sábado, 14 de mayo de 2011

Crimen Perfecto, obra de teatro, 13 de Mayo de 2011



Título Original: Dial M for Murder
Director: Víctor Conde
Libreto: Víctor Conde basado en la obra teatral y guión cinematográfico de Frederick Knott
Actores: Elena Furiase, Jorge Sanz, Pablo Puyol, Antonio Albella, Jósé Sánchez-Orosa




En 1954, en pleno apogeo de su etapa americana el británico Alfred Hitchcock estrenó Crimen Perfecto (Dial M for Murder) versión cinematográfica de la obra teatral del dramaturgo Frederick Knott. Un thriller criminal de suspense sobre un marido que planea el minucioso asesinato de su infiel y adinerada esposa. La cinta estaba protagonizada por una (como siempre) guapísima Grace Kelly, el señorial Ray Milland y un elegante Robert Cummings. La cinta no es de las más conocidas del orondo director, pero sí es uno de sus trabajos más personales y con una construcción visual y narrativa de alto nivel.




En 1998 llegó el innecesario remake a manos de ese impersonal y poco acertado artesano que puntualmente ha bordeado la genialidad (El Fugitivo) llamado Andrew Davis, Un Crimen Perfecto (A Perfect Murder). Esta revisión era entretenida y aceptable, pero su naturaleza misma era tan prescindible que su simple existencia no ofrecía nada de interés. Lo más salvable del producto era el trío actoral, formado por unos bastante atractivos Michael Douglas, Gwyneth Paltrow y Viggo Mortensen.




Ayer el ayuntamiento de mi amada ciudad siguió con los acontecimientos culturales destacados con los que está agasajando a la población (estamos en época de elecciones, como no) y pude ir al teatro a disfrutar de la versión que el director de escena Víctor Conde ha realizado en las tablas, más sobre la cinta de Alfred Hitchcock, que de la obra original de Frederick Knott. En principio la presencia de actores como Jorge Sanz, Elena Furiase o Pablo Puyol como protagonistas puede hacer pensar al espectador que la obra va a ser portadora de un tono cañí que impida al espectador imbuirse en la elegante esencia británica del director de Vértigo. Por suerte el resultado no fue este.




Es cierto que llevar a cabo la dura empresa de tomar a un grupo de actores tan españoles como ir de tapas y hacerlos pasar por dos americanos y un británico no es sencillo. Pero por suerte los intérpretes tienen el suficiente talento y la considerable veteranía (sobre todo en el caso de Jorge Sanz) como para no dar al traste con la representación. Los tres actores cumplen con creces a la hora de dar vida a sus correspondientes roles a pesar de las limitaciones que los caracterizan.




Jorge Sanz es un tipo que me cae bien, pero nunca me ha parecido un buen actor, siempre hace el mismo papel de chulo con acentó muy marcado, aunque recuerdo con cariño algunos papeles suyos como el que bordó para David Trueba en al entrañable Bienvenido a Casa o el que se trabajara bastante bien en la magnífica Amantes de Vicente Aranda. Incluso es de reivinidicar su notoria labor en la excelente serie de Canal + ¿Qué Pasó con Jorge Sanz? ideada una vez más por el pequeño (y para mí más talentoso) de los hermanos Trueba y con el actor de protagonista.




La labor del madrileño dando vida a Tony Wendice es más que correcta, poca pega se le puede poner a su trabajo. Mejores están tanto la aún primeriza Elena Furiase en el papel Margot, que demuestra una vez más que al igual que su madre Lolita, es muy capaz para la interpretación (de ello ya dio muestras con su Carolina en la muy digna serie El Internado) o un Pablo Puyol elegante y muy acertado que puede transmitir verdadero estilo con sólo vestirse poco a poco al incio de la obra dando vida a Mark Halliday, el amante americano. Como secundarios tenemos a un tibio pero entregado José Sánchez-Orosa como Lesgate y a un simpático Antonio Albella, ex componente de mítico grupo musical gayer Locomía y ahora resuelto intérprete con una agradable vis cómica, metiéndose en la piel del inspector Hubbard.




La puesta en escena es bastante curiosa. Víctor Conde deja de lado el tono de teatro más clásico y opta por uno más vanguardista que es interesante pero no del todo acertado. Esta opción a la hora de representar la obra en la que impera un única localización giratoria, con los espejos de camerino de los actores con estética de la época en los mismos laterales del escenario a la vista del público, tramoyistas que quitan y ponen decorados durante la representación, queda pintoresco y es decididamente un homenaje al tono muy cinematográfico y visual que el propio Hitchcock daba a sus obras y en especial en esta Crimen Perfecto que ya en 1954 fue rodada en el hoy tan de moda 3D.




Pero el experimento no sale del todo bien. En ocasiones acentúa el ritmo de la obra y transmite ese tono onírico y ensoñador del que era gran conocedor Hitchcok, pero también hay momentos en los que desconcierta o cansa su repetitivo uso. Una puesta en escena más tradicional, con un decorado más naturalista (como el usado hace unos años en Una Visita Inesperada, versión de Gerardo Malla sobre la obra teatral homónima de Agatha Christie, protagonizada por Jaime Blanch y que pude ver en el teatro de mi localidad), hubiera conseguido que el espectador se integrara más en la historia y no estuviera tan pendiente de ese uso innecesario de la iluminación y la dirección artística, que por muy deudor que sea del Hollywood dorado y del director de Frenesí, no queda del todo acertado. Los experimentos bizarros en las tablas mejor para La Fura Dels Baus.




Definitivamente merece le pena ver esta obra teatral en vivo. Son dos horas entretenidas, con una fidelidad enfermiza a la obra que adapta, un reparto muy convincente y un exquisito diseño de producción. Suspense, amor, drama, traición y humor. Todo condensado, agitado y bien servido como al amigo Alfred le gustaba, pero a años luz de su impronta, como es lógico. Y es que no estamos hablando de un director de cine cualquiera, sino del más grande y reconocido que haya dado el séptimo arte. Lo de que fuera el mejor ya es otra historia.



2 comentarios:

  1. He visto la obra el sábado en el Teatro Jovellanos de Gijón y me ha gustado,no tanto como la película pero ha estado bien.Los aplausos subieron con Jorge Sanz y Antonio Albella que llevaron todo el peso de la obra;el primero por las tablas y el segundo por su peculiar interpretación.

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  2. Bienvenida al blog Etel.

    Albella está genial me encanta su voz. Por cierto ¿quién está sustituyendo a Elena Furiase en su papel? que como ha dejado la gira no sé quién ha ocupado su lugar.

    Un saludo.

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