viernes, 17 de junio de 2011

Superman, Por el Mañana, de Brian Azzarello y Jim Lee




Jim Lee es toda una personalidad dentro del mundo del cómic. El surcoreano se dio a conocer mundialmente cuando a principios de los 90 se hizo un verdadero nombre al ilustrar los X-Men de un Chris Claremont (acertado, pero lejos del de los 80) que volvió a la saga mutante para impulsarla y sacarla de la mediocridad. Las ventas de la colección Uncanny X-Men fueron descomunales. Más adentrada la década Lee junto a otros autores como Todd McFarlane, Erik Larsen, Marc Silvestri o el mesias del noveno arte, Rob Liefeld, formaron el sello independiente Image para crear y controlar sus propias criaturas. Dicha editorial en sus inicios lanzó colecciones como Youngblood, Spawn o The Savage Dragon. La mayoría de ellas, a pesar de entretener considerablemente, poseían en su interior todo lo malo que nos dio el mundo del cómic en los 90. Tipos musculados hasta el insulto con armas descomunales, mujeres de curvas imposibles e historias simples que no pasaban de productos de consumo llenos de acción, pero completamente vacíos en su interior.




Con el tiempo Jim Lee se quitó (más o menos) el sambenito de ser parte de la avanzadilla que dio pie a una de las peores décadas que ha conocido el mundo del cómic en toda su historia. Abandonó Image para crear su propio sello Wildstorm (casa de la que han salido colecciones como The Authority) que posteriormente vendió a DC. Tras esta etapa y con una fama de gran ilustrador se toma un descanso para volver a lo grande con dos colecciones de DC harto importantes. La primera fue Batman: Silencio escrita pro Jeph Loeb y supuso un gran éxito de ventas. Después quiso poner sus manos en el otro personaje icónico del sello, Superman. Como el tipo es uno de los grandes del medio puede permitirse elegir al guionista con el que quiere trabajar. Para esta etapa con el Hombre de Acero puso sus ojos en el americano Brian Azzarello.




Brian Azzarello es un guionista americano muy influenciado por la literatura de género negro. Ha escrito especiales para Spiderman, y Luke Cage en Marvel o Batman y Superman en DC, así como para enemigos de estos últimos como el Joker o Lex Luthor (siempre ha confesado sentirse más atraído por los villanos que por los héores) o incluso Deathblow, el personaje nacido en la editorial Dark Horse. En el sello para adultos de DC, Vertigo, ha conseguido sus mayores logros. Trabajó en la serie Hellblazer dando forma a una etapa tan alabada como controvetida del personaje John Constatine y realizó miniseries como el atípico western El Diablo. Pero tocó el cielo con la colección 100 Balas, dibujada por su buen amigo el argentino Eduardo Risso. Con esta extensa saga creó su opus magna y un ejemplar trabajo de literatura noir en viñetas.




Brian Azzarello y Jim Lee unieron fuerzas para crear una saga de 12 números centrada en la figura del primer superhéroe de la historia del cómic. La etapa abarcó desde el número 204 al 215 de la colección Superman. La elección Azzarello por parte Lee para la escritura del producto causó cierta extrañeza en DC, debido a que el bagaje del americano escribiendo superhéroes no era demasiado destacado e incluso el mismo guionista confesó que el último hijo de Krypton no era ni su especialidad ni uno de sus personajes de cómics favoritos. El resultado del experimento gustó a varios que lo disfrutaron bastante y no convenció a otros cuantos que se sintieron decepcionados por él.




Para que una historia de Superman funcione hay que utilizar un núcleo central que rara vez falla. Plantear en el argumento que el protagonista es tan o más humano que cualquier habitante del planeta Tierra. Teoría que apela tanto a la grandeza del personaje como a su vulnerabilidad y eso es que lo a lo largo de los años lo ha convertido en un icono de la cultura popular moderna. Azzarrello y Lee hacen uso de este tipo de narración, no centrándose sólo en la acción. Lo que afirmo se puede ver desde las primeras páginas de la saga, en las que Superman acude a un sacerdote a confesarse y desvelándonos poco a poco algo terrible que ha sucedido en la tierra mientras él estaba supuestamente en otra punta de la galaxia y sitiéndose culpable por ello.




Este punto de partido le sirve a Azzarrello apara analizar la psique del protagonista, sus temores y debilidades y alejarlo de esa imagen preconcebida de invencible ser venido de otro mundo. Pero en el proceso de ese viaje en el que Superman deberá descubrir a qué se debe esa extraña desaparición que implica a millones de ciudadanos (entre ellos su esposa, Lois Lane) librará varias batallas en las que tendrá que enfrentarse tanto a criaturas mecánicas, como otras que representan a los distintos elementos que dan forma al planeta e incluso a dictadores militares que simbolizan la escala más baja e inmoral del mal surgido del ser humano. Gracias a estos pasajes llenos de acción Jim Lee puede lucirse, ya que las historias calmadas que apelan a la introspección no son su fuerte, aunque en obras como esta (en las que hay unas cuantas) las ilustra con bastante convencimiento.




Por otro lado se desarrolla la trama del padre Daniel en la que el sacerdote debe enfrentarse a sus propios demonios al descubrir que padece a una enfermedad terminal que acabará con su vida en un breve espacio de tiempo. Uno de los mayores aciertos de la historia es mostrar a Superman y al personaje padre Daniel como dos personalidades muy parecidas, con las mismas inquietudes, dudas y errores a sus espaldas. Poco importa si uno es un héroe casi indestructible y el otro un hombre de fe, ambos son roles que realizan un viaje físico y mental hacia mundo que desconocen o han olvidado y que los hará cambiar de manera radical, para bien o para mal.




Al igual que Grant Morrison y Frank Quitely en All Star Superman o Alan Moore en sus memorables pero algo sobrevaloradas historias de los 80, Azzarello y Lee se rodean de toda la parafernalia que rodea al personaje. Metropolis, Lois Lane, la JLA, el general Zod, los habitantes de Krypton, universos paralelos y enemigos extraterrestres. Gracias a ello la historia es 100 % identificable con el personaje y en ningún momento nos encontramos pasajes que se salgan de lo establecido en el microcosmos que se ha forjado alrededor del personaje en sus más de 70 años de existencia desde que fuera creado por el tandem Joe Shuster y Jerry Siegel. Por eso me extraña que la serie no fuera todo lo bien recibida que se esperaba en su momento.




Jim Lee es uno de los dibujantes más famosos del medio. Su estilo potente y estilizado es perfecto para un personaje tan poderoso y reconocible como Superman. Lee es un genio con la acción y las splash page y él lo sabe, de modo que reconoce sus limitaciones, que se encuentran en que le cuesta trabajo dibujar viñetas reposadas. El tipo explota lo mejor de sí mismo sin forzar su estilo y no transitando caminos que desconoce. A mí el trazo de Lee me encanta, me parece un ilustrador que muchas veces bordea la genialidad, pero también es cierto que sólo sabe componer personajes masculinos musculados de facciones parecidas y mujeres de curvas imposibles que toman poses poco aconsejables para cualquier espina dorsal. Pero para mí el surcoreano es sinónimo de calidad y motivo importante para hacerme con un cómic dibujado por él, como el horrible, pero entretenido después de todo, All Star Batman & Robin, escrito por un Frank Miller puesto hasta el culo de PCP




Desde aquí quiero reivindicar Por el Mañana, una saga de Superman que no es recordada con mucho entusiasmo por los seguidores del personaje. Creo que alguien como Azzarello, curtido en mil batallas, pero siempre en un lado del mundo del cómic más urbano y a pie de calle supo explotar debidamente todo el potencial que un personaje como el alter ego de Clark Kent posee en su interior. Lo único que para mí puede ser un fallo es que la trama se vuelve un poco caótica cuando entra en escena la parte de Metropia o la resolución un tanto forzada de la historia del padre Daniel. Por lo demás una historia de Superman, competente y en fondo y forma, a recuperar y disfrutar como es debido, que a día de hoy y con polémico reboot de todas las colecciones de DC (del que ya hablaré más adelante) a la vuelta de la esquina, no es poco.



2 comentarios:

  1. me han entrado unas ganas terribles de hacerme con este comic. se puede adquirir facilmente?

    P.D.: que opinas de superman: secret origin, de geoff johns y gary frank? lo lei hace poco (gracias al tomo que han sacado recientemente) y me encanto.

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  2. Por el Mañana es fácil de encontrar, Planeta lo editó en tomo cartoné el año pasado por 20 € incluso en grandes almacenes lo suelen tener en la sección de cómics.

    No he leído Secret Origin de Geoff Johns y el caso es que ya me lo han recomendado en varias ocasiones, a ver si me hago con él.

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