jueves, 29 de julio de 2010

Veronika Decide Morir, terapia de choque



Título Original:
Veronika Decides to Die (2009)
Director: Emily Young
Guión: Larry Gross y Roberta Hanley
Actores: Sarah Michelle Gellar, David Thewlis, Erika Christensen, Jonathan Tucker, Melissa Leo, Erica Gimpel, Florencia Lozano, Victor Slezak, Barbara Sukowa, Rena Owen


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Debido a que no he leído la célebre novela del escritor brasileño Paolo Coelho en la que se basa esta Veronika Decides to Die, sólo hablaré de ella en términos estrictamente cinematográficos. Rodada el año pasado, de estreno tardío en la mayoría de los países, escrita por Larry Gross, guionista de la no del todo lograda Ejecución Inminente, y la actriz Roberta Hanley, así como dirigida por la realizadora inglesa Emily Young, autora de la poco conocida Kiss of Love, protagonizada por el gran Peter Mullan.




No sé como será el libro de Coelho, pero la película de Veronika Decide Morir es un film cumplidor y poco más. La cinta consigue superar la barrera del producto de consumo televisivo de sobremesa gracias al buen hacer de su equipo técnico y artístico. Profesionales que hacen un trabajo muy digno. Porque lo cierto es que la historia está llevada con un sentido de la profundidad demasiado plano para llegar debidamente al espectador.




La mirada que realiza la obra hacia el psiconálisis es muy superficial, pero no impostada y se agradece que no incida en la pedantería o el adoctrinamiento, es decir, yo no he visto esos ecos que de manual de autoayuda (libros que me causan más risa que otra cosa) que mucha gente comenta por la red y que dicen poseer tanto el libro como el film. Yo en la obra que nos ocupa no los he visto por ningún lado y me parece un acierto remarcable.




A pesar de la no del todo conseguida efectividad formal del producto, hay buenos momentos, diálogos logrados (que supongo que serán obra del mismo Coelho) situaciones con cierto matiz dramático bien llevado, como la escena onanista en el piano, la huida final, los encuentros entre los dos psiquiatras y la relación entre ellos, la secuencia de sexo hacia el final, así como un reparto muy competente en líneas generales con secundarios bastante resueltos como Melissa Leo, Erika Christensen o David Thewlis.




Sarah Michelle Gellar por otro lado confirma algo que se vio en leves pinceladas tanto en algunos episodios de Buffy, la Cazavampiros (normalmente los escritos y dirigidos por Joss Whedon, que sacaba lo mejor de ella) o films meritorios como Crueles Intenciones, que se desenvuelve bien con el género dramático, creando aquí el mejor papel, por su contención y buena composición, de su decididamente mediocre carrera cinematográfica. Esperemos que le sigan ofreciendo papeles interesantes como el de Veronika en tiempos venideros.




Veronika Decide Morir contiene el mismo número de errores que de aciertos. A una poca inventiva narrativa y una propuesta escasamente arriesgada que se queda en la superficie no sólo de la personalidad de su protagonista sino de lo que pudo ser una acertada mirada sobre el psicoanálisis y la medicina mental en general, se antepone una dirección nada estridente y muy correcta, un guión bastante creíble en términos generales, un reparto ajustado y un final que a pesar de ser ligeramente tramposo, es digno y deja una agradable sensación al espectador, la de que no ha perdido 105 minutos de su vida viendo una mala película.



miércoles, 28 de julio de 2010

Splice, jugando a ser dioses



Título Original: Splice (2009)
Director: Vincenzo Natali
Guión: Antoniette Terry Bryan, Doug Tayler & Vincenzo Natali
Actores: Adrien Brody, Sarah Polley, Brandon McGibbon, David Hewlett, Abigail Chu, Delphine Chanéac, Amanda Brugel, Stephanie Baird


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Cuarta película de canadiense Vincenzo Natali detrás de la cámara. Natali se hizo un hueco en el cine de ciencia ficción cuando debutó allá por 1997 con su ópera prima Cube. Modesta y original cinta de género con un planteamiento excelente y un desarrollo de personajes muy interesante. Tras esta estrenó Cypher, analítica disección sobre conspiraciones corporativas, triples agentes y una sofisticación que si bien se tornaba gélida, tenía una solidez narrativa bastante considerable. Más tarde rodó la atípica comedia Nothing que aún no he podido ver. Finalmente el pasado 2009 llegó Splice, su última obra hasta la fecha y la que desgrano a continuación.




Con Splice se confirma lo que venía siendo un secreto a voces desde la primera cinta de Natali. Que es un autor deudor del estilo y discurso de su compatriota David Cronenberg y sus primeras cintas como Vinieron Dentro de... (esas especie de babosas violentas y sexualizadas), Rabia o Cromosoma 3. La cuarta cinta del director de Getting Gilliam empieza siendo un claro émulo de La Mosca, referencia que por medio de una inteligencia encomiable no sólo la emparenta con la cinta realizada por Cronenberg en 1986, sino también con la original de Kurt Neumann rodada en 1958 y con Relatos del Antimundo, novela de George Langelaan en la que se basaba dicha obra de culto de la serie B americana.




Splice es una mirada crítica (por lo tanto algo conservadora) hacia la ingeniería genética, que muestra los posibles consecuencias de carácter peligroso que la misma puede producir si se llega demasiado lejos con su experimentación. Natali utiliza inteligentemente el manido recurso de la pareja de cientítificos ambiciosos para tejer una trama sobre como dos personas pueden descomponer su relación por la intromisión en su vidas de una criatura que los hará experimentar sensaciones nuevas como la maternidad, los celos, la envidia o la lascivia. Un poco como hizo Andrej Zulawski en La Posesión, aunque en términos algo diferentes.




La mirada de Natali que en un principio es analítica y contemplativa torna en mórbida e impulsiva desde la secuencia de sexo entre los protagonistas. El aire malsano se apodera de la obra y todo lo referente a Dren (personaje tan atractivo como perturbador a distintos niveles) acentúa su lado oscuro y peligroso, llevándose todo con acierto en el guión a pesar de pasajes innecesarios y algo exagerados como el de el descubrimiento de las alas, que me parece un poco demasiado, ya que quita bastante de la conseguida veracidad que destilaba el relato hasta ese momento, a pesar de adentrarse el mismo en los parámetros de la ciencia ficción pura y dura.




Vincenzo Natali no triunfa completamante con su propuesta, pero Splice resulta harto interesante por su retrato enfermizo y sin concesiones sobre la psicología humana y sus pulsiones físicas y sexuales. Ayudado por un guión como mínimo competente escrito a seis manos , CGI bastante dignos, unos Adrien Brody y Sarah Polley ajustados y la dirección por su parte que confirma que posee suficiente talento como para seguir entregando buen cine. Un digno heredero de Cronenberg que va marcando poco a poco un interesante y poco común estilo autoral bastante rico e identificable para el espectador.



martes, 27 de julio de 2010

Las Vidas Posibles de Mr. Nobody, cara y cruz del efecto mariposa



Título Original: Mr. Nobody (2009)
Director: Jaco Van Dormael
Guión: Jaco Van Dormael
Actores: Jared Leto, Diane Kruger, Sarah Polley, Rhys Ifans, Juno Temple





Después de más de un año de su estreno internacional, sin hacer ruido, sin publicidad, de tapadillo y sin que apenas nadie la comente, este pasado Viernes llegó a nuestras carteleras Las Vidas Posibles de Mr Nobody, film del belga Jaco Van Dormael. Apuesta rabiosamente original, en ocasiones hasta virtuosa, que se mueve entre distintos géneros y que sobre todo, se muestra como una de las mejores y más redondas obras de lo que llevamos de 2010, a pesar de que, como ya he comentado, la película data del pasado 2009.




Lo ideal para enfrentarse a Mr Nobody es hacerlo como lo he hecho yo, completamente inmacualdo en lo que a saber algo sobre la trama respecta, sin tener ni una sola idea de lo que el espectador se va a encontrar. Porque es imposible adherir de manera concreta el tercer largo de Jaco Van Dormael a algún tipo de género concreto, porque no pertenece a ninguno, pero tiene un poco de todos. Drama, comedia, cine adolescente, ciencia ficción, fantasía, denuncia social, suspense, todos confluyen en una armónica unidad gracias al buen trabajo de escritura y guión por parte de su autor.





Es imposible enumerar a todos los, muy distintos, directores a los que hace referencia Mr Nobody. El Kubrick de 2001, Odisea en el Espacio, el Gilliam de Brazil, el Tatí de Mi Tío, el Spielberg de Inteligencia Artificial, el Kurosawa de Vivir, el Tarkovski de Solaris, el Forman de Amadeus, los Gondry y Kaufman de ¡Olvídate de Mí!, el Ashby de Harold y Maude o a autores literarios como Jorge Luis Borges, Philip K Dick o Arthur C. Clark. Van Dormael se alimenta de todas esas fuentes cinematográficas y literarias (incluso a veces de guionistas del séptimo arte como Warren Ellis o Alan Moore) para crear una materia prima única y con una vida propia subyugante, poseedora de una arrebatadora belleza que llena los encuadres y en ocasiones parece atravesar la pantalla.




Las Vidas Posibles de Mr. Nobody es un film inusual a distintos niveles. La primera extrañeza relacionada con su gestación sería que es algo realmente atípico que se haya producido en Europa siendo un proyecto tan arriesgado formalmente y con un presupuesto tan elevado como el que parece ser que se invertido en él. El otro es que se antoja poco usual encontrar en un producto de esta envergadura una convivencia tan sutil entre guión complejo, perfectamente estructurado, con distintos niveles de lectura y desarrollo, y una realización soberbia que conjuga magistralmente imaginería visual tan interminable como subyugante con una dirección de actores excelente, destacando Jared Leto en el papel de su carrera, acertadísimo durante todo el metraje y exultante en los pasajes situados en el año 2092, qué genialidad lo que hace con la modulación de su voz el cantante de 30 Seconds to Mars.




Una obra visionaria sobre el amor, el sufrimiento, la esperanza, el desencanto, la imaginación, el miedo a la página en blanco, el terror a enfrentarnos al futuro, las segundas y terceras oportunidades, la vejez, la soledad, el dolor, y sobre todo la vida y esa cosa caprichosa llamada azar. Las Vidas Posibles de Mr. Nobody es la película que Richard Kelly quiso hacer con Southland Tales y no pudo, e incluso diría más, posiblemente sea la obra a la que David Fincher intentó dar forma rn El Curioso Caso de Benjamin Button y no lo consiguió. Un grandísimo film, que si bien no llega a la total perfección, tiene las suficientes virtudes, pasajes memorables y hallazagos conceptuales y narrativos para ser recuperada en un futuro como una obra de culto.



domingo, 25 de julio de 2010

Scarlet Diva, I cry, when angels deserve to die



Título Original:
Scarlet Diva (2000)
Director: Asia Argento
Guión: Asia Argento
Actores: Asia Argento, Vera Gemma, Jean Shephard, Gianluca Arcopinto, Joe Coleman, Francesca D'Aloja, Daria Nicolodi, Leo Gullotta, Paolo Bonacelli, Peppe Lanzetta






Asia Argento. Actriz, guionista, directora, escritora e hijísima de Dario Argento, el célebre realizador italiano, experto en cine de terror y sobre todo en el subgénero giallo. Scarlet Diva, estrenada en el año 2000, supuso el debut cinematográfico detrás de la cámara de Asia. La cinta viene a ser un biopic (más o menos) sobre su propia vida, haciendo la misma especial hincapié en su carrera como actriz, llena de éxito, premios, reconocimientos, excesos y polémica.




Scarlet Diva no funciona, ya que la visión que Argento hace de su propia vida no reincide practicamente nada en el lado que debería retratar su incursión el complicado mundo del séptimo arte. La protagonista de Trauma se centra en el mundo lleno de excesos en el que se vio sumergida cuando decidió ser actriz y por ello sólo la vemos continuamente fumando, esnifando o follando con hombres y mujeres indiscriminadamente. Ese mundo de adicciones está bien retratado y es creíble, pero a la hora de hablarnos de como llegó a la cúspide, se muestra titubeante, esquiva y hasta cierto punto maniquea.




Si bien el guión no posee la enterece adecuada ni la construcción pertinente para tener una solidez mínima, la dirección es bastante digna. A la muchacha se le nota el gusto por el cine de su amigo Abel Ferrara, debido a el afán de mostrar toda la crudeza y austeridad posible en pantalla por medio de personajes desquiciadios, violencia y problemas con las drogas. Luego como era lógico tenemos un par de escenas oníricas metidas con calzador que le sirven a la chica para homenajear el cine de su padre, cosa que se le agradece a pesar de que no venga a cuento al menos en la estructura argumental de su película.




Ella como actriz no es mala, pero aqui la verdad es que no está memorable. Su misión es gritar como una jodida loca, enseñar las tetas todo lo posible y más, así como acentuar innecesariamente que sabe hablar muchos idiomas y que cuando lo hace en inglés entiende perfectamente la jerga de los negratas, oh yeah man, give me the shit. Del resto del reparto más bien desconocido, sólo destaca el rostro de su madre, en la fiiccón y la realidad, Daria Nicolidi, que no sé como se ofreció desinteresadamente a ser retratada de sea manera por su hija en la pantalla.




Floja ópera prima la de esta mujer, de la que siempre han resaltado su supesta belleza que yo no veo, eso sí, si buscamos la palabra morbo en el diccionario (o la Wikipedia que ya somos muy modernos) debería salir una enorme foto suya ilustrando la definición. En breve sabré si su estilo ha progresado, ya que no tardaré en ver The Heart is Deceitful Above of All Things, su segunda obra como directora, esta vez ene Estados Unidos y con un reparto eclécito de cojones con gente como Winona Ryder, Peter Fonda, Jeremy Sisito, Marilyn Manson o los dos críos gemelos esos aterradores de la serie aquella de Disney Channel llamada The Suite Life of Zack and Cody, situada en un hotel que da más miedo que el de El Resplandor.



sábado, 24 de julio de 2010

Schramm, into the mind of an asshole



Título Original: Schramm (1993)
Director: Jörg Buttgereit
Guión: Franz Rodenkirchen y Jörg Buttgereit
Actores: Florian Koerner von Gustorf, Monika M., Micha Brendel, Carolina Harnisch, Xaver Schwarzenberger, Gerd Horvath, Michael Brynntrup, Franz Rodenkirchen, Anne Presting, Eddi Zacharias






Como ya amenacé hace unas cuantas entradas he vuelto a caer en los horrendos brazos del alemán Jörg Buttgereit, director de la cosa aquella entre ridícula y casposa llamada Nekromantik, supuesto estandarte del ultragore alemán. La que he podido ver esta mañana es Schramm, estrenada durante el año 1993 y la misma que según los entendidos supone su obra de madurez, su confirmación autoral, su quintaesencia cinematográfica o lo que es lo mismo, otra pedazo de mierda en forma de película que no hay por donde cogerla.




El mayor problema de Buttgereit, lo que lastra todo su cine (al menos el que yo he visto) es que se toma jodidamente en serio a sí mismo y al narrar sus insulsas historias cree estar contando algo importante o como mínimo subversivo. Pero todo es una insostenible excusa argumental con una fina e inconsistente pátina de falsa intelectualidad y psicología de baratillo para poner en pantalla todo tipo de escenas gore pretendidamente repulsivas que realmente no aportan nada a la personalidad de su plano e incosistente protagonista, que no deja de ser un sucedáneo torpe del Henry Lee Lucas de Henry, Retrato de Un Asesino de John McNaughton.




El alemán sigue siendo nefasto para la dirección, pero aquí muestra algo más de soltura, al menos con la cámara. Travellings de distinto tipo, planos detalle, tomas hasta cierto punto contemplativas, incluso algún plano secuencia de considerable cutrez, pero que al menos se le agradece al buen hombre, que aún haciendo un trabajo de mierda, da un paso de gigante en comparación con la pollez filmada que hacía en Nekromantik. Por suerte, o desgracia, no ha vuelto a rodar un largo tras Schramm, de modo que no sé como habrá evolucionado el estilo de este mozo, si es que lo ha hecho, que ciertamente lo dudo mucho.




Schramm vuelve a ser un producto nefasto. La labor de un tipo que mira el divertido y desprejuiciado género gore por encima del hombro, creyendo que no tiene los suficientes alicientes estéticos y conceptuales como para dar forma a un producto minimamente decente y que por ello le inyecta un risible matiz de psicología freudiana poco entendida, un análisis simplista y grosero sobre la psicopatologías sexuales del hombre contemporáneo y un tufo a David Lynch mal digerido que incita tanto a la carcajada como al llanto, sin olvidar esa vagina dentada que parece haber salido de la mente de un primo garrulo y salido de David Cronenberg. Todo para finalmente llegar al que es realmente su cometido y único fin, mostrar escenas de mutilaciones de todo tipo, incluso genitales y hasta para hacer eso hay que tener estilo, como Lars Von Trier.


viernes, 23 de julio de 2010

Tierra, angel with the scabbed wings



Título Original: Tierra (1996)
Director: Julio Medem
Guión: Julio Medem
Actores: Carmelo Gómez, Emma Suárez, Silke, Nancho Novo, Karra Elejalde, Txema Blasco, Ane Sánchez, Juan José Suárez, Ricardo Amador, Pepe Viyuela.






La de Julio Medem es una voz única e intransferible dentro del cine español. El guipuzcoano tiene una mirada tan nítida como subyugante. En sus inicios se mostró como un creador de sueños de arrebatadora belleza, en los que el amor, el sexo, la memoria y lo autóctono formaban un todo atípico y muy arriesgado conceptualmente. Obras como Vacas o La Ardilla Roja asentaron las bases de su discurso autoral y Tierra, la obra que nos ocupa lo confirmó y es, según muchos entendidos del medio y la mayoría de sus seguidores, su obra cumbre, la que condensa toda su esencia como director.




Tierra es una obra atípica, como todas los de Medem, y transmite una sensación de extrañeza poco común dentro del cine de nuestro país. Un valiente producto a contracorriente que hace uso de unos resortes narrativos nada usuales y bastante vanguardistas que no siempre funcionan, pero que honran la labor de su autor por atrevidos. Tierra sería el resultado de que Wim Wenders y David Lynch se dieran de la mano, aunaran sus talentos y situaran sus miradas en un onírico paraje desértico situado en ninguna parte y en todos sitios a la vez.




Tierra habla, presumiblemente, de la mente de Ángel, un esquizofrénico (inmenso y desdoblado Carmelo Gómez) que dice ser mitad hombre, mitad divinidad. Nos narra la lucha de esas dos partes, la terrena y la que no es de este mundo, por encontrar sus respectivos caminos por medio del amor. Representado este por dos personajes antagónicos, Mari y Ángela. A la primera le pone cara y sobre todo físico Silke, esa promesa desinflada en el mismo instante de su primera aparición pública que a parte de un cuerpo para el pecado no tiene nada más que ofrecer como actriz. A la segunda le da vida una maravillosa Emma Suarez en su época de mayor esplendor, una actriz muy correcta de una belleza turbadora y naturalista.




El problema de Tierra con un servidor es el mismo que con la mayoría de las obras del director de La Pelota Vasca. Soy consciente de sus hallazgos, de su hondura, de su mirada metafísica y existencial sobre el ser humano, pero casi siempre me quedo fuera de juego, y no porque no me implique con el producto o no lo vea con una total ausencia de prejuicios. Es que el cine de Medem argumentalmente no me llega, con esos diálogos solemnes, muchas veces acertados pero otras cargados de cierta pedantería, y su poderío visual (grande Aguirresarobe), en ocasiones se muestra genial, pero en otras se me antoja como los ramalazos de un caprichoso esteta que en verdad no entiende en toda su globalidad la historia que está narrando y debe aderezarla con florituras.




La obra que aquí comento es cine destacado dentro nuestro celuloide. Es la cima del estilo etéreo, sexualizado y cargado de violencia a flor de piel que se inició con Vacas (su para mí mejor obra dentro de la ficción y posiblemente de manera bastante paradójica también la menos accesible), siguió con la interesante pero demasiado hermética y crispante La Ardilla Roja, cerrándose aquí entre pesticida, gitanos, paisajes de aire extraterreno, amor, sexo unas veces consumado y otras no, y los conceptos muy vascos del amor por la tierra y la identidad personal. Lo que vendría después de aquella obra de transición llamada Los Amantes del Círculo Polar, ya es otra historia y de ella se hablará, aunque en otro momento. Tierra es la quintaesencia del discurso de un creador total al que respeto profundamente, pero al que no admiro en la medida justa como para considerarme uno de sus fieles acólitos.



Toy Story 3



Título Original:
Toy Story 3 (2010)
Director: Lee Unkrich
Guión:Michael Ardnt


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Toy Story 3 no es nuestra genial ración anual de Pixar, ni siquiera es el cierre de una trilogía animada que marcó época en la historia del cine en la segunda mitad de la década de los 90, es por encima de todo una celebración, un cariñoso y cálido homenaje a todos aquellos espectadores que nos hemos criado con esta saga comandada por el vaquero Woody y el astronauta Buzz, juguetes infantiles llenos de vida y sentimientos tan humanos que nos permitían identificarnos plenamente con ellos. A Partir de aquí algunos spoilers.




Desde el minuto uno Unkrich y compañía se ganan el corazón del espectador amante de la saga no sólo con ese espectacular inicio, a todas luces genial y festivo, ni esos maravillosos a la par que sencillos detalles como la pegatina que Buzz ya no tiene en el transmisor de su brazo izquierdo, ese nostálgico "Corre como el Viento Perdigón", que sale de boca de Woody, sino porque cuando vemos ese montaje de imágenes de Andy jugando con sus muñecos mientras va madurando con el tema Hay Un Amigo en Mí sonando de fondo, no sé vosotros, pero a mí al menos se me erizó el pelo de pies a cabeza.




Pero no sólo de nostalgia vive Toy Story 3, esta tercera entrega es un producto cinematográfico a lo Pixar, es decir, de una calidad incuestionable, creado por un grupo de profesionales del entretenimiento y la narración fílmica a años luz del resto de autores de cine animado occidental actual. Porque la cinta que nos ocupa es más ambiciosa que las anteriores, es una odisea enorme, una aventura Bigger than life de las que marcan época por su epicidad, entrañable sorna y cariño para con el espectador.




Momentos que se pueden catalogar entre lo mejor jamás salido de Pixar, muchos. Los juguetes captando la atención de Andy, la llegada a la guardería, todas las apariciones de los tres extraterrestres, ver que los secundarios siguen siendo los mismos que en las anteriores dos entregas, los momentos del bebé gigantón, la interesante personalidad de Lotso, la historia de Sonrisitas (personaje que me hizo llorar de la risa sólo con aparecer en pantalla) el "Venid con Papá de Rex" y sobre todo esa escena en el vertedero que me las hizo pasar putas para contener las lágrimas. De lo irregular destacar más bien poco, las golpes de humor referidos a Barbie y Ken y lo del reseteo de Buzz, que sin ser malas ideas sí me parecen lo menos redondo del film.




Que nadie os engañe, Toy Story 3 sí habla de el paso de la adolescencia a la madurez, pero la misma está mejor retratada en los mismos juguetes que en su dueño humano. Una cosa me queda clara en ese precioso final que pone fin a un trilogía compuesta por tres indiscutibles obras maestras del cine con mayúsculas. Ese chaval que mira sus juguetes por última vez, y que divisa un pequeño pero importante trozo de su vida que debe quedar inevitablemente atrás, no es Andy, somos todos y cada uno de los jóvenes, hoy maduros, que fuimos a ver aquella ya lejana Toy Story al cine, y descubrimos que otro mundo de fantasía era posible en pantalla grande, que lo digital, bien utilizado, puede transmitir más calor que el mejor reparto de actores reales del mundo, que Pixar había nacido, que los juguetes podían tener vida y que llegar hasta el infinito y más allá era sólo el principio.



jueves, 22 de julio de 2010

miércoles, 21 de julio de 2010

Crank, Alto Voltaje, nothing can stop Chev Chelios



Título Original: Crank: High Voltage (2009)
Director: Mark Neveldine y Brian Taylor
Guión: Mark Neveldine y Brian Taylor
Actores: Jason Statham, Amy Smart, Corey Haim, Bai Ling, Efren Ramirez, Dwight Yoakam, Glenn Howerton, Clifton Collins Jr., David Carradine


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Crank, Veneno en la Sangre, dirigida por los americanos Mark Neveldine y Brian Taylor supuso un divertimento infantil pasadísimo de rosca lleno de excesos estéticos y narrativos con altas dosis de humor chusco, violencia y sexo para el lucimiento de un Jason Statham exagerado y malencarado. Una cinta que indignó a muchos especializados en el medio y espectadores que criticaban su banalicación de la violencia, gente que no supo ver que la cinta no quería ser otra cosa más allá de un divertimento caricaturesco para pasar hora y media entretenida sin tener que usar muchas neuronas.




Aquel espectador que se indignó con la precuela ya comentada debe alejarse rápidamente de esta segunda parte que repite la misma fórmula pero la hiperboliza, no demasiado, pero sí lo suficiente para acercarla considerablemente a lo aún más absurdo. Crank: Alto Voltaje es una divertídisima secuela que busca llegar al límite en todos los sentidos posibles para que los que disfrutaron con la primera parte den saltos de alegría y los detractores de la misma echen definitivamente la pota ante tal despliegue de burrísimas exageraciones.




Neveldine y Taylor siguen la senda de su anterior entrega. Humor cafre, ramalazos de efectismo en la dirección y el montaje, referencias al cartoon y el el splastick más surrealista, banda sonora trallera. Pero esta vez introducen ecos del cine primerizo de Sam Raimi, homenajes al blackexploitation setentero, al celuloide de artes marciales, al de acción hongkones de gente como John Woo o Johnnie To, a los documentales didácticos ochenteros, a la animación más cutre, e incluso a las míticas películas de Godzilla japonesas, en una escena para verla aplaudiendo y dando saltos, por lo descarada y jodidamente surrealista.




Jason Statham bordea el ridículo cada dos escenas, Amy Smart hace de un innecesario pero maravilloso florero (la escena en las carreras, con cipote equino incluido, antológica), cameos de los fallecidos David Carradine y Corey Haim, de actores porno como Ron Jeremy, de cantantes como Chester Bennington o Geri Halliwell, a Clifton Cllins Jr haciendo lo que mejor se le da, sobreactuar como un hijo de puta, a una perdidísima Lauren Hollie y a Ling Bai, la china que más grima produce de toda la historia del cine, gritando como una loca y con un par de momentos para el recuerdo.




Crank: High Voltage es un desvergonzado y carente de prejuicios desfile gratuito de tetas, culos, sangre, vísceras, violencia, pólvora, vómito, electricidad, coches, sodomizaciones, machismo, racismo, que incitará al suicidio a todo aquel que busque cine intelectual con personajes realistas e identificables. En cambio regalará 83 minutos de fruición cinematográfica estúpida, espídica, cachonda, grosera, nerviosa, escrita con mucho humor y dirigida de manera frenética pero jodidamente efectiva, que divierte por su descaro, su mal gusto, su efectismo y al fin y al cabo por su carácter macarra, que es muy de agradecer, al espectador, que como a mí, no le apetece buscar introspección cinematográfica una mañana de Miércoles.




martes, 20 de julio de 2010

La Habitación del Pánico, la noche del cazador



Título Original: Panic Room (2002)
Director: David Fincher
Guión: David Koepp
Actores: Jodie Foster, Kristen Stewart, Forest Whitaker, Dwight Yoakam, Jared Leto, Patrick Bauchau, Ian Buchanan


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La concepción de una cinta como La Habitación del Pánico allá por 2001 fue bastante accidentada. Su protagonista en un primer momento iba a ser la australiana Nicole Kidman, pero una lesión que sufrió haciendo exageradas cabriolas en Moulin Rouge de Baz Luhrmann le impidió ejercer como actriz principal, en beneficio de Jodie Foster que fue su sustituta y que estaba en estado de buena esperanza durante el rodaje. Por otro lado el director de fotografía Darius Khondji, que ya había colaborado previamente con Fincher en otros proyectos, abandonó el rodaje por las famosas y recurrentes "diferencias artísticas" ocupando su lugar Conrad W Hall, hijo del célebre y ya fallecido Conrad L. Hall.




La Habitación del Pánico me parece sin lugar a dudas la peor película de David Fincher, con diferencia, más que Alien 3 incluso, con eso lo digo todo, aunque haciendo honor a la verdad no es una obra desdeñable completamente. Desde el principio la persona que conoce en cierta manera la carrera del director de Seven asimila rapidamente que Panic Room es un cinta alimenticia dentro de la filmografía del norteamericano. El problema es que como producto de entretenimiento, consciente de que lo es, no cumple con las exigencias mínimas que se le solicitan para cumplir con su cometido para con el espectador. Menos pretensiones no siempre significa éxito asegurado.




Uno de los lastres más grandes de La Habitación del Pánico es que de manera desacertada Fincher repite en muchos aspectos el tipo de realización que aplicó a la magistral El Club de la Lucha, su anterior film por aquel entonces. Pero si la cinta protagonizada por Brad Pitt y Edward Norton pedía a gritos una dirección de este tipo, debido a su concepción anárquica que narraba la introspección esquizofrénica de un protagonista inestable, en la obra que nos ocupa no está para nada justificado su uso.




De modo que una historia básica y sin estridencias sobre una madre y su hija recién instaladas en una nueva casa, que son asediadas en la noche por un grupo de atracadores que las obligan a encerrarse en una habitación acorazada que hay en el edificio no exige planos del interior de los cables, de la resistencias de la bombilla de una linterna, de cerraduras, de tuberías, ni la presencia de travellings retocados digitalmente, como el que recorre toda la casa de manera innecesaria, sin mérito alguno en ejecución y estética, cuando los ladrones entran en escena. Además los tan alabados y supuestamente originales títulos de crédito, son calcados de los de Con la Muerte en los Talones de Alfred Hitchcock, de modo que mérito más bien poco.




Por otro lado tenemos un guión mediocre salido de la manos del habitualmente correcto y puntualmente soberbio David Koepp. A una trama que no se sostiene en pie por sí sola debido a lo exageradamente inverosimil de su propuesta, se una un desfile de personajes cliché mil veces visto. Madre sobreportectora, hija enfermiza y tres malos de manual, el psicópata, el de mala hostia y el buenazo que se arrepiente de lo que está haciendo. Y ya de guinda para el pastel el uso tramposo de la afección de la hija (una Kristen Stewart que confirma lo que todos pensábamos, que lo de la cara de politoxicómana le viene de fábrica) para intentar acentuar la intriga del relato, que rara vez funciona.




Algún homenaje al Hitchcock de La Ventana Indiscreta, tomas aisladas en las que se ve la auténtica inventiva de su autor, un reparto digno a pesar de los exagerados aspavientos de Jared Leto y la cara de pena de Jodie Foster, (grande como siempre Forest Whitaker) y buenas intenciones por parte de Fincher para no aburrir al espectador. Lo demás es un proyecto fallido, indigno de la carrera de un director que ha conseguido tener una voz propia dento de Hollywood, que siempre ha creado bastante expectación con sus producciones y que ha sido autor de dos de las mejores películas de la década de los 90. Incluso El Curioso Caso de Benjamin Button, la que pudo ser su obra cumbre, pero que se quedó en correcta vendida de culo al cine más puramente comercial, supera con creces a esta Panic Room que me ha dejado bastante frío y decepcionado.