Título Original: Melinda & Melinda (2004)
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Actores: Radha Mitchell, Will Ferrell, Amanda Peet, Chloë Sevigny, Wallace Shawn, Zak Orth, Gene Saks, Brooke Smith, Vinessa Shaw, Jonny Lee Miller
En Melinda & Melinda, Woody Allen quiso hablar, desde un punto de vista existencial, de las diferencias y similitudes que hay entre tener una visión humorística o trágica sobre los mismos hechos. Con tal excusa argumental el director de Sombras y Niebla da su visión sobre la comedia y el drama dentro del medio cinematográfico, incluso llegando a mezclar ambos géneros con el fin de no llegar a distinguirlos, pero el resultado no es, al menos para mí, del todo satisfactorio, por distintos motivos que dañan duramente el cojunto del film.
En la cinta que nos ocupa Allen acomete inteligentemente la tarea de entrelazar y alternar las dos historias que narra, no poniéndolas en escena como dos relatos independientes, uno detrás del otro, dándole a su guión una interesante estructura. Pero el problema nace por el hecho de que ambos géneros están mostrados a medio gas, ni la parte dramática es tan sólida como Match Point, Interiores o September, ni la cómica es tan consistente como Desmontando a Harry o Acordes y Desacuerdos.
Uno de los principales motivos para que Melinda & Melinda no funcione como debiera es que la actriz australiana Radha Mitchel no da la talla en su doble papel. En el segmento cómico se mueve con soltura, resulta agradable y atractiva. Pero a la hora de interpretar a la Melinda dramática, a la neorótica, insegura y trágica, falla estrepitosamente por realizar un trabajo que deja mucho que desear por exagerado y unidimensional, en resumidas cuentas, le viene grande un personaje que en otra época, Diane Keaton hubiera bordado.
Pero no echaré toda la culpa a la protagonista de Silent Hill. Allen está irreconocible con los díalogos. Los dramáticos no poseen apenas hondura ni verdadera reflexión y los cómicos carecen casi por completo de esa chispa e ingenio que son marca de la casa, salvando minimamente los de un simpático Will Ferrel menos exagerado de lo normal, pero en ocasiones cargante a pesar de tomar él con bastante dignidad el relevo del Allen actor.
Es raro que una cinta de Allen no me convenza del todo, pero la obra que nos ocupa por desgracia es uno de esos casos. No veo esa obra maestra sobre las paradojas de la vida que dicen los entendidos en cine intelectual y filosofía. Para mí esta cinta es una obra menor de Allen que pudo dar mucho más de sí, entretenida, pero poco más. Melinda & Melinda se me antoja un proyecto fallido, no sé si porque su autor quiso abarcar más de lo que pudo o porque el problema es mío, que es muy probable.
En la cinta que nos ocupa Allen acomete inteligentemente la tarea de entrelazar y alternar las dos historias que narra, no poniéndolas en escena como dos relatos independientes, uno detrás del otro, dándole a su guión una interesante estructura. Pero el problema nace por el hecho de que ambos géneros están mostrados a medio gas, ni la parte dramática es tan sólida como Match Point, Interiores o September, ni la cómica es tan consistente como Desmontando a Harry o Acordes y Desacuerdos.
Uno de los principales motivos para que Melinda & Melinda no funcione como debiera es que la actriz australiana Radha Mitchel no da la talla en su doble papel. En el segmento cómico se mueve con soltura, resulta agradable y atractiva. Pero a la hora de interpretar a la Melinda dramática, a la neorótica, insegura y trágica, falla estrepitosamente por realizar un trabajo que deja mucho que desear por exagerado y unidimensional, en resumidas cuentas, le viene grande un personaje que en otra época, Diane Keaton hubiera bordado.
Pero no echaré toda la culpa a la protagonista de Silent Hill. Allen está irreconocible con los díalogos. Los dramáticos no poseen apenas hondura ni verdadera reflexión y los cómicos carecen casi por completo de esa chispa e ingenio que son marca de la casa, salvando minimamente los de un simpático Will Ferrel menos exagerado de lo normal, pero en ocasiones cargante a pesar de tomar él con bastante dignidad el relevo del Allen actor.
Es raro que una cinta de Allen no me convenza del todo, pero la obra que nos ocupa por desgracia es uno de esos casos. No veo esa obra maestra sobre las paradojas de la vida que dicen los entendidos en cine intelectual y filosofía. Para mí esta cinta es una obra menor de Allen que pudo dar mucho más de sí, entretenida, pero poco más. Melinda & Melinda se me antoja un proyecto fallido, no sé si porque su autor quiso abarcar más de lo que pudo o porque el problema es mío, que es muy probable.