
Director: Wim Wenders (2004)
Guión: Wim Wenders & Scott Derrickson
Actores: John Diehl, Michelle Williams, Wenderl Pierce, Burt Young, Richard Edson

Es una verdadera satisfacción hacer una crítica sobre este film, porque si hace cosa de un mes eché pestes sobre El Final de la Violencia ahora solo tengo elogios para esta magnífica Tierra de Abundancia del director alemán Wim Wenders, un film que toca un tema espinoso y que ha de ser bien llevado para no hacer el rídiculo ni mostrarse partidista o panfletarío, la paranoia terrorista americana tras el fatídico 11-S.

Wim Wenders habla sobre la conspiranoica mentalidad de la América post atentado de las torres gemelas desde un tono crítico pero también comprensivo, el realizador de Palermo Shooting muestra un cariño tan sincero por esta nación, comprende sus miedos y fantasmas internos, y los quiere exorcizar desde la comprensión y la equidad, pero sin moralismos baratos, críticas ácidas de medio pelo o maniqueismos supuestamente progresistas.

Es bastante notable que el ex miltar Paul, al que entrega su cuerpo y alma el actor John Diehl, es una de las caras de América, la que tiene miedo, la que quedó marcada a fuego por la guerra de Vietnam, la que quedó herida de muerte el 11 de Septiembre de 2001 y que vive en una continua y esquizofrénica guerra urbana en la que todo el mundo es un enemigo en potencia de la nación de las barras estrellas, llegando en su cometido como vigilante de los intereses estadounidenses a rozar tanto lo enfermizo como lo ridículo.

Por otro lado, la cara inocente e idealista del país, la de la esplendorosa Michelle Williams, la de una juventud llena de esperanza y carente de prejuicios que mira a al futuro sin miedo, que también cree en la unidad de su tierra pero que no quitaría vidas por ella y que perdonaría al que golpeara primero poniendo la otra mejilla porque hay otras vías que no son el contraataque desmesurado o la cobarde guerra preventiva.

Después de años y varios intentos fallidos Wenders vuelve a rodar con el corazón, sigue con su mirada contemplativa, tempo calmado y estilismo urbano pero recupera parte de la esencia de sus films de los 80. Land of Plenty no es un trabajo perfecto, pero sí, la demostración de que el director de BuenaVista Social Club sigue vivo y puede volver a hacer cine de calidad y profundo calado.

Wim Wenders habla sobre la conspiranoica mentalidad de la América post atentado de las torres gemelas desde un tono crítico pero también comprensivo, el realizador de Palermo Shooting muestra un cariño tan sincero por esta nación, comprende sus miedos y fantasmas internos, y los quiere exorcizar desde la comprensión y la equidad, pero sin moralismos baratos, críticas ácidas de medio pelo o maniqueismos supuestamente progresistas.

Es bastante notable que el ex miltar Paul, al que entrega su cuerpo y alma el actor John Diehl, es una de las caras de América, la que tiene miedo, la que quedó marcada a fuego por la guerra de Vietnam, la que quedó herida de muerte el 11 de Septiembre de 2001 y que vive en una continua y esquizofrénica guerra urbana en la que todo el mundo es un enemigo en potencia de la nación de las barras estrellas, llegando en su cometido como vigilante de los intereses estadounidenses a rozar tanto lo enfermizo como lo ridículo.

Por otro lado, la cara inocente e idealista del país, la de la esplendorosa Michelle Williams, la de una juventud llena de esperanza y carente de prejuicios que mira a al futuro sin miedo, que también cree en la unidad de su tierra pero que no quitaría vidas por ella y que perdonaría al que golpeara primero poniendo la otra mejilla porque hay otras vías que no son el contraataque desmesurado o la cobarde guerra preventiva.

Después de años y varios intentos fallidos Wenders vuelve a rodar con el corazón, sigue con su mirada contemplativa, tempo calmado y estilismo urbano pero recupera parte de la esencia de sus films de los 80. Land of Plenty no es un trabajo perfecto, pero sí, la demostración de que el director de BuenaVista Social Club sigue vivo y puede volver a hacer cine de calidad y profundo calado.






