Mostrando entradas con la etiqueta directores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta directores. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de septiembre de 2009

David Cronenberg, el padre de la Nueva Carne



David Cronenberg nació el 15 de Marzo de 1943 en Ontario (Canadá). Hijo de un periodista y una pianista, ya desde su infancia se movió en un ambiente cultural dedicando bastantes años de su vida a la lectura, siendo profundamente influenciado por el escritor estadounidense William S Burroughs y su novela El Almuerzo Desnudo. En 1961 se matriculó en la Universidad de Toronto para estudiar bioquímica y biología, carrera que abandonó al poco tiempo de iniciarla para matricularse en Lengua Inglesa.




En esta época Cronenberg se dedicaba a escribir historias para numerosas revistas y empezó a experimentar en el mundo audiovisual. Sus primeros cortos Transfer y From the Drain pasaron practicamente desapercibidos, pero sus dos siguientes obras, los mediometrajes Stereo y Crimes of the Future, en los que asentó lo que a día de hoy son las señas de identidad de su filmografía, llamaron la atención de varios productores canadienses. Una ambientación aséptica y fría, una compleja concepción sobre el sexo y las obsesiones que nos impulsan a practicarlo, un análisis exhaustivo sobre las psicopatologías del ser humano y una visión de la enfermedad desde el punto de vista de la misma.




David Cronenberg, creador de un cine que es casi un género en sí mismo tiene el que es para mi el discurso más personal e intransferible de todos los realizadores actuales. Ateo, de una increíble inteligencia (impagables las dos entrevistas que le hizo Eduard Punset en Redes), crítico inmisericorde de las miserias del hombre en general y de la clase burguesa en particular, este hombre según mi opinión por los conocimientos tan desarrollados que posee del ser humano tanto en el plano físico como en el psicológico hubiera sido un excelente científico si hubiera seguido en su carrera de bioquímica, pero el destino quiso que el cine se cruzara en su vida, miles de seguidores le damos las gracias por ello.




A continuación voy a poner un análisis reducido de toda su filmografía, añadiendo una breve reseña de todas y cada unas de sus películas.




Vinieron Dentro de... (1975): Ópera Prima de Cronenberg y una de las películas mas taquilleras de la historia del cine canadiense. En un moderno hotel un médico profundamente trastornado libera una especie de gusanos que atacan a los seres humanos contagiándolos con una enfermedad que convierte a sus portadores en una especie de zombies con una inagotable avidez de sexo. Con ecos de La Noche de los Muertos Vivientes y toques freudiaonos Cronenberg asienta sus señas de identidad en esta obra de culto grotesca y explícita que fue una excelente carta de presentación.




Rabia (1976): Una joven que sufre un accidente de moto es intervenida por un doctor que experimenta con ella un nuevo procedimiento de cirugía plástica que cura a la muchacha pero le produce una malformación que consta en una protuberancia de forma fálica que le sale de la axila y que le sirve para alimentarse de sangre humana y contagiar un nuevo virus derivado de la rabia. De nuevo Cronenberg disecciona el tema de el contagio masivo en una obra inferior a la anterior pero con bastantes puntos de interes, por esta cinta y la anterior a Cronenberg se le empezó a conocer como El Rey de la Enfermedad Venérea




Fast Company (1979): La única película de Cronenberg que no he visto y que ni siquiera fue estrenada en España. Es una obra de encargo sobre carreras de autos (que apasionan al director) que según los entendidos es lo mas flojo e impersonal del realizador canadiense que solo sirvió como primera toma de contacto cinematográfica con los coches que tendría su culmen en Crash.




Cromosoma 3 (1979): Un psiquiatra inventa una terapia especial para tratar psicópatas y una de sus pacientes se ve sometida a ese proceso de curación, que consiste en una manifestación somática de los desordenes mentales. Pese a las previsiones iniciales, el remedio desata la furia de la paciente, que da luz a pequeños monstruos. La obra mas personal de Cronenberg (en cierto sentido es alegoricamente autobiográfica), por primera vez en su filmografía los personajes no son unidimensionales y tienen mas hondura, al igual que su visión sobre la enfermedad que es mas compleja y con un matiz mas desarrollado.




Scanners (1980): Los Scanners son personas que poseen unos poderes mentales con los que pueden controlar la voluntad de el resto de seres humanos y destruirlos físicamente, Cameron Vale y Darryl Revok son los mas poderosos, sus vidas cambiaran inexorablemente cuando sus caminos se crucen. Obra de culto de la ciencia ficción, contenedora de la celebérrima escena de la cabeza que explota, Scanners es una excelente cinta en la que Cronenberg empieza a ceder la fisicidad de la enfermedad para adentrarse en el plano psicológico de la misma.




Videodrome (1982): Max Renn es el director de una cadena de TV por cable que sólo emite programas de temática violenta y pornográfica, en la búsqueda de nuevos canales con contenidos para su emisora Max, con la ayuda de un empleado, encuentra uno llamado Videodrome que parece tener escenas de violencia reales, Max se vuelve un adicto a dicha emisión y su cuerpo empieza a cambiar por culpa de unas extrañas malformaciones. La obra más compleja de Cronenberg, adelantada a su época y en la que se habla por primera (y curiosamente última) vez de manera explícita de la Nueva Carne que es según Cronenberg un paso mas en la escala evolutiva en la que el hombre se fusiona con la tecnología para llegar a un nivel superior físico y psicológico. Nunca se volvió a hablar de la Nueva Carne de manera explícita en película alguna de Cronenberg, pero su teoría se extiende a toda su filmografía hasta sus últimos films.




La Zona Muerta (1983): John Smith tras salir de un coma de 4 años por culpa de un accidente de coche adquiere unos poderes que le permiten ver el futuro de las personas con las que mantiene contacto físico. Adaptación de la excelente novela homónima de Stephen King en la que por primera vez Cronenberg deposita el peso de la trama en los personajes, sin renunciar a sus señas de identidad, una excelente película de encargo que Cronenberg hace suya.




La Mosca (1986): La única película de Cronenberg para la gran industria, que se encontró con un guión de encargo que curiosamente era una sinopsis de los temas mas reiterativos de su obra. El remake de la historia del científico ambicioso que se fusiona con una mosca por culpa del malfuncionamiento de una maquina para teletransportar materia y que sufre un proceso gradual de descomposición física, está influenciada por la enfermedad degenerativa que el padre de Cronenberg sufrió y que traumatizó al director de Ontario.



Inseparables (1988): Para el que suscribe su mejor película. Beverly y Eliot Mantle, interpretados por un colosal Jeremy Irons, son dos de los mas prestigiosos ginecólogos de América. pero la relación que ambos mantienen con una actriz en horas bajas creyendo esta que son la misma persona cambiará sus vidas de forma radical. Inseparables es una puesta al dia de Persona de Igmar Bergman. Esta película que sirvió para que por fin se reconociera el complejo y personalísimo talento de Cronenberg es una de las mejores películas de la historia del cine contemporaneo. Fria, quirúrgica, triste y llena de sentimientos a pesar de su frialdad Inseparables fue un punto de inflexión en la filmografía de Cronenberg o es como decir que dejaron de compararlo con Don Coscarelli o George A. Romero y lo hicieron con Buñuel y el ya citado Bergman.




EL Almuerzo Desnudo (1991): La novela El Almuerzo Desnudo es una obra en la que el escritor William S Burroughs plasmaba sus pensamientos (totalmente inconexos) en los momentos que se encontraba bajo los efectos de todo tipo de sustancias ilegales. Sin una linea narrativa el escrito es un continuo divagar en el que Burroughs habla de escarabajos gigantes que sodomizan jóvenes o maquinas de escribir en forma de insecto que hablan por el ano. La adaptación a fotogramas de tal obra era un suicidio artístico, de modo que Cronenberg fusionó tramas y personajes de la novela y hechos de la vida real de Burroughs (el asesinato de su mujer, su viaja e Tánger, su adicción a la heroína) dando como resultado una película extraña y original que si bien no es del todo satisfactoria merece los mayores elogios por su valentía y lo arriesgado de su puesta en escena.




M. Butterfly (1993): La muestra de que Cronenberg es capaz de hacer un cine elegante e incluso romantico pero aplicándole su sello, ambigúedad, homosexualidad y política se dan la mano en esta adaptación exquisita de la obra de teatro de David Henry Hwang. De nuevo con Jeremy Irons y un excelente John Lone, la demostración de que el canadiense es un todoterreno y que no tiene nada que envidiarle a otros directores de dramas orientales como Zhang Yimou o Chen Kaige.





Crash (1995) En su momento ya hice una crítica de esta cinta, que es una polémica y excitante adaptación de la novela de James Graham Ballard, el tema de la Nueva Carne vuelve a la palestra al mostrar la relación psicosexual de los protagonistas con los coches (Carne + Tecnología= Evolución física, psicológica y sexual) poco mas que decir de esta obra indispensable en la cinematografía de la decada de los 90.





Existenz (1999): Película sobre videojuegos y sus efectos en los seres humanos. Ambientada en un suspuesto futuro no muy lejano, Existenz es una obra que supera la media de las películas actuales de Sci-Fi, pero es indigna de su director, está como fuera de lugar en su filmografía a pesar de contener la mayoria de su temas habituales (new flesh again), alguien dijo que esta película era un ilustre tropezón en la carrera de Cronenberg siendo esto un grave error ya que el ilustre tropezón de Cronenberg es El Almuerzo Desnudo en cambio Existenz es una simple y directa metida de pata.




Spider (2002): Esta producción es un análisis al escalpelo de un mente esquizofrénica, aquellos que os quedásteis indignados al ver Una Mente Maravillosa por su poco rigor y su endeble y pueril retrato de esta enfermedad os recomiendo que no os perdais Spider. Ralph Fiennes encabeza el reparto de esta compleja cinta sobre las zonas más ocultas de la mente humana, basada en la novela de Patrick McGrath.




Una Historia de Violencia (2005): Perfecto retrato del desmoronamiento de una famila por culpa de la irrupción de la violencia (en multiples formas) en el seno de la misma. Puede que el golpe más duro que se ha dado nunca al manido Sueño Americano, Cronenberg hace un retrato misántropo de la unión familiar occidental, mostrándola como una institución corrupta en la que los más bajos actos humanos se heredan de padres a hijos.




Promesas del Este (2007): Cronenberg se introduce en el mundo de la mafia rusa instaurada en Inglaterra y realiza una de las mejores cintas sobre el mundo del hampa de esta década. Cada vez más Cronenberg se aleja de su visión vírica de la descomposición física del ser humano para retratar la de su mente, de manera analítica y cruda. Eastern Promises otro gran film de visión obligada, su última gran obra hasta la fecha.


jueves, 13 de agosto de 2009

Rob Zombie, la perversión de un género



Robert Cumings nace el 12 de Enero de 1965 en Haverhill, Massachusetts, hijo de unos feriantes, desde su infancia se vio brutalmente influenciado por el cine de serie B y las Monsters Movies de la primera mitad del siglo XX.





Su fama le llegó cuando a mitad de los 80 creó la banda de metal industrial White Zombie (nombre que hace referencia a una mítica película protagonizada por Bela Lugosi y cuyo título en España fue La Legión de los Hombres Sin Alma). Diez años le duró el negocio al conjunto. Más tarde el mismo Robert en solitario y con el nombre Rob Zombie siguió haciendo un estilo de música parecido al que realizaba con su anterior grupo pero con un tono mucho más personal.




Justo cuando empezó su carrera en solitario fue cuando afloraron sus primeros coqueteos con las cámaras, dirigiendo él los videoclips de su canciones, que para ser sincero son bastante flojos, pero en ellos ya se dejan ver sus gustos cinematográficas como el expresionismo alemán de gente como o Murnau o Wiene, el cine de Kubrick o las películas de terror de la Universal de los años 30.




Tras varios guiones vendidos y colaboraciones en algún cortometraje de animación, el año 2001 sería el elegido para que Zombie se pusiera detrás de una cámara para rodar la que sería su involuntariamente polémica ópera prima cinematográfica. House of 1000 Corpses.




Las Casa de los 100 Cadávares no se estrenó hasta pasados tres años de su producción. La cinta fue rechazada por varias productoras por su supuestamente excesiva violencia, hasta que la LionsGate decidió distribuirla. La película fue bien recibida por el público (fu un considerable éxito de taquilla) pero no muy agradablemente tratada por cierta parte de la crítica.




House of the 1000 Corpses no es una película homogénea, es algo parecido a un cúmulo de escenas grotescas perfectamente ejecutadas, que son utlizadas como arma arrojadiza contra el espectador, neófito o no, ya que la cinta acusa un considerable desnivel. La obra es un indudable homenaje a Tobe Hooper y su imperecedara obra maestra La Matanza de Texas, pero el problema estriba en que en la cabeza de Zombie hay tantas referencias a otras películas (sobre todo de los años 70) que no duda en realizar continuos guiños y homenajes a dichas cintas olvidándose de dar consistencia narrativa a la historia que está contando.




Aún con todo esto la cinta es muy superior a la media de cine de terror americano actual, es directa, tiene unos diálogos excelentes y puso la semilla de lo que vendría a ser el estilo Rob Zombie, que no es ni más ni menos que llevar la crueldad a extremos insoportables, no estilizar ni parodiar la violencia y pervertir al máximo las señas de indentidad características del cine de terror. Huelga decir que para gente como yo que se crió viendo cine de John Carpenter, Wes Craven o George A. Romero el proyecto es un orgasmo continuo, viéndome en la obligación destacar la escena de la matanza policial en la casa de los Firefly y el plano secuencia (tan sencillo como bestial) jodidamente tenso y alargado entre Otis y el ayudante del sheriff interpretado por Walton Goggins (The Shield) en el que ya se deja ver por primera vez una leve pincelada del gran talento de Zombie como director. Talento que se desbordaría (y de qué manera) en su segunda película




Cuando allá por 2004 saltó la noticia de la segunda cinta como director de Rob Zombie sería una secuela de su ópera prima, sus fans dieron saltos de alegría, sus detractores más acérrimos se frotaron las manos y los más excépticos (incluyánme a mí en ese grupo) callamos y esperamos. El resultado fue sobresaliente y bestial no dejando a nadie indiferente.




El amigo Zombie en un giro encomiable, magistral y arriesagadísimo cambió por completo la estética que había insuflado a su primera cinta dándole a Los Renegados del Diablo entidad propia. Si La Casa de los 1000 Cadáveres era puro Tobe Hooper y Wes Craven, su secuela le debe irremediablemente la vida a los westerns de Sam Peckinpah y en menor medida a la mirada acerada y seca de Samuel Fuller.




Bien es cierto que las referencias al director de Salem's Lot aún se dejan ver en el metraje, pero no imperan ya en Los Renegados del Diablo, cinta cuyo inicio es un homenaje al tiroteo final de Grupo Salvaje, y que guarda un as en la manga soberbio. La manera que tiene el director de jugar con el espectador, en esta secuela se nos muestra a la familia Firefly como unos desalmados asesinos a sangre fría que son perseguidos por el sheriff Quincy Widell (William Forsythe en el rol de su vida). Pero hacia el final y acercándose la historia a su clímax por medio de un cambio de papeles aterrador Zombie nos hace empatizar con sus descerebrados protagonistas y odiar al agente de la ley que acaba convirtiéndose, por su sed de venganza, en un ser mucho más cruel y despreciable que los mismos criminales fugitivos a los que persigue. Ahí es cuando Zombie pervierte al máximo su visión del cine de terror, nos hace cómplices de semejantes aberraciones humanas y da un matiz demencial y profundo a lo que nos cuenta, grabando por primera vez a fuego su estilo cinematográfico en la platea y creando su discurso personal, intransferible y trangresor.




Pero en el apartado técnico la cosa no pierde fuerza. Planos bestiales que se quedan grabados en la retina, picados y magistrales utilizaciones de grúas, una banda sonora soberbia con temas de Lynyrd Skynyrd, Gregg Allman y Terry Reid perfectamente ensamblados en las imágenes, diálogos hilarantes al más puro estilo Tarantino o cinefilia clásica (lo del crítico de cine ayudando al sheriff es sencillamente impagable). Como bien dijo Zombie en el soberbio documental 30 Días en el Infierno, que narra todo el proceso de creación de Los Renegados del Diablo desde la preproducción hasta su estreno, Con la mitad del presupuesto de mi primera película tenía que hacer creer al público que estaba haciendo con mi segunda cinta una producción el doble de cara que la anterior y a fe mía que el tipo lo consigue, utilizando una descarnada violencia nunca banal o paródica y siempre caótica, realista y dura de visionar, así como una identificación emocional con las desvalidas víctimas de los protagonistas.




Esta cinta no arrasó en taquilla tanto como La Casa de los 1000 Cadáveres pero sí fue mucho mejor recibida por la crítica en muchos de los países en los que se estrenó, recibiendo el título manido pero bastante interesante de obra de culto. Tras esta atípica secuela que es a día de hoy lo mejor de su director, a Zombie le abrieron las puertas de Hollywood y decidió realizar un salto mortal sin red. Un remake de una obra maestra que no necesitaba revisión alguna.





La Noche de Halloween es un clásico del cine de terror y la mejor película del gran John carpenter, esta obra viene a ser (más o menos) el primer bodycount oficial de la historia y una revisión del giallo italiano con apuntes de la mirada de Hitchcock mezclada con un toque juvenil y macabro para adecuarse al cine de adolescentes de la época.





Un remake era innecesario (y más viendo la nefasta calidad de las numerosas secuelas sobre Michael Myers que se produjeron tras la cinta de Carpenter), pero una vez más Zombie da en la diana. Hace suya la cinta del director de La Cosa, crea una relectura de la misma, la homenajea y respeta sin plagiarla, ni faltarle al respeto y sale bien parado de tan complicada empresa. ¿Por qué?. Una vez más por pervertir la conceptualidad de la cinta de Carpenter y llevándolo todo al extremo del sadismo más inhumano pero sin desvirtuar el espíritu fílmico de la película primigenia.




Halloween: El Origen, no es una película 100% Zombie, ya que al meterse el director en un proyecto más grande, el ferreo control de los productores (nada más y nada menos que los hermanos Weinstein, el terror de las nenas) ata en corto el discurso malsano y destructivo de su director, pero aún así la cinta es identificatble como obra de su autor.




Virtudes y fallos se dan la mano en este disgnísimo remake. El mayor no es como dije, cuando hice su crítica tras verla en cine, el hecho de querer Zombie psicoanailzar la mente del protagonista con brocha gorda, lo peor es que el mismo director quiere buscar el origen de por qué Michael es un asesino a sangre fría y eso es un fallo garrafal. Porque el Myers de la cinta de Carpenter no tiene una excusa para matar, ya que él mismo es el mal en su estado más puro, no se necesitan recursos banales, Myers es una alegoría de la maldad en su máximo exponente.




Pero sin lugar a dudas lo mejor de la cinta es la visión mórbida y cruda que Zombie hace de la película original de 1979. Si Carpenter optaba por el fuera de campo y sugerir en vez de mostrar, el amigo de Massachussets elige bestializar el espíritu de la cinta acercándolo a el Jason Voorhees de la saga Viernes 13, un verdadero acierto que sirve para dar su toque personal al largometraje y para marcar distancias con la obra maestra en la que se basa esta admirable, entretenida y pérfida cinta.




Este hombre, al igual que Alexandre Aja, James Wan o Jaume Balagueró, es un salvavidas para el cine de terror más hiperrealista. Un tipo que no duda en retratar a la familia media/baja americana (tanto la del sur del país y como la que vive en un adosado) como unos descerebrados podridos por dentro. Su mirada es lasciva, nihilista, lacerante y polémica. Por suerte al buen hombre no le faltan proyectos en los que trabajar y productores que financien sus pervertidas bombas incendiarias en forma de celuloide. Como esa Tyrannosaurus Rex que tan bien pinta o esa inminente H2 secuela de Halloween: El Origen que, en principio, no parece que vaya a ser una paso adelante dentro de su carrera como realizador. Carrera que un servidor al menos, seguirá de cerca.