domingo, 30 de octubre de 2011

Los Chicos del Maíz, he who walks behind the row




Título Original Children of the Corn (1984)
Director Fritz Kiersch
Guión George Goldsmith basado en el relato corto de Stephen King
Actores Peter Horton, Linda Hamilton, John Franklin, Courtney Gains, Robby Kiger




En el año 1984 no eran pocas ya las adaptaciones cinematográficas que se habían realizado de novelas o relatos del escritor norteamericano nacido en Maine, Stephen King. Incluso pesos pesados como Stanley Kubrick (El Resplandor), Brian de Palma (Carrie), David Cronenberg (La Zona Muerta) o John Carpenter (Christine) habían coqueteado, cinematográficamente hablando, con la literatura del novelista de Nueva Inglaterra para llevarla a imágenes, con más o menos éxito.




La hoy día extinta productora New World Pictures estrenó en el ya mencionado año un modesto film de terror titulado Los Chicos del Maíz, que estaba basado (con bastante fidelidad) en un relato corto homónimo incluído en el magnífico libro El Umbral de la Noche (Nght Shift), que aunaba varias historias de pocas páginas del autor de Maine entre las que también se encontraban las que más tarde servirían de base para otras adaptaciones cinematográficas como Los Ojos del Gato, El Cortador de Césped o la terrible La Rebelion de las Máquinas (Maximum Overdrive) que supuso el hasta hoy único y horrendo film de Stephen King como director.




Una joven pareja de novios que está de viaje, llega a Gatlin, un pueblo de Nebraska aparentemente deshabitado. Nada más alejado de la realidad, ya que por medio de la influencia psicológica de Isaac un niño fanático religioso que rinde tributo a una supuesta entidad que habita en los maizales de la localidad con la ayuda de Malachai, su brazo derecho, todos los infantes de Gatlin se encuentran bajo su yugo siendo incitados a asesinar a todos los adultos del lugar incluyendo a estos dos forasteros que vienen a invadir y alterar su peculiar estilo de vida.




Los Chicos del Maíz es pura y genuina serie B. Un film mediocre que conoce todas sus limitaciones como subproducto de terror creado por y para entretener a un espectador que se enfrentará a él sin pretensiones o sin pedirle muchas exigencias cinematográficas. Por suerte la misma naturaleza modesta del proyecto le permite revelarse como una cinta competente que consigue ser una interesante muestra de cine de género de bajo presupuesto pero llevada a cabo con bastante oficio.




Buena muestra de esa profesionalidad se deja ver en el magnífico arranque del film, posiblemente el mejor pasaje de todo el largometraje. El flashback que narra la matanza de aldeanos en la cafetería es un acierto de escueta puesta en escena, virulencia no muy explícita pero psicologicamente impactante y un uso magnífico de la apocalíptica banda sonora de Jonathan Elias que recuerda considerablemente a la de Jerry Goldsmith para La Profecía (The Omen) de Richard Donner.




El hoy olvidadísimo y en su momento poco conocido realizador Fritz Kiersch ejerce aquí de competente artesano y gracias a ello consigue sacar adelante un film que incluso llega a transmitir una sensación claustrofóbica y desasoseguante bastante considerable. Aprovecha la solvencia de sus dos actores principales, un Peter Horton pre Trentaytantos y una Linda Hamilton que ese mismo año llegaría al éxito con otra cinta bastante humilde dirigida por un semidesconocido canadiense llamado James Cameron y que supondría todo un sleeper llamado Terminator.




Pero también sabe sacar partido de unos actores no profesionles, niños y adolescentes en su mayoría, que no son genios de la intepretación precisamente. Destacando el extraño carisma de Isaac (una especie de Joselito americanizado) y la amenazante presencia física de Malachai, actores estos dos que quedaron marcados de por vida por estos roles y en el caso del primero, John Franklin, volviendo a interpretarlo al cabo de bastantes años en una de las secuelas de la obra que nos ocupa, titulada Los Chicos del Maíz 666: El Regreso de Isaac.




Hay varias escenas en Los Chicos del Maíz que no olvidaré nunca y no porque me marcaran en manera alguna debido a que la primera vez que vi la cinta era un adolescente seguidor de los relatos de Stephen King que también buscaba con avidez films basados en sus novelas, sino porque cinematográficamente me transmitían ciertas sensaciones, bastante primarias, pero fruiciosas en todo caso. El ya mencionado inicio, los títulos de crédito con los dibujos de Sarah que sirven a modo de previously con todo lo ocurrido en el pueblo, al asesinato entre los maizales, el atropello del coche, la crucifixión de Vicky o la llegada de "El que camina tras detrás de la hilera" durante la noche.




La película fue un éxito considerable (a pesar de que el mismo Stephen King la machacó a base de bien) pero tuvieron que pasar 8 años para que llegara la secuela. La buena acogida de la misma dio pie a una saga de hasta ocho entregas y un remake televisivo más o menos reciente de la cinta que nos ocupa, la primera, la más modesta y sin pretensiones que adaptaba con bastante fidelidad (aunque el final es distinto) un buen relato del escritor de Maine que nos hablaba del fanatismo y radicalismo religioso asentado en la América más profunda desde un punto de vista alegórico dentro del género fantástico y de terror.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada