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miércoles, 4 de octubre de 2017

Preacher: Temporada 2, god hate us all



"Únete a mí Jessie y salva el mundo"



Después de años de idas y venidas con nombres como Robert Rodríguez o Sam Mendes vinculados al proyecto sin llegar a ninguna parte finalmente fueron Seth Rogen, Evan Goldberg y Sam Catlin los que convencieron a la cadena AMC (The Walking Dead) para sacar adelanta la adaptación televisiva del mítico cómic Predicador que los británicos Garth Ennis y Steve Dillon idearon para el sello Vertigo de DC en 1995. Con Dominc Cooper como Jesse Custer, Ruth Negga en la piel de Tulip y Joseph Gilgun dando vida a Cassidy entre otros el trío de showunners se ocupó de realizar una decepcionante tanda de episodios que se revelaban como una precuela de lo que narraron los autores de Hellblazer en las viñetas y por ello alejándose considerablemente de las mismas moldeando una pieza que no funcionaba como adaptación y que lo hacía a duras penas como producto cinematográfico más allá de la buena labor de realización y al acierto de casting que supuso la, en principio, desconcertante elección del trío de actores principales. Aunque la primera temporada fue una decepción el éxito de audiencia fue sobresaliente y llegó una segunda, que según comentaron sus autores en la Comic Con de San Diego de 2016 iba a ser más fiel a los cómic, promesa que finalmente han cumplido sólo a medias como hemos podido ver una vez hemos degustado íntegramente el nuevo material de Preacher.




La segunda temporada de Preacher se divide en dos partes diferenciadas por el rol de importancia que toma la pareja de villanos que en ella conviven. La primera se centra en la figura de El Santo de los Asesinos (Graham McTavish) que ya fue presentada y desarrollada su génesis en la anterior temporada y la segunda se centra en Herr Star (Pip Torrent) miembro de la organización religiosa llamada el Grial. El arranque transmite no pocas malas vibraciones ya que los primeros episodios (sobre todo el segundo, Mumbai Sky Tower, con el regreso puntual del indigerible ángel Fiore) siguen manteniendo la dispersión narrativa, el poco aprovechamiento del potencial de los personajes y el mal uso que dan de un Santo de los Asesinos que se aleja en demasía de la sobrenatural máquina de matar que conocimos en las viñetas a manos de Garth Ennis y Steve Dillon. También es cierto que podemos encontrar algún fogonazo de inspiración (los protagonistas en la biblioteca buscando información del pistolero sobrenatural con la inclusión de ilustraciones clásicas del personaje a manos de Carlos Ezquerra, Glenn Fabry o el ya mencionado Steve Dillon) y un intento por dar cierta profundidad a los personajes principales que eclosionará más tarde, pero en líneas generales la primera mitad de la temporada no deja atrás las deficiencias que le venían heredadas de la primera tanda de episodios.




Pero en la segunda parte, concretamente en el sexto episodio titulado Pig, se establece el personaje de Herr Star como secundario fijo dentro del reparto y el programa comienza a coger vuelo gracias a la presencia de tan peculiar villano y a las semillas que los guionistas habían plantado en los primeros capítulos para dar peso al desarrollo de la personalidad de Tulip y Cassidy. El asentamiento del Grial en el núcleo argumental con personajes como el ya citado Star o los de Lara y Hoover, la intervención de estos como extremistas religiosos con la misión de asesinar a los protagonistas (el arranque del episodio Puzzle Piece con el grupo de asalto está rodado con mucha potencia) y lo inteligentemente que se usan los dilemas morales a los que se enfrentan los personajes de Ruth Negga y Joseph Gilgun (el haberse vuelto adicta al peligro tras mantener contacto físico con el Santo de los Asesinos ella y su relación con el misterioso personaje de Denis) sirven para dar empaque a media docena de episodios en los que el show va cogiendo fuerza narrativa y cohesión temática. Pero por desgracia hasta en ese periodo de bonanza creativa encontramos lastres argumentales, como toda la subtrama de Caraculo en el infierno que sólo se salva por algún recurso meritorio en la escritura y la labor de los actores a la que volveremos más tarde.




Como comentábamos al inicio de la entrada Seth Rogen, Evan Goldberg y Sam Catlin sólo han cumplido en un 50% su promesa con respecto a que esta segunda temporada iba a ser más fiel a los cómics de Vertigo. Por un lado es cierto, esta nueva tanda de episodios se alimenta más de las viñetas de Garth Ennis y Steve Dillon a la hora de abordar personajes, tramas y hasta el tono políticamente incorrecto (ese inicio del episodio Dirty Little Secret con Jesucristo de protagonista), pero todo está predispuesto de manera desordenada y caótica, sin orden ni concierto. En este sentido lo mejor que puede hacer el espectador que ha leído los cómics es algo semejante a lo que le pasó a los que habían leído a Robert Kirkman antes de ver The Walking Dead, aceptar que esto no es una adaptación de las viñetas, sino una reinterpretación de las mismas que sólo recurrirá a sus tramas y criaturas de manera tangencial. Una vez asumamos eso podremos dejarnos llevar por un producto que a marchas forzadas y con algo de retraso comienza a tomar entidad como una serie con la que realmente merece la pena perder el tiempo, lejos de llegar a ser un proyecto brillante, pero con los suficientes alicientes como para satisfacer a distinto tipo de espectadores y a lectores de la obra original con la mente abierta que no se rasguen las vestiduras por la infidelidad hacia las aventuras de Jesse Custer en papel.




Pero son los personajes y la labor de los actores que les dan vida lo que se ha revelado como el mejor aliciente de esta nueva temporada. Enorme acierto de casting haber elegido al británico Pip Torrens para dar vida a Herr Star, ofreciendo una encarnación que en ocasiones supera a la de las viñetas con pasajes memorables como el de sus adiestramiento para formar parte del Grial (lo de la distracción onanista en plena lucha es descacharrante) o las dos destacables escenas que protagoniza relacionadas con sodomizaciones. Sus miradas, tono de voz y lenguaje corporal son lo mejor del apartado artístico de esta temporada y seguro que en la próxima nos deparará más de un momento para el recuerdo. En cambio más austera es la labor de Graham McTavish como el Santo de los Asesinos, aunque cumple con profesionalidad a la hora de darle vida con fiereza y rotundidad física a su rol de villano. Ruth Negga vuelve a llenar de carisma, dureza y vulnerabilidad a Tulip, la actriz británica ha ido poco a poco moldeando su versión del personaje y ese poso de amargura en el que se adentra en esta temporada le queda genial. Algo parecido sucede con Joseph Gilgun como Cassidy, ya que su relación con el Denis de un remarcable Ronald Guttman sirve para que conozcamos una faceta diferente del vampiro irlandés y su continua lucha interna entre el raciocinio y su lado salvaje. Curiosamente el personaje principal que menos destaca esta segunda tanda de episodios es el Jesse Custer de un esforzado Dominic Cooper que aun protagonizando algunas secuencias recuperables (su pelea con los sicarios de Viktor, la batalla campal con los armenios en la clase del colegio) queda eclipsado por la labor de sus compañeros de reparto.




Pero como previamente hemos apuntado hay una subtrama en Preacher que discurre paralela a la que tiene a los tres personajes principales como núcleo central, la de Arseface (Caraculo en español) confinado en el infierno y rodeado de criminales que día tras día deben rememorar el instante más doloroso de sus vidas y donde nuestro joven amigo trabará amistad con el más inesperado de los aliados, el mismísimo Adolf Hitler. Al igual que en la primera temporada el estadounidnse Ian Colleti inyecta compasión, ternura y bondad a su personaje y una vez más se gana el corazón del respetable con su cara deformada, mirada lastimera y vocalización ininteligible. Por otro lado el británico Noah Taylor (intérprete por el que el autor de esta entrada profesa un especial cariño desde que lo descubrió en Casi Famosos y al que hemos podido ver en series como Juego de Tronos o Powers y films como Al Filo del Mañana o Tomb Raider) ofrece una divertidísima versión del “Führer” que se adentra en no pocas ocasiones en una sana incorrección política humanizándolo hasta límites en los que nos vemos obligados casi a empatizar con él, aunque finalmente siempre veamos salir a la luz su perfil cobarde, xenófobo y genocida. Su última escena en la temporada sintetiza por medio de la comedia absurda y el slpastick su rol como ser penoso y patético apuntando todo a que volverá en la próxima para saldar cuentas pendientes con su amigo Caraculo.




Después de unos primeros episodios bastante desconcertantes que debo admitir haber visto por simple inercia (estar suscrito a HBO España y tenerlos al alcance del mando a distancia ayuda bastante) la segunda temporada de Preacher consigue enderezar el barco y parecer por primera vez en su historia un producto meritorio, que sabe utilizar adecuadamente su original argumento y buscar un rumbo fijo para en el futuro ofrecer una producción de verdadera calidad dentro de su género que esperemos tome forma con la llegada a Angelville que se sugiere en el último episodio. El problema reside en que por mucho que el trabajo de Sam Catlin, Seth Rogen, Evan Goldberg y sus equipos técnico y artístico haya mejorado considerablemnte no lo ha hecho lo suficiente como para que Preacher deje de ser una serie simplemente aceptable y entretenida. En una parrilla televisiva en la que ha tenido que competir con pesos pesados como Juego de Tronos, Twin Peaks: The Return, The Handmaid’s Tale o The Leftovers la adaptación del cómic del predicador que se unió a su ex novia y a un vampiro irlandés para buscar a dios a lo largo y ancho del sur de Estados Unidos palidece irremisiblemente y tendrá que mejorar mucho en un futuro cercano para que el que esto firma no la recomiende como otra cosa que no sea un proyecto catódico para pasar el rato y con el que no pensar demasiado mientras ve sus capítulos, tan divertidos y frenéticos como intrascendentes y rápidamente olvidables.


viernes, 27 de enero de 2012

Top Cómics 2011



Pues le toca al Top de cómics del pasado 2011. Como en otros años no incluyo reediciones (donde realmente está el mejor material de la temporada) pero he leído los suficientes trabajos como para montar un ranking más o menos decente. Hay mucho de Marvel (la mayoría personajes del universo mutante) y Avatar Press (casi todos no muertos o zombies) y poco (pero muy bien avenido) de DC, también se cuela algo de Image y poco más. Dejo en el banquillo Imperativo Thanos, el Lobezno de Jason Aaron, el Thor de Matt Fraction, Batman: Arkham City, Chronicles of Wormwood: La Batalla Final, Punisher vs. Universo Marvel, Supergod, Night of the Living Dead, Sueño del Fevre, Escape of the Living Dead y X 23. Pues eso señoras y señores, que empiece el espéctaculo, sin un orden preestablecido, exceptuando como siempre el número uno.




Joe el Bárbaro Desde hace años la línea Vertigo de DC no es la misma, pero ello no es impedimento para que de de vez en cuando el sello siga ofreciéndonos alguna joya de gran valor. Joe the Barbarian es un entrañable y emocionante homenaje por parte del guionista Grant Morrison y el dibujante Sean Murphy al cine fantástico de los años 80 (La Historia Interminable, Héroes del Tiempo, Dentro del Laberinto) y a escritores como Michael Ende o Terry Pratchett narrando la odisea de cómo un niño diabético sufre una bajada de azúcar que le incita a ver alucinaciones... o eso suponemos. Para un servidor el mejor cómic del 2011 con un guión del escocés con una solidez y juego de texturas maravilloso y un dibujo de Sean Murphy que deja con la boca abierta.




American Vampire Segundo tomo de la que para un servidor es la serie regular revelación de Vertigo. Scott Snyder (triunfando actualmente con su etapa de Batman) ya no tiene el respaldo de Stephen King (que bordó el origen de Skinner Sweet, personaje que sigue siendo el núcleo de la historia) y ni falta que le hace, porque la colección la tiene ya más que asentada. Esta vez se perfilan más los personajes, se da mayor peso a la rivalidad entre Pearl y Hattie y se sigue indagando en como Estados Unidos se sustentó como país sobre la violencia y la muerte. Rafael Albuquerque sigue ofreciendo un muy buen trabajo con su anguloso estilo, pero desde mi punto de vista Mateus Santolouco incluso lo supera.




X-Factor Con más de 30 años de carrera a sus espaldas y a diferencia de coetaneos suyos que se han convertido en parodias de sí mismos el guionista Peter David está en forma y si me apuran mejor que nunca como escritor. Estos primeros números de su segunda etapa (sin contar la breve de los 90) con los X-Factor son lo mejor que ha editado Marvel en 2011. Una colección que lo tiene todo, desde unos personajes perfectamente perfilados y llenos de carisma hasta historias maravillosamente hiladas en las que se pueden descifrar referencias que van desde el noir al fantástico, pasando por el folletín o el compromosio social. Una serie a seguir con interés y de la que espero con muchas ganas su segundo tomo.




El Regreso de Bruce Wayne Curiosamente de la etapa de Grant Morrison con el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger que abarca desde Batman e Hijo, Batman y el Guante Negro, Batman R.I.P o Batman & Robin el trabajo que ha realizado el escocés con el personaje que más me ha gustado hasta ahora ha sido esta serie de 6 números sobre el regreso de Bruce Wayne a través del tiempo tras su supuesta muerte a manos de Darkseid. A traves de le era prehistórica, la inquisición, la época de los piratas, el salvaje oeste, la Gotham de la edad dorada de la mafia y con un último número con una resolución a todo el entramado Morrison reformula el origen de Batman planteándonos que el mismo Bruce Wayne lo forjó a lo largo de los siglos por medio de este inolvidable viaje temporal.




Ultimate X Por fin el polémico y machacadísimo Jeph Loeb hace méritos para aparecer en uno de mis rankings y yo me alegro, porque si bien el tipo hace años que no es el mismo también ha ofrecido trabajos de verdadera calidad cuando ha tratado a personajes como Batman, Superman, Spiderman o Daredevil. Tras aquella mamarrachada llamada Ultimatum Loeb decide levantar el vuelo de la versión Ultimate de los X-Men y a fe mía que lo consigue en estos primeros números de la nueva etapa de la colección. Aunando el tono nostálgico de productos como Superman: Para Todas las Estaciones o Spiderman: Blue con el más directo y comercial de trabajos como Batman: Silencio o Superman/Batman, Loeb con la ayuda del detallista y exultante trazo del grandísimo Arthur Adams (algunas splash pages son antológicas) consigue devolver a las ráices a los hijos del átomo con una interesante presentación de personajes bien perfilados y con muchas referencias a otras etapas y roles. El mejor trabajo de Loeb en mucho tiempo.




Neonomicon Digámoslo desde el principio, Neonomicon no es una gran obra del que para un servidor es el mejor guionista de de cómics de todos los tiempos, el británico Alan Moore (Watchmen, V de Vendetta, From Hell). El tomo que edita Panini incluye el relato The Cortyard y la miniserie Nenomicon, siendo esta última una extensión y ampliación del primero, ambos escritos para la edtorial Avatar Press. Que nadie se lleve a engaño, si algún fanático de la literatura de H.P Lovecraft busca en las páginas de este cómic un rendido homenaje al autor de La Llamada de Cthulhu se llevará una considerable decepeción. El de Northampton lo que en realidad muestra es una desconstrucción de la mitología lovecraftiana desde un punto de vista casi crítico o satírico (puede que el hecho de que sean autores completamente opuestos ideloógicamente en algunos temas haya influido) llenando de policías, sexo explícito o drogas toda una historia que en ocasiones parece más salida de la mano de un Garth Ennis puesto de metanfetaminas que del autor de La liga de los Hombres Extraoridinarios. Con todo una lectura harto entretenida, lacerante, provocativa y que sabe alternar humor negrísimo, con brutalidad desatada, aunque todo sabemos que Moore es capaz de mucho más que esto. Jacen Burrows cumple sobradamente con el dibujo, pero como pase siempre no ofrece un trabajo muy destacable.




Imposibles X-Force No las tenía yo todas conmigo con Rick Remender porque no me gustó lo que había hecho con Punisher al convertirlo en Frankencastle (aunque me consta que hay gente con criterio a la que le gusta esa etapa del personaje en el que es transformado en una especie de improvable Frankenstein) pero he de admitir con con esta Imposibles X-Force se ha ganado mi confianza e incluso admiración. En las antípodas de aquellos X-Force salidos de la ¿mente? de Rob Liefeld con tipos musculados con armas más grandes que ellos mismos y mujeres de cuerpos estilizados hasta el insulto Remender nos muestra un grupo de asalto mutante perfectamente equilibrado con personajes que todos conocemos pero trabajados con entereza y conocimiento de sus personalidades. Lobezno como líder comanda este equipo formado por Mariposa Mental, Masacre, Fantomex y Arcángel/Ángel en el que Remender ofrece historias entre la fantasía, el thriller y la ciencia ficción. El broche de oro lo pone un Jerome Opeña que al entintarse él mismo ha conseguido llevar su trazo a cotas de calidad bestiales, verlo para creerlo.




Masacre: La Guerra de Wade Wilson Con diferencia el mejor cómic de Masacre desde la insuperable etapa de Joe Kelly en la serie regular del personaje. El escritor de novela negra y guionista de cómics Duane Swierczynski (Punisher MAX, El Hombre Lobo) utiliza la excusa narrativa de un juicio para desentrañar toda la historia de Wade Wilson desde que el proyecto Arma Plus lo convirtiera en Masacre, pasando por su etapa en los X-Force y su posterior carrera como asesino a sueldo. Con la profundidad que le falta a la actual serie regular del personaje, Swierczynski y un inspirado Jason Pearson nos devuelven el tono tragicómico que el mercenario bocazas destiló en la ya mencionada etapa de los 90 y que nunca debió perder.




Astonishing X-Men: Xenogensis Debo admitir que aún estando bastante lejos de la etapa de Whedon y Cassaday la de Warren Ellis me ha gustado considerablemente. En su paso por la colección Astonishing X-Men ha escrito dos arcos argumentales harto interesantes con dibujantes como Simone Bianchi o Phl Jimenez y un tercero y último, con un contenido y acertado Kaare Andrews a los lápices, que a mí me ha resultado magnífico. Xenogénesis nos devuelve al Warren Ellis más político y socialmente comprometido que por medio de la marginación mutante en África realiza una metafora del racismo en el sur de aquel continente y de cómo los líderes de las guerrillas locales explotan a los ciudadanos de a pie. Para el recuerdo las primeras páginas del segundo número, tres splah pages (dos sencillas y una doble) para quitarse el sombrero.




Crossed 3D Los de Avatar Press se lían la manta a la cabeza y deciden lanzar un One Shot de su serie estrella Crossed en formato 3D (con simpáticas gafas de Cruzado incluídas) consiguiendo con ello unas excelentes ventas del producto. David Lapham cogió la batuta de la colección cuando su creador, Garth Ennis, la abandonó temporalmente. Si bien el guionista de Balas Perdidas no hace un trabajo tan destacable como el creador de Predicador sí consigue sacar adelante la serie tanto en este tomo como en el de Valores Familiares. Pero de los dos me quedo con esta Crossed 3D de ritmo directo y virulento deudor de las película 28 Días Después y su secuela, con personajes sencillos pero creíbles y un uso aceptable de las 3 dimensiones. Interesante cómic más allá de que nos permita ver intestinos casi salirse de las viñetas, gracias también a un Gianluca Plagiarini bastante resuelto ilustrando.




Punisher MAX Es cierto que tras la marcha de Garth Ennis de la colección dejando al personaje en su punto más álgido desde que lo crearan Gerry Conway, John Romita Sr y Ross Andru en los 70 la elección de Jason Aaron como guionista regular era todo un acierto y de hecho lo ha sido, pero con reservas. El creador de la alabada Scalped conoce al personaje y su psicología, teje una trama interesante y consigue mostrarnos una génesis creíble y adulta de Kingpin y Bullseye. Pero su labor está lejos del soberbio trabajo que realizó el autor de The Boys, que escribió a Frank Castle como ningún otro lo ha hecho. Esta etapa de Aaron merece mucho la pena y ofrece una considerable calidad a la que el dibujo de un mal elegido y bastante rutinario Steve Dillon no hace justicia con su trazo. Por desgracia la serie va a ser cancelada en Estados Unidos dejando con ello a Marvel sin una de sus mejores producciones.




Los Muertos Vivientes Ahora que definitivamente nos enfrentamos a que su adaptación televisiva ha perdido casi en su totalidad el rumbo en su segunda temporada (de la que sólo llevamos la mitad y salvándose únicamente dos episodios de los siete emitidos) únicamente nos queda resguardarnos en la colección de Robert Kirkman que a pesar de no estar en su mejor momento sigue ofreciéndo personajes bien desarrollados (ese Rick, nada que ver con el catódico), historias interesantes y secundarios memorables, aunque parezca que el autor de Invencible a estas alturas esté dando vueltas continuamente a las mismas ideas. El tomo Demasiado Lejos me parece magnífico y muy bien medido así como superior al posterior ¡Sin Salida!, que vuelve a tirar del efectismo impactante de la genial pero algo gratuita etapa del Gobernador.




Nuevos Ultimates Otro Loeb que me ha encandilado este año, si bien está por debajo de Ultimate X. Tras Ultimatum y su vapuleada Ultimates 3 con Joe Madureira a los lápices el autor de Batman: Haunted Knight vuelve a escribir en la versión Ultimate de los Vengadores para ponerlos otra vez en la palestra y así arreglar el desaguisado que hizo (o le mandaron hacer las cabezas pensantes de Marvel) con su anterior incursión en la colección. Con la excusa de la resurrección de Thor, Loeb ofrece un cómic de corte comercial lleno de mujeres guerreras, trolls, sexo entre travieso y pudoroso y un sentido homenaje en el primer número a su hijo Sam fallecido a la edad de 17 años por culpa de un cáncer. Frank Cho exultante y desatado gracias a las splash pages que le pone en bandeja el bueno de Jeph.




Nemesis Como es lógico no podía faltar la (pen)última fantasmada del guionista más mediático del y bocazas del momento, el escocés Mark Millar. El autor de Wanted lleva años repitiendo esquemas y lo cierto es que no se abre mucho la cabeza la hora de narrar historias nuevas, pero al amigo siempre entretiene y a mí al menos me hace sentir que no he tirado el dinero al hacerme con uno de sus cómics. Nemesis es un asesino internacional de comisarios de la policía que utiliza su inmensa fortuna para sembrar el caos por medio del terrorismo (un Bruce Wayne o Tony Stark con mucha mala idea) a escala mundial. La historia es rápida, entretenida, violenta y está sustentada en el inmenso trabajo de un Steve McNiven que sin hacer el mejor trabajo de su carrera consigue una labor más que notable. La secuela está en camino y la adaptación cinematográfica estancada, puede que para bien.




Crossed: Valores Familiares Segundo tomo editado por Glenat del arco argumental que da continuación al ideado por Garth Ennis para crear la colección Crossed. Como ya he comentado cuando he hablado de Crossed 3D el guionista y dibujante David Lapham se hace con la colección y no está a la altura del irlandés ni de lejos, pero desde mi punto de vista no ofrece un trabajo desdeñable. El autor de Young Liars carga las tintas contra la familia media de la América profunda (contándonos que los Cruzados no son los únicos monstruos) pero cae en el pecado de querer poner en viñetas imágenes más grotescas que el propio Ennis y las mismas a veces por brutas devoran la historia y su contexto. El dibujo de Javier Barreno irregular y poco cohesionado pero bastante cumplidor.