Mostrando entradas con la etiqueta Stan Lee. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stan Lee. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de septiembre de 2015

Cuatro Fantásticos



Título Original Fantastic Four (2015)
Director Josh Trank
Guión Simon Kinberg, Jeremy Slater y Josh Trank basado en el cómic de Stan Lee y Jack Kirby
Actores Miles Teller, Kate Mara, Michael B. Jordan, Jamie Bell, Toby Kebbell, Tim Blake Nelson, Reg E. Cathey, Lance E. Nichols, Mary Rachel Dudley, Tim Bell, Ronnie Hooks, Jodi Lyn Brockton, Chet Hanks, Shauna Rappold





Ya desde su temprana concepción este segundo reinicio cinematográfico inspirado en los cómics de la primera familia de superhéroes creada en el seno de Marvel Cómics en 1961 por Stan Lee y Jack Kirby estuvo envuelto en la polémica y las decisiones controvertidas. Por temor a perder los derechos fílmicos de los personajes a los que ya habían explotado en las dos endebles pero simpáticas entregas dirigidas por Tim Story la 20th Century Fox se puso a trabajar contrareloj para realizar una nueva adaptación de las andanzas de Reed Richards, Ben Grimm y los hermanos Sue y Johnny Storm, El director elegido para sacar adelante el proyecto fue el joven Josh Trank, que sorprendió a propios y extraños con aquella magnífica amalgama de found footage y cine superheróico crepuscular llamada Chronicle, Todo esto después de caerse como cineasta del spin off que Disney está llevando a cabo de la saga Star Wars, lo que ya presagiaba lo peor para el reboot que nos ocupa.




Las decisiones desacertadas no se hicieron esperar  y los malos augurios tampoco. La estética oscura de las imágenes filtradas y de los diseños de los uniformes de los personajes, declaraciones por parte de Trank en las que afirmaba que iba a hacer una versión "más realista" de Los 4 Fantásticos (sí, de el Hombre Elástico, la Chica Invisible, la Antorcha Humana y La Cosa, un gigantón hecho de piedra) y que había prohibido a sus actores leer cómic alguno protagonizado por los personajes hicieron enfurecer al fandom, aunque claro, no tanto como el hecho de cambiar de raza a Johnny Storm, eso fue "mucho peor", acabáramos. Tras estos primeros tropezones los rumores sobre que la producción de la cinta estaba siendo un caos, que otro director había rodado material adicional al de Trank (algo que el cineasta se apresuró a desmentir, muy indignado, en la redes sociales) o que la 20th Century Fox confiaba poco o nada en el proyecto terminaron por sepultar las pocas esperanzas que se pudieran tener en esta nueva etapa en celuloide protagonizada por los Imaginautas.




El resultado fue el esperado, estreno rocambolesco y controvertido, Josh Trank haciendo declaraciones en Twitter (eliminadas posteriormente por él mismo) sobre cómo la 20th Century Fox había destrozado su película, que no tenía nada que ver con la que ha llegado a la pantalla grande, los productores tapando la boca a la prensa especializada para que no comentara nada de la cinta antes de su puesta de largo internacional, cruce de declaraciones entre miembros del reparto artístico y técnico, filtraciones de borradores del guión que superaban considerablemente en calidad al que finalmente sirvió de base a la película, en resumidas cuentas una serie de catastróficas desdichas que han convertido esta Cuatro Fantásticos en la comidilla cinematográfica hollywoodiense del año y cuyas intrincadas conspiraciones interiores (con las que parece que todo el mundo quería hundir la obra) seguramente darían para un libro o un telefilm morboso protagonizado por las estrellas televisivas en decadencia de turno.




Vaya por delante que Fantastic Four no es tan mala como se ha dicho por la red, pero sí es un proyecto de una más que contrastada mediocridad que al ser visionado por primera vez transmite a la platea la sensación de que nadie se lo tomó muy en serio a la hora de gestarlo. Desde unos productores que no se fiaban del director con, aparante, mal carácter que habían contratado para comandar el la máquina, pasando por este último que aparentaba tener un ego que no correspondía con un cineasta casi debutante, hasta un reparto que parece completamente perdido a lo largo de los innecesarios 100 minutos de metraje que tiene la obra. A pesar de todo esto, como comento, no hablamos de una película "más mala que Catwoman o Elektra", ni mucho menos, pero sí de un producto fallido  prácticamente en su totalidad, deficiente en la mayoría de sus apartados y completamente desganado en fondo y forma.




A pesar de sus buenas intenciones desde sus compases iniciales la cinta de Josh Trank comete sus primeros fallos. Cuando se va a utilizar casi una hora de metraje para presentar a los personajes y su origen (algo nada alocado que han utilizado films adscritos al subgénero superheróico como los Spiderman de Sam Raimi o Marc Webb o el Batman de Christopher Nolan) es importante darle al patio de butacas un prólogo que enganche, que se revele como un fuerte puñetazo en la mesa para que a lo largo de esos sesenta minutos tengamos algo prometedor por lo que esperar. De esta manera desde el arranque se hace patente el desastroso y caótico ritmo narrativo de Cuatro Fantásticos, dejándose ver las incontables costuras que un montaje terrible (en el que parece haber metido mano todo el mundo) saca a la luz y en el que, aunque lo niegue el mismo Josh Trank, la mano de más de un cineasta sobrevuela a lo largo de todo el film, sirva como el ejemplo la alternancia de escenas en las que Kate Mara unas veces lleva postizo capilar y otras no, delatando el posible rodaje de escenas nuevas después de la producción principal de la cinta.




Por otro lado y aunque las cabezas pensantes se amparen en que han hecho una adaptación de la versión "Ultimate" de los personajes (de hecho Mark Millar, guionista de las andanzas de esta visión de Los 4 Fantásticos en los cómics, ejerció como asesor en el largometraje) el tono, la personalidad y las relaciones interpersonales de los protagonistas no pueden ser más infieles a las que llevan forjándose en los cómics desde hace más de cincuenta años. Como bien apuntó mi compañero Jordi T. Pardo en su magnífica crítica de la película para la web Zona Negativa, hay dos elementos indispensables en las historias en papel de los personajes creados por el tándem formado por Stan Lee y Jack Kirby y estos son el sentido de la maravilla puramente superheróico y el hecho de que los cuatro personajes formen un verdadero núcleo familiar que va más allá de su estatus como grupo de personas con superpoderes.




Por desgracia el guión escrito a seis manos or Simon Kinberg, Jeremy Slater y Josh Trank (o lo que quedara de él al trasladarlo a la pantalla) no capta en ningún momento ese sense of wonder que la historia demanda amaprándose en un tono de ciencia ficción supuestamente serio y una gravedad formal que a personajes como a Batman, Daredevil o Punisher pueden quedarle bien, pero no a los más ilustres habitantes del edificio Baxter cuyas mejores historias (ahí están las etapas de John Byrne o las del dúo formado por Mark Waid y el fallecido Mike Weringo) se sustentan en una luminosidad que aquí brilla (nunca mejor dicho) por su ausencia. Por otro lado en ningún momento se percibe que estros cuatro personajes actúen como una familia y hay quien se podrá escudar en que todavía no forman el grupo propiamente dicho, pero es que ni Reed y Sue parecen dar forma a una futura historia de amor (la química entre Miles Teller y Kate Mara es del todo inexistente) ni Ben aparenta ser importante en la historia más allá de la primera mitad de metraje ni tampoco el mejor amigo de Reed (de hecho esa llamada etílica de madrugada para meterlo en el lío que lo mete se antoja harto ridícula) ni Johnny tener vínculos muy estrechos con su hermana.




Pero ya el acabose viene con la nueva génesis que dan a Víctor Von Doom, que hace que la de la primera película de Tim Story parezca "fiel a los cómics" y aquella ya era bastante aberrante. Aquí el Doctor Muerte ni es líder de la nación europea de Latveria, ni un hechicero. Es un genio científico como Reed Richards que (al igual que en la versión de 2004 y a diferencia de los cómics) forma parte del equipo que llevará a cabo el experimento relacionado con las transportación de materia y los viajes interdimensionales (que difiere bastante también del origen de los poderes adquiridos por los personajes en las viñetas) que para colmo se convertirá en autor material de la desgracia que experimentarán los protagonistas (lo de que Sue la sufra de manera colateral es una cagada más de tantas que enumerar).Al menos este despropósito se sustenta en un personaje que Tobby Kebbel aborda con dignidad cuando el guión quiere perfilar sus motivaciones y enriquecer su relación con Reed, Jonny y Sue, pero de manera tan superficial que no llega a ninguna parte.




A estas alturas y asumiendo que Josh Trank y sus guionistas (entre ellos Simon Kinberg, que, para más escarnio, no es novato precisamente en esto de adaptar cómics al celuloide) no han captado ni de lejos la esencia de los personajes que han tomado bajo su protección al espectador sólo le queda apelar a asistir a una cinta de género competentemente hecha y que ofrezca al menos un buen rato de evasión adscrita a la ciencia ficción comercial. Pero ni por esas, ya que por mucho que los productores hayan puesto en manos de Trank el presupuesto típico de un blockbuster de esta envergadura el director de Chronicle y su equipo técnico parecen abordar su labor con una contagiosa y vergonzante apatía y desgana que se deja ver a lo largo de todo un metraje en el que, más allá de la escena post accidente, no hay una sola secuencia o imagen cuya espectacularidad haga el espectador mover el rictus de indiferencia que su rostro ha ido tomando a lo largo de torpe desarrollo del film.




Hasta un reparto de actores más que competentes (algunos de un talento descomunal como ese Miles Teller que deslumbro en Whiplash) queda en nada cuando en todo momento percibimos en pantalla a que ninguno de los miembros del cast se cree lo que está haciendo o siente realmente como suyos los personajes que abordan, Curiosamente en el plano físico todos encajan (sí, Michael B, Jordan también, digan lo que digan) con sus versiones en viñetas pero es a la hora de darles vida cuando todos fracasan estrepitósamente, salvándose un poco de la quema el ya mencionado actor de Chronicle y la próxima Creed que sabe captar algo del aire de chulería y altivez del Johnny Storm de las viñetas o el Reed Richards anterior a los poderes de elasticidad de Teller. A los cuatro protagonistas se les ve desubicados, mortecinos, como si tuvieran la cabeza en otro lado o deseando que todo acabara para no tener que seguir implicados en un proyecto cuya gestación les estaba produciendo más dolores de cabeza que aportando satisfacciones.




Cuatro Fantásticos es algo peor que una mala película (no llega a tanto digan lo que digan) es una película aburrida, descompensada (su clímax dura un suspiro y deja con cara de estúpidos a aquellos que han aguantado hora y media de metraje sólo para que les ofrezcan una batalla final a la altura) hipertrófica en fondo y forma, en definitiva, carne para ser un film que forme parte de la filmografía de Alan Smithee o lo que es lo mismo, la crónica de un fracaso anunciado. Josh Trank podrá patalear lo que quiera y poner el grito en el cielo, pero aunque los productores hayan destrozado su trabajo lo que aquí se vislumbra tanto en escenas aisladas como en conjunto es que no ha entendido absolutamente nada de la idiosincrasia de los personajes que ha tratado de reinventar para la gran pantalla. Su segundo largometraje detrás de las cámaras parece el alargado y fallido episodio piloto de una serie de televisión de aventuras despersonalizado, taciturno, desangelado, que transmite indiferencia a una platea que llega a lo imposible, añorar aquellas Los 4 Fantásticos y Los 4 Fantásticos y Silver Surfer de Tim Story o hasta la versión de Roger Corman, que ahora no nos parecen tan terribles o reprobables. Cosas de la magia del cine.



viernes, 22 de julio de 2011

Doctor Strange, the hands of fate




Título Original Doctor Strange, The Sorcerer Supreme (2007)
Director Jay Oliva y Frank Paur
Guión Greg Johnson basado en personajes de Stan Lee y Steve Ditko




Después de degustar un par de (excelentes) películas de la división animada de DC como Batman: Under the Red Hood y All Star Superman esta vez le ha tocado a la competencia, Marvel. Pero lo cierto es que esta incursión la he realizado con uno de esos personajes no muy conocidos pero no por ello carente de interés, personalidad e historias míticas a sus espaldas desde hace casi 40 años, cuando fuera creado por los míticos Stan Lee y Steve Ditko en el año 1962. apareciendo en el número 110 de la colección Strange Tales. Su nombre es Stephen Strange, más conocido como el Doctor Extraño o Dr Strange en el largometraje que nos ocupa.




Stephen Strange era un eminente cirujano de gran renombre. Pero sólo trabajaba para clientes con alto poder adquisitivo que pagaban sustanciosas sumas al personaje para con ellas seguir con sus investigaciones médicas, descartando a aquellos pacientes que no podían pagar sus operaciones. Un día Stephen sufre un accidente de coche y sus manos quedan inutilizadas para seguir ejerciendo su labores de cirujía. Tras buscar un solución a su problema cae en bancarrota y finalmente decide viajar al Tibet para conocer a un milenario maestro de magia llamado el Anciano para que le cure sus heridas. Finalmente Stephen decide quedarse como su púpilo, para aprender las artes místicas y ahí empezará su verdadero viaje.




En esta Doctor Strange: The Sorcerer Supreme nos es narrada esa misma génesis, que ya ha sido relatada en distintas etapas de la colección del personaje, a manos de los ya mencionados Stan Lee y Steve Ditko, pero también años después por los excelentes Roy Thomas y Dan Adkins e incluso a modo de flashbacks en la más reciente y excelente saga El Juramento, escrita por Brian K. Vaughan y dibujada por el español Marcos Martín. Todas estas etapas se han incluído en el tomo dedicado al personaje del excelente e indispensable coleccionable Marvel Hérores, editándose actualmente por Panini en España y del que hablaré en este blog a su debido tiempo.




Como es lógico en toda adaptación a la pantalla grande o pequeña de un cómic o una saga de ellos se cambian datos, hechos y se añaden otros. Por suerte esas diferencias son escasas y en modo alguno tergiversan la historia de la génesis del personaje o traicionan su espíritu y esencia. En ese sentido este producto de Marvel Animated Features cumple su cometido de ser fiel a los cómics y con ello también ofrecer un producto entretenido, bien acabado, con una historia bastante adulta y planteada con inteligencia e inventiva.




Los personajes están bien perfilados y recuerdan poderosamente a los vistos en los cómics, es cierto que la estética cambia un poco para adaptarse a un estilo más contemporáneo, pero en ningún momento está fuera de lugar o chirría. Stephen y Mordo están perfectamente retratados así como el Anciano. Lo de Wong es distinto, porque han cambiado su historia y su origen, pero gracias a ello le han dado más peso a su rol en la historia y a su importante relación con el protagonista.




La animación está muy lograda (la misma es bastante deudora del anime japonés), tanto en los personajes como en los fondos o escenas de acción. Estas últimas tienen momentos memorables debido a la excelente dirección de Jay Oliva y Frank Paur y el guión tiene ritmo, pasajes dramáticos bastante logrados y otros fantásticos bien realizados. Gracias a todo ello el producto ofrece al espectador 75 minutos de entretenimiento de calidad con las primeras andanzas del Hechicero Supremo y todo su microcosmos formado por magia negra, el Ojo de Agamotto, enemigos místicos como su eterno enemigo Dormammu y mucha temática relacionada con lo esotérico y la alquimia.


.


El Doctor Extraño es un gran personaje, ya lo era cuando lo crearon Lee y Ditko y llegó a conocer etapas doradas que lo encumbraron a lo más alto de la Casa de las Ideas. Por desgracia desde hace años está un poco arrinconado y no tiene ni siquiera serie propia, sólo haciendo apariciones en otras colecciones y siempre acompañado de otros roles de la editorial. Una pena que no saquen provecho a este excelente y atípico superhéroe del que nunca veremos una gran supeproducción holywoodiense, ni falta que le hace mientras le dediquen películas animadas de calidad como la que nos ocupa y que recomiendo encarecidamente a los amantes del personaje y a los seguidores de buenos films basados en cómics.



viernes, 9 de julio de 2010

Hulk



Título Original: Hulk (2003)
Director: Ang Lee
Guión: John Turman, Michael France y James Schamus basado en los cómics de Stan Lee y Jack Kirby
Actores: Eric Bana, Jennifer Connelly, Sam Elliott, Josh Lucas, Nick Nolte, Paul Kersey, Cara Buono, Todd Tesen, Kevin Rankin, Celia Weston




Desde que fuera creado como personaje para la Marvel en el año 1962 por el binomio que formaban Stan Lee y Jack Kirby, Hulk ha tenido numerosas adaptaciones en la pantalla grande y sobre todo la pequeña, tanto en animación como en imagen real. Tras algunas tv movies sobre la mítica serie del personaje protagonizada por Bill Bixby y Lou Ferrigno, pero ningún film verdaderamente importante sobre el personaje al estilo Hollywood y con tamaño King size, en 2003 se estrenó una adaptación sobre los inicios del personaje a manos de la Universal.




Desde mi punto de vista Hulk es la adaptación definitiva sobre los cómics de Bruce Banner y su verdoso y salvaje alter ego, nacido por la exposición accidental a los rayos gamma del científico. El primer acierto pleno y que siempre defenderé como una virtud y el hecho que consigue que esta obra resulte soberbia en muchos sentidos es la presencia del taiwanés Ang Lee como director. El realizador de Brokeback Mountain se mete por primera vez en una supreproducción y haciendo un tipo de cine que, en principio, tiene poco que ver con su discurso como cineasta inyecta a la cinta una carga dramática que da vida al proyecto y que sólo un autor como él podía llevar por el buen camino.




Con la ayuda de ese genio en la sombra llamado James Schamus, colaborador habitual de Lee como productor y guionista en todos sus proyectos, el creador de Tigre y Dragón teje una historia en la que no se habla sobre un científico que cuando se enfada se convierte en una estúpida mole verdosa que va destrozándolo todo como si de un huracán se tratase. Hulk es principalmente, como Lee y Kirby dejaron ver en los cómics, una actualización de la novela de Robert Louis Stevenson, El Extraño Caso del Doctor Jekyll y Mr Hide. La lucha de un hombre por vencer a la bestia que habita su interior, una criatura descerebrada y violenta que representa el lado oscuro de la mente no sólo del protagonista, sino del ser humano en general. Un animal que cuando se desata disfruta con sus actos destructivos tomando los mismos como una liberación de su psique torturada.




En otro aspecto y consiguiendo algo que los fans agradecemos profundamente, los guionistas y Lee logran no sólo una considerable fidelidad para con la obra original, sino también una acertadísima estética de cómic a lo largo de los 133 minutos de metraje. Lo que en pantalla se ve al degustar Hulk es un cómic, puro y duro, en imágenes. El director utiliza todos los trucajes posibles con la cámara, para dar verdadera estética comiquera al film. Cortinillas que emulan pasar de una página a otra, el uso acertado de la polivisión emulando cada una de las pantallas viñetas, un montaje de de fundidos encadenados con colores monocromáticos con un uso meritorio de los colores verde y morado (los más reconocibles del personaje).




Por otro lado tenemos un acertado reparto que sube considerablemente el nivel interpretativo con respecto los films que adaptan personajes de cómics al celuloide. Para empezar tenemos una seria y muy contenida Jennifer Connelly como una lograda Betty Ross. A Sam Elliott genial como el íntegro general Ross. Nick Nolte acertadísimo como David Banner, un mad doctor de la vieja escuela capaz de acabar con su propia familia si con ello consigue saciar sus ambiciones científicas, un rol con todas las implicaciones edípicas necesarias para que cada vez que comparta plano con su hijo salten chispas (en ocasiones literalmente). El único que se esfuerza pero no consigue transmitir todo lo que debiera porque aún le faltaba un poco de rodaje fuera de su Australia natal, es Eric Bana, que da la imagen, el tipo y tiene el físico, pero a la hora de mostrar sus sentimientos se le ve saturado y hermético.




Aún hoy me lo pregunto, después de haberla visto esta maña por cuarta vez. ¿Qué falló en Hulk que yo no logro encontrar?. ¿Su interesante estudio de personajes, un reparto muy competente, un guión sólido, unos efectos digitales que guardan la compostura de manera increíble 7 años después de ser creados, unas escenas de combate soberbias, un diseño de produccíon de alto nivel, una dirección colosal por parte de un implicadísimo Ang Lee que se tomó completamente en serio "una película sobre tebeos", que en sus más de dos horas de metraje no aburra un ápice, su fidelidad a los cánones narrativos establecidos por Stan Lee y Jack Kirby?.




De todas formas uno luego lee por ahí que a la gente no le gustó el Hulk de Lee porque no busca introspección en una cinta sobre superhéroes. Cojonudo, me encanta como los aficionados de los cómics exigimos a los productores que se tomen en serio las adaptaciones de nuestros personajes favoritos, cuando nosotros mismos no nos implicamos debidamente con un tipo de cine que hasta hace poco tiempo era un subgénero de segunda, supuestamente dirigido a críos pequeños y que la crítica trataba de manera condescendiente.




Quién no quiera ver "cine de pensar" sobre La Masa ahí tiene El Increíble Hulk de Louis Leterrier, aquella secuela disfrazada de reboot que dio al público más complaciente lo que pedía "un científico que cuando se enfada se convierte en una estúpida mole verdosa que va destrozándolo todo como si de un huracán se tratase". Yo mientras me quedo con la versión de Lee, obra que el tiempo pondrá en su sitio como una de las mejores y más arriesgadas adaptaciones que se ha hecho jamás sobre un personaje salido de la Casa de las Ideas.