Mostrando entradas con la etiqueta Ariel Schulman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ariel Schulman. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Transgresión Continua Express 2020 - Agosto II

365 Días (Barbara Białowąs, Tomasz Mandes, 2020) - Profundamente machista, misógina hasta el vómito, romantiza sin tapujos el secuestro o el maltrato psicológico y físico. Que semejante engendro sea un éxito en Netflix y esté co escrito y co dirigido por mujeres clama al cielo.


Proyecto Power (Henry Joost, Ariel Schulman, 2020) - Cine de acción con apuntes de ciencia ficción, rodado por los directores de Nerve, que más allá de su reparto y un llamativo acabado visual no aportada nada de interés.


Germinal (Claude Berri, 1993) - Adaptación de la novela de Emile Zola con la que Claude Berri retrata de manera naturalista y desgarradora las condiciones de trabajo inhumanas de los obreros a finales del siglo XIX gracias a un gran despliegue de medios y un excelente reparto.


Granja Maldita (David Keith, 1987) - El actor David Keith dirige esta nefasta adaptación de The Color Out of Space, de H.P Lovecraft, que muestra una sorprendente inoperancia en todos y cada uno de sus apartados. Inexplicablemente contó con hasta tres secuelas.


El Beso de la Pantera (Paul Schrader, 1982) - Explicitando todo aquello que era sugerido en la versión de 1942, dirigida por Jacques Tourneur, Paul Schrader plantea una interesante alegoría sobre el despertar sexual con un gran casting y un impecable apartado visual.



You Don't Nomi (Jeffrey McHale, 2019) - Declaración de amor a esa obra maestra del cine trash llamada  Showgirls y a Elizabeth Berkley, también un pormenorizado análisis sobre cómo encaja dicha obra en las constantes autorales de la filmografía de Paul Verhoeven.




sábado, 18 de mayo de 2013

Paranormal Activity 4, hijos de la noche



Título Original Paranormal Activity 4 (2012)
Director Henry Joost y Ariel Schulman
Guión Christopher Landon y Chad Feehan
Actores Kathryn Newton, Matt Shively, Katie Featherston, Brady Allen, Aiden Lovekamp, Sprague Grayden, Stephen Dunham





Cuarta entrega de la saga de terror en formato found footage (qué moderno suena y yo toda la vida diciendo falso documental) ideada por el guionista, productor y cineasta Oren Peli en aquella primera entrega de 2009 que a un servidor le pareció una considerable mediocridad por mucho éxito de crítica y público que trajera tras de sí. La secuela elevaba considerablemente el nivel por estar mejor rodada, tener más recursos y acentuar los pocos aciertos formales de la entrega anterior. La tercera, que era una precuela, mantenía la calidad y aumentaba el tono amenazante de las presencias sobrenaturales haciendo uso de la casi siempre acertada inclusión de niños pequeños en la trama.  Esta cuarta entrega que nos ocupa es una continuación de lo acontecido en la segunda y ofrece más de lo mismo, al igual que las demás entregas, pero con menor calidad. A continuación spoilers de toda la saga.




Un lustro después de que Katie (la protagonista de la primera parte) asesinara estando bajo el influjo de una entidad demoniaca, primero a su novio Micah, más tarde a su propia hermana y el marido de este y finalmenrte secuestrara a su sobrino Hunter se instala en una nueva casa con el niño que ya tiene seis años y ahora se hace llamar Robbie. Ambos tienen como vecinos a una familia formada por un matrimonio y dos hijos, Alex la chica mayor y Wyatt el niño pequeño a los que se suma Ben, amigo de la la muchacha y asiduo visitante a la casa. Alex y Ben son aficionados a grabar en vídeo todo lo que hacen y un día revisando el metraje se dan cuenta de que cada vez es más recurrente en ellas la presencia de Robbie, el niño de la casa de enfrente, pero con él parece ir alguien más cuya naturaleza no es humana.




Paranormal Activity 4 es una cuarta entrega que no ofrece nada nuevo dentro de la saga, es más, aún siendo una cinta entretenida y no desdeñable es un paso atrás en la franquicia porque en ella se nota cierta apatía por parte de sus autores y un abuso innecesario de las señas de identidad clásicas dentro de esta colección de largometrajes llegando en ocasiones a explicitarlos tanto que casi bordean una parodia inintencionadamente cómica que rompe con el tono de suspense e inquietud que debería transmitir el metraje del producto y que sí estaba en las dos anteriores entregas, aunque un poco menos en la obra primigenia que nunca ha tenido mis simpatías desde que me decepcionó cuando la vi en su momento en pantalla grande.




Se percibe un desgaste de la fórmula por parte de Joost y Schulman y es paradójico, porque son los mismos directores que tiraron de inventiva, nuevas ideas formales (esa acertada cámara oscilante) y el tono de brujería de la anterior cinta que enriquecía el microcosmos creado por Oren Peli. Aquí impera la desgana durante la primera hora de metraje ya que poco inquieta, nada asusta y todo se antoja repetitivo y poco interesante, curiosamente lo que mejor resultado da son los golpes de humor, los comentarios de Ben sobre Robbie o los escasos diálogos que comparte con este tienen su encanto. Por suerte en la media hora final hay un considerable in crescendo de interés y escenas como la de la levitación, la de la silueta siguiendo a Wyatt en el salón, ese "bautismo impío" o el plano final ofrecen algunos aciertos a la historia.




Lo peor es el abuso de conceptos habituales de los films anteriores como lamparas bamboleantes, la entidad  zarandeando a algún personaje (aquí le coge el gusto a la cosa y sólo falta que arrastre por los suelos a los directores o los guionistas) o la presencia de la Katie poseída rompiendo cuellos a lo Steven Seagal que aquí toma cotas hasta humorísticas por el abuso del recurso. Todo lo que en las anteriores cintas era sutilidad, atmósfera y arrebatos violentos muy puntuales rompiendo momentos de calma durante planos largos en los que no parecía suceder nada deja paso en el largometraje que nos ocupa a golpes brutos de efecto (cuando estrellan a uno de los personajes en el techo del salón para caer de boca al suelo el espectador no puede evitar reírse) entroncan con el tono más contenido del sello Paranormal Activity.




Esta cuarta parte es la cinta menos convincente de la saga después de la primera porque todo lo que en las anteriores películas eran señas de identidad bien llevadas aquí se muestran como recursos metidos con calzador porque el fan de las franquicia los exige. Aumenta el microcosmos de demonios, aquelarres y corrupción de la inocencia que son marca de la casa, tiene unos actores convincentes (muy bien la guapa Kathryn Newton y el cachondo Matt Shively), un acertado final abierto para seguir explotando la gallina de los huevos de oro, algunos momentos acertados a lo largo del clímax que sirve de cierre y referencias cariñosas a Al Final de la Escalera (The Changeling) o El Resplandor con pelotas que caen por escaleras o niños montandos en triciclos. Pero que lo más inquietante de la velada sea el personaje de Robbie y no precisamente por el malestar que debería transmitir sino por su parecido físico con Peter Dinklage (mítico Tyrion Lannister en Juego de Tronos) y por llevar esas aterradoras chanclas con calcetines blancos lo dice todo de esta floja Paranormal Activity 4.



jueves, 26 de abril de 2012

Paranormal Activity 3, child's play



Título Original Paranormal Activity 3 (2011)
Director Henry Joost, Ariel Schulman
Guión Christopher B. Landon, Michael R. Perry basado en personajes de Oren Peli
Actores Christopher Nicholas Smith, Lauren Bittner, Chloe Sengery, Jessica Tayler Brown, Dustin Ingram, Katie Featherston, Sprague Grayden, Brian Boland




Tercer entrega de la saga cinematográfica de terror iniciada por el director Oren Peli que con un presupuesto exiguo y una trama localizada en la casa de una pareja en la que sucedían fenómenos extraños grabados por el novio llamó la atención de Steven Spielberg que decidió distribuir la cinta convirtiéndola en un éxito. La primera parte la vi en cine y me pareció un ejercicio de mediocridad digno de un vídeo de comunión cutre. La segunda la vi en el calor del hogar y de noche (no lo neguemos, el marco icomparable para ver este tipo de cintas) y me agradó considerablemente más que el anterior largometraje. Esta tercera estaría a un nivel un poco menor que la segunda pero sigue siendo una cinta entretenida que cumple con su humilde cometido si no contamos el monetario, claro está. Inquietar al espectador.




Durante el mes de Septiembre del año 1988 las pequeñas hermanas Katie y Kristi (protagonistas de la primera y segunda parte de la saga respectivamente) viven en un chalet con su madre y su padrastro. Él es un editor de vídeos de bodas al que le gusta grabar con su cámara su vida diaría con su mujer y sus hijastras. Una noche después de un terremoto la pequeña Kristi comienza a hablar con un tal Toby que en principio parece ser una amigo imaginario de la niña. En el momento en el que Toby hace aparición en escena una serie de sucesos extraños comienzan a tener lugar en la casa y las cámaras de Dennis darán testimonio gráfico de ello. Todo parece estar relacionado con las dos niñas y  un terrible secreto que finalmente será descubierto.




A estas alturas de la saga la temática ya la conocemos, el factor sorpresa ha desaparecido y los directores y guionistas de Paranormal Activity 3 son conscientes de que conceptualmente tienen poco nuevo que ofrecernos. Pero saben utilizar las herramientas que la franquicia ha puesto a su disposición y consiguen tensar ese suspense de largos planos fijos en la nocturnidad en los que el espectador espera que acontezca algo inusual que le ponga erizada la piel y a fe mía que en un par de ocasiones lo consiguen. Sobre todo al añadir algunas ideas nuevas bastante interesantes.




Para empezar la presencia de niños pequeños, concretamente dos crías que pululan de madrugada por la casa con pelo largo y camisón blanco, un tópico que curiosamente funciona al 100%. También hay que añadir la posiblemente más acertada novedad estética del film como es esa cámara oscilante situada en un ventilador que hace un barrido lateral y que los directores utilizan con mucha inventiva como se puede ver en escenas como la de la sábana con la niñera, la de la lámpara que explota o la de los muebles de la cocina.




Luego ya tenemos las señas de identidad de la franquicia que son marca de la casa. Lámparas que se agitan por la noche, personajes que se quedan más de una hora en pie mirando a sus familiares dormir plácidamente, muebles moviéndose violentamente por todo el inmueble, un lugar concreto del hogar en el que habita el ser paranormal (en este caso una pequeña puerta que da a un escondrijo en la habitación de las niñas) o un personaje que ni aún viendo a la muerte delante de su cara deja de grabar con su cámara lo que sucede, excusa narrativa poco creíble pero necesaria para la misma existencia de la película.




Por el camino los directores hacen guiños a La Semilla del Diablo (la cuna y el embarazo del prólogo, la atípica reunión del final, el altar) a Poltergeist (los padres fumando maria en la cama, la televisión con la emisión en estática, los sucesos en la cocina) y hasta a la cinta que es casi el referente directo de toda la saga, El Proyecto de la Bruja de Blair (las niñas en el patio durmiendo en la tienda de campaña y sobre todo el pasaje final que cierra la cinta) convirtiendo el film, también, en un homenaje a obras  icónicas dentro del género de terror.




La verdad es que viendo Paranormal Activiy 3 en parte comprendo la consecución indiscriminada de secuelas dentro de esta saga. La producción debe ser irrisoria, no hay necesidad de alardes, las cámaras son estáticas e incluso a veces las llevan los mismo actores y sólo la inclusión de algún efecto digital puntual puede dar algo más de trabajo. Pero teniendo en cuenta lo poco que debe costar llevar a cabo una entrega de estos films y lo que recaudan posteriormente en taquilla estoy convencido de que si los productores quieren pueden hacer ocho entregas fácilmente, aunque quemen la fórmula y la calidad se resienta, peor que con la franquicia Saw no puede salir el invento.




Esta tercera entrega (que en dvd y blu ray tiene 10 minutos más de metraje que no me importaría ver más adelante) no cierra la historia, sólo le da un origen. Esa cuarta entrega que ya está en fase de pre producción tiene pinta de seguir la trama donde la dejó la segunda parte y darle fin si la buena taquilla no lo impide. Esta Paranormal Activity 3 se deja ver y consigue inquietar al espectador lo suficiente como para sentir que no ha perdido 90 miutos de su vida viéndola. Le perdonamos fallos como el desfile de tópicos o la más bien poco lograda recreación de los años 80 y nos quedamos con escenas como la de Katie y Randy jugando a Bloody Mary delante del espejo o el recorrido final de Dennis por la casa de la abuela que tiene momentos bastante logrados con aroma a cine satánico exploit de los años 70.