la Patrulla X: La presentación de Jean, la de Ángel, la engañosa y genial referencia a la saga Días del Futuro Pasado, la cabeza del Centinela, la Bola Especial y la Sala de Peligro, todo en unos 5 minutos, un festín para el seguidor clásico de los cómics.




X-Men III, la Decisión Final, auna las tramas de dos de las más célebres sagas de la Patrulla X, La Saga de Fénix Oscura escrita por Chris Claremont y dibujada por John Byrne y la más reciente El Don, con guión de Joss Whedon y lápices de John Cassaday. Es cierto que no son del todo fieles a ellas y que los guionistas se toman algunas licencias con respecto a las mismas a la hora de llevarlas a imágenes, pero es comprensible si se quiere condensar las dos subtramas en una cinta de no más de 105 minutos para crear un argumento central.




En la cinta se agradece la presencia de gente como Coloso, Kitty Pride (ambos con sólo un cameo en X-Men II), Juggernaut (que no es un mutante como nos dejan ver en la cinta) o un Kelsey Grammer pletórico como Bestia, todos ellos con algún momento memorable a pesar del coral desfile de personajes que se da cita en la película y muchos de ellos con breves cameos imperceptibles para el ojo poco avispado, no aficionado a los cómics.




Huelga mencionar por otra parte, el carisma de los protagonistas de la trilogía como Lobezno, Jean Grey, Charles Xavier, Magneto o la agradable presencia de Pícara, Mística o Tormenta, todos ellos interpetados por actores que ya conocen bastante bien (unos más que otros, Jackman, McKellen y Stewart se han mimetizado de manera soberbia con sus roles) a sus personajes, que con esta entrega ya han intepretado en tres ocasiones. La nota discordante, lo que hacen con Cíclope, que no tiene nombre, sí, James Marsden no destila mucha personalidad, pero joder, es el líder de los putos X-Men.




Si el soberbio trabajo de Singer en sus dos entregas era frío y quirúrgico (como lo es en toda su filmografía), llegando a un culmen de perfección en la segunda parte, la de Ratner en la cinta que nos ocupa no es menos certera y transmite muchos más sentimientos que la del director de Sospechosos Habituales, si la realización del primero es analítica, la del segundo es instinitiva, visceral y con ella nos ofrece algunas escenas magistrales y posiblemente una de las mejores secuencias cinematográficas del año 2006, la batalla campal con trágicos resultados en casa de Jean Grey, una perfecta fusión de imágenes, efectos especiales y banda sonora, si encima tenemos en cuenta que hablamos de la labor detrás de las cámaras del señor que se hizo famoso con la trilogía de Hora Punta el mérito es realmente encomiable.




Una gran película sobre superhéroes, dirigida con soltura, con una trama realmente interesante, ritmo frenético, un halo apocalíptico y crepuscular magnífico y escenas memorables cada pocos minutos, contiene fallos, no lo neguaré, pero los mismos se revelan como virtudes si los comparamos con ese engendro llamado X-Men Orígenes: Lobezno que escupe sobre la esencia de todos y cada uno de los personajes que pueblan su trama (aunque lo de Masacre es para descabezar a más de uno). Una excelente trilogía la realizada para llevar a estos memorables personajes al cine, una pena que con la única misión de sacarnos los cuartos exista la ya mencionada cinta de Gavin Hood sobre el origen del personaje de Logan, que produce verdadera vergüenza ajena.