miércoles, 30 de junio de 2010

La Morada del Miedo, regreso a Amityville



Título Original: The Amityville Horror (2005)
Director: Andrew Douglas
Guión: Scott Kossar basado en el guión de Sandor Stern inspirado en la novela de Jay Anson
Actores: Ryan Reynolds, Melissa George, Philip Baker Hall, Jimmy Bennett, Jesse James, Chloe Moretz, Rachel Nichols




El día 13 de Noviembre del año 1974, en el 112 de la Ocean Avenue, situada en la localidad neoyorkina de Amityville, a las 3:15 de la madrugada, Ronald DeFeo asesinó a toda su familia con una escopeta, explicando posteriormente que unas voces que habitaban en su hogar le indicaron que matara a sus padres y hermanos. Muchos hablaban de que algo maligno existía en la casa y que Ronald creyó que sus parientes estaban poseidos por Satanás. Un año después la familia Lutz compró la casa y en ella supuestamente sucedieron fenómenos sobrenaturales. Más tarde se descubrió que de manera bastante probable toda la historia paranormal fue una excusa por parte de los abogados del acusado para acortar la pena a la que tendría que enfrentarse tras el juicio.




En 1979 el director Stuart Rosenberg (La Leyenda del Indomable) y el guionista Sandor Stern adaptaron a imágenes el libro de Jay Anson que narraba toda la historia sobre la supuesta maldición acaecida en el Nº 112 la Ocean Avenue de Amityville. The Amityville Horror supuso un interesante film sobre casa endemoniada, correctamente realizado, escrito e intepretado por unos inspirados James Brolin y Margot Kidder. Como era costumbre a principios de los 80 la cinta le siguieron casi una decena de secuelas a cual más disparatada, estando protagonizada la última de ellas no por la célebre casa, sino por una réplica exacta de la misma en forma de juguete, con dos cojones y un palito.




Al igual que Wes Craven, Michael Bay lleva años produciendo remakes de cine de terror de culto. Gracias a su labor hemos disfrutado films tan meritorios como La Matanza de Texas 2004 o tan deplorables como Viernes 13. La Morada del Miedo es otra de esas producciones y con ella se realiza una revisión del film de Stuart Rosenberg. El resultado sin ser de nota posee los suficientes méritos para ser considerado un digno remake y un film bastante bien resuelto. Incluso en algunos apartados, muy puntuales, como el montaje y la dirección artísitca, llega a superar a la cinta original.




El tal Andrew Douglas realiza un trabajo muy digno detrás de las cámaras. Su dirección es bastante resuelta, se le nota oficio para crear atmósferas y ambientes malsanos y por suerte sólo recurre a trucos de baratillo y algo efectistas a la hora de poner en escena a los espectros de la casa. El film posee una interminable galería de sustos, unos más efectivos que otros. Con alguno no muy logrado y otros bastante conseguidos, como los relacionados con el armario de la habitación de la cría pequeña, ineterpretada por una adorable y ahora tan de moda Chloe Moretz.




Algo que tienen en común tanto el film original de Stuart Rosenberg como este remake que nos ocupa es que a pesar de ser una cinta coral el peso recae sin duda alguna en el personaje del marido. El probelma es que si en la película primigenia, la descomposición física y moral de James Brolin estaba llevada con solidez y naturalidad, gracias al trabajo del actor y de los maquilladores, la de Ryan Reynolds en la obra que que comento no está del todo conseguida. Sí, el actor canadiense tiene el físico adecuado y trata de conseguir un trabajo hasta cierto punto intenso, pero no lo consigue por sus aún escasas dotes interpretativas. A esto sumemos adecuadamente que unas lentillas ligeramente enrojecidas no cuelan como síntoma de detererioro corporal o psicológico, por mucho que el equipo técnico de la película se empeñe en ello.




Está claro que Hollywood está alarmantemente escaso de ideas originales y siguen tirando de adaptaciones de cómics, secuelas innecesarias o remakes. Pero también es cierto que muchos de los films que están dando una nueva visión sobre obras de culto dentro del género de terror, sobre todo de los años 70, se pueden considerar productos con unos niveles de calidad bastante aceptables. Para mí La Morada del Miedo es uno de esos casos, que sin llegar al nivel de revisones como las de Las Colinas Tienen Ojos o La Última Casa a la Izquierda, se confirma como una obra que como mínimo merece la pena ser vista y disfrutada sin muchas pretensiones.


martes, 29 de junio de 2010

Parking 2, me llamo Angela, me van a matar



Título Original: P2 (2007)
Director: Franck Khalfoun
Guión: Alexandre Aja, Grégory Levasseur y Franck Khalfoun
Actores: Rachel Nichols, Wes Bentley, Grace Lynn Kung, Philip Akin, Stephanie Moore, Miranda Edwards





Tras el escatológico título original de P2 se esconde la primera película en labores de producción del interesante dúo francés Alexandre Aja y Grégory Levasseur, autores de films como Alta Tensión o Reflejos. La dirección recae en el parisino Franck Khalfoun, protegido de los creadores de Furia, actor de teatro, asistente de dirección y debutante en el largo cinematográfico en esta, su ópera prima dentro del cine de género de terror y suspense.




Después de la considerable repercusión que obtuvo el remake de Las Colinas Tienen Ojos, cinta que no me canso de reivindicar y de la que algún día hablaré largo y tendido desgranando todo lo que la hace para mí un film indispensable dentro del cine de terror contemporáneo, Aja y Levasseur consiguieron hacerse un nombre en Estados Unidos como autores de cine de género. Con este respaldo detrás decidieron echar una mano a uno de sus amigos, Franck Khalfoen, que consigue con Parking 2 su visión del psychokiller cinematográfico de toda la vida.




Parking 2 es una correcta y aceptable cinta sobre un guarda de aparcamiento que secuestra a una joven del edificio en el que trabaja y con la que está obsesionado, la verdad es que con semejante mujer yo lo comprendo al chaval. Los papeles están interpretados por un poco creíble y bastante hostiable Wes Bentley y una Rachel Nichols que da bien el pego como vícitma que cambia de registro a lo largo del metraje (ecos del Doug Bukowski que interpretara Aaron Stanford en la ya mencionada revisión del film de Wes Craven) pero de la que sólo vemos el generoso y gratuito escote que lleva a lo largo de la película, que está metido con calzador, sí, pero lo cierto es que a nadie la amarga un dulce.




No hay nada destacable en una cinta como Parking 2. La intriga está debidamente desarrollada, el gore dosificado en buena medida y el metraje está lleno de lugares comunes y escenas que transmiten una considerable sensación de déjà vu. Pero todo está resuelto con soltura, la impronta de los productores se deja ver de vez en cuando, sobre todo en el tratamiento brutal que se da de la violencia, los dos actores cumplen con su trabajo, las pocas localizaciones están bien aprovechadas y la sensación de claustrofobia y hermetismo es notable.




Parking 2 sin contar nada nuevo, tampoco se deja influenciar por demasiados films del mismo estilo. Es un producto que no supone ningún paso adelante dentro del género pero que ofrece hora y media de cine entretenido bien resuelto. Ahora, por mucho que me gusten los mensajes sociales dentro del cine de terror, siempre que estén bien llevados y sean hasta cierto punto lógicos, que por ahí algunos entendidos digan que el personaje de Bentley representa a la América reprimida y ultraconservadora me parece una estupidez supina. Su rol es más simple que todo eso, es un psicópata de manual, que podía haber llevado a cabo sus fechorías en New York, Amstetten o el Ensanche barcelonés, gilipolleces las justas, señores míos.


De Amor y de Sombra, lo que nunca vi, lo que he sentido y lo que siento, hará brotar el momento...



Título Original: Of Love and Shadows (1994)
Director: Betty Kaplan
Guión: Donald Freed basado en la novela de Isabel Allende
Actores: Antonio Banderas, Jennifer Connelly, Stefania Sandrelli, Diego Wallraff, Camilo Gallardo, Patricio Contreras




En 1994 la poco prolífica directora estadonuidense Betty Kaplan adaptó la novela de Isabel Allende, De Amor y de Sombra a imágenes, con una producción que tenía como protagonistas a nuestro Antonio Banderas y a la guapa Jennifer Connelly. El film narra un amor no correspondido entre la adinerada reportera de una revista y su fotógrafo, con la dictadura chilena de Pinochet como trasfondo. El resultado por desgracia es poco satisfactorio.




De Amor y de Sombras tiene más buenas intenciones que resultados. El film es plano y carente de fuerza. Todo el trabajo de Kaplan se antoja incompleto, ya que en numerosas ocasiones parece desconocer en gran medida el ritmo cinematográfico, haciendo un uso errático de la dirección. No sé si será por culpa del guión de Donald Freed, pero en ocasiones la autora de Doña Bárbara inserta escenas mal resueltas y de ritmo sincopado que intentan complementar la trama y a lo que en verdad dan pie es a estancar la misma, impidiendo su correcto desarrollo.




Otro fallo es la simplicidad y la galería de tópicos y estereotipos que el guión transmite. Como no he leído la novela homónima no puedo evaluar la fidelidad hacia ella, pero cinematográficamente hablando la escritura del film es decente, aunque poco elaborada. Por último y ya en el apartado técnico comentar que el montaje de la cinta es nefasto, dando el mismo una sensación de caótica construcción de escenas que entorpece el visionado y que transmite una sensación de trabajo mal acabado en la sala de edición.




Del reparto sólo destacarían los protagonistas, ya que el resto de actores o sobreactuan o se hacen la polla un lío con el inglés y es que ver una película protagonizada por chilenos, hablando todos inglés, pues queda bastante como el culo. Banderas cumple como galán romántico y Jennifer Connelly que se encontraba entrando en una madurez maravillosa, pero perdiendo la luminosidad que tenía en la adolescencia y que pudimos contemplar en films como Labios Ardientes o Career of Oportunities hace también un buen trabajo, pero no hay apenas química entre ambos actores, aunque sí es cierto que la escena de sexo que tienen juntos está muy conseguida.




Un film fallido a distintos niveles. Su admirable mensaje de denuncia sobre las atrocidades sucedidas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet llega al espectador y sólo por eso el merece la pena ser visto. En cambio en el apartado cinematográfico, el trabajo deja mucho que desear por el cúmulo de errores, como esa escena de la poseída con fuerza sobrehumana que más que al realismo mágico literario de su autora (del que ella casi siempre ha renegado) remite a las películas de Bud Spencer y Ternece Hill. Por suerte el film se deja ver, es entretenido, incita al debate y en su recta final gana en dramatismo e intriga. De todas formas cualquier tipo de cine que sirva para incitarnos a tener memoria histórica y redescubrir la barbarie perpretada por las autocracias, sean de la índole que sean, siempre será bienvenido, por mi parte al menos.


lunes, 28 de junio de 2010

G.I. Joe, próximo episodio en su casa


Título Original: G.I. Joe, The Rise of Cobra (2009)
Director: Stephen Sommers
Guión: Stuart Beattie, David Elliot y Paul Lovett
Actores: Dennis Quaid, Channing Tatum, Brendan Fraser, Sienna Miller, Jonathan Pryce, Joseph Gordon-Levitt, Arnold Vosloo, Rachel Nichols, Christopher Eccleston, Marlon Wayans


Trailer


La década de los 80 fue el decenio de las figuras de acción. He-Man, She-Ra (estos de Mattel con sus nombres complicados) Tortugas Ninja, Pressing Catch. De la casa Hasbro resurgió, ya que habían nacido en los 60, una serie de muñecos de corte militar llamados G.I. Joe, que fueron un gran éxito. De tamaño inferior al resto de figuras que circulaban por el mercado y con más articulaciones, la segunda vida de la gama de productos fue un rotundo éxito. De ella surgió todo tipo de merchandising, así como una serie de tv y una extensa y bastante lograda para la época, colección de cómics.




El éxito de las figuras G.I. Joe llega hasta nuestros días y el deseo por parte de los fans de ver las aventuras de sus personajes en la pantalla grande venía de lejos. Finalmente en el año 2009 Stephen Sommers, el mediocre director de las dos simpáticas entregas de La Momia y el horripilante pastiche aquel titulado Van Helsing, fue elegido para realizar un film sobre las figuras de acción creadas por Stanley Weston. El resultado fue G.I. Joe, The Rise of Cobra un gran éxito de taquilla, que fue masacrado por la crítica recibiendo 6 nominaciones en los Razzie de ese año.




La película de G.I. Joe es un entretenidisimo divertimento, un aparatoso film de militarismo hipertrófico lleno de parafernalia armamentística. Sería muy de estúpidos buscar en un producto creado por y para entretener, basado en muñecos articulados, algo más que disparos, persecuciones, escenas de lucha, artes marciales, chicas cañón y soldados aguerridos más duros que el pene de un novio. G.I. Joe da todo eso y con la calidad esperable para un blockbuster de esta envergadura.




El film lo tiene todo para cumplir su honorable cometido. Dos expertos en artes marciales como Ray Park y Byung Hung Lee dando vida a Snake Eyes y Storm Shadow respectivamente, para ellos son las mejores escenas de combate y los flashbacks que comparten tiene un añejo sabor a ochentero. Una actriz que no me dice nada como Sienna Miller, rompedora, embutida en cuero y con agradecidos escotes dando vida la Baronesa, aunque Rachel Nichols se la podría comer por los pies, pero se mantiene en un discreto segundo plano. Secundarios pasados de rosca como Joseph Gordon Levitt o Christopher Eccleston excelentes como villanos. Aunque por desgracia se desperdicia la presencia de otros, como es el caso de Dennis Quaid.




Stephen Sommers hace lo único que se le da bien. Dar forma a escenas de acción desatada por medio de un buen uso de los efectos digitales y los movimientos de cámara. El director de Deep Rising crea aquí uno de sus mejores trabajos. Como el hombre es nefasto para la dirección de actores o el ritmo narrativo, lo llena todo de artificio, bien acabado y deliciosamente exagerado, mezclando escenas que podrían haber salido de las sagas Bond o Bourne. Sommers es un Michael Bay sin pretensiones, consciente de la inanidad que su discurso cinematográfico transmite al espectador y conociendo tales limitaciones puede realizar su trabajo sin prejuicio alguno.




G.I. Joe
es 100% recomendable para pasar dos horas divertidas frente a una pantalla. Una cinta que respeta, en la medida de lo posible la imagen de los juguetes en los que se basa y que da al espectador que no busca neorrealismo italiano a lo Vittorio de Sicca o Free Cinema inglés lo que espera, fruición pura y dura. En la línea de Transformers, G.I. Joe, The Rise of Cobra es un producto encomiable, que se ve en un suspiro, que entretiene soberanamente y que aprovecha al máximo las posibilidades técnicas de un Home Cinema. Perdirle algo más a un film basado en muñecos articulados, es un ejercicio de futilidad. Espero con ganas la secuela.



domingo, 27 de junio de 2010

Los 4 Fantásticos y Silver Surfer, la guerra de los mundos



Título Original: Fantastic Four, Rise of the Silver Surfer (2007)
Director: Tim Story
Guión: Mark Frost y Don Payne
Actores: Ioan Gruffudd, Jessica Alba, Chris Evans, Michael Chiklis, Julian McMahon, Kerry Washington, Andre Braugher, Doug Jones, Stan Lee





Los 4 Fantásticos estrenada en 2005, supuso indudablemente un film menor dentro de las adaptaciones cinematográficas que se venían haciendo hasta entonces de los personajes de la Marvel a principios del SXXI. La cinta no dejaba de ser en ningún momento un producto de artificio con escasas pretensiones que adaptaba fielmente el lado más naïf y desenfadado de los personajes creados pro Stan Lee y Jack Kirby, por medio de un guión que utilizaba como simple MacGuffin los poderes de los personajes, para hacer una presentación de los mismos que ocupaba practicamente todo el metraje.




El film de Tim Story funcionó bien en taquilla pero no fue bien recibido por el aficionado de cómic. En parte es comprensible por la ligereza del planteamiento del producto y algún fallo de casting bastante considerable que comentaré más adelante. Lo que sí me extrañó es que la inevitable secuela, esta Los 4 Fantásticos y Silver Surfer que nos ocupa, fuera peor recibida aún, cuando no hace nada más y nada menos que ofrecer más de lo que ya vimos en la primera entrega, pero mejor acabado. A quién no le gustara el film anterior, es lógico que este tampoco le agrade, pero aquel que lo disfrutó no creo que esperara aquí El Padrino II o Aliens, como es lógico.




Fantastic Four, Rise of the Silver Surfer repite la fórmula que Tim Story en la dirección y Mark Frost en el guión utilizaron en la primera parte. Humor desenfadado, escenas de acción aparatosas, personajes planos pero bastante fieles a sus homólogos de papel, cero pretensiones dramáticas o filosóficas y mucha acción para compensar la poca consistencia y el desfile de tópicos del guión de Frost. Yo soy fan de este hombre, qué le voy a hacer. Pasar de co crear Twin Peaks a escribir películas como esta, causa traumas irreparables, no me cabe la menor duda.




La dirección de Story vuelve a ser la de un artesano que cumple con su cometido de dar titmo a la narración o viveza a los encuadres y escenas de lucha. Los efectos digitales muy conseguidos, sobre todo los utilizados para dar vida a Silver Surfer, personaje con la imagen del actor Doug Jones y la voz de Laurence Fishburne. Nota aparte para la lograda aparición de Galactus, el Devorador de Mundos, sí, es cierto que sólo le vemos la silueta entre fuego y humo, pero así su presencia a mí al menos se me antoja más amenazante.




El casting completamente el mismo que en el primer film. Michael Chiklis consigue ser de nuevo Ben Grimm a pesar de que una vez más y al igual que en la precuela, nadie del equipo de vestuario ha hecho algo por solucionar lo de que su vestimenta en vez de parecer piedra cante como la descarada gomaespuma que realmente es. Chris Evans está excelente como Johhny Storm e Ioan Groffudd es un muy correcto Reed Richards a pesar de tener una bis torpe y algo estúpida que no va demasiado con el personaje.




Pero Jessica Alba es la peor elección para Sue Storm, no sólo porque no pega ni con cola a la hora de dar vida a su papel, es que la muchacha está en la élite de malas actrices salidas del Hollywood reciente. Es preciosa, tiene un cuerpazo, pero da verdadera pena interpretando lo que sea y el horrible pelucón rubio no le ayuda precisamente. En el bando contrario sólo tenemos a Julian McMahon como Victor Von Muerte, que lleva una vez más con mucha dignidad su personaje a pesar de la poca cancha que le dan y lo ridículo que se ve en la recta final del film.




Sabía a que me enfrentaba y lo que me iba a encontrar, por eso he pasado un buen rato viendo esta secuela de Los 4 Fantásticos de la misma manera que disfrute su liviana primera parte. Una cinta de entretenimiento puro y duro que no aspira a más porque ni debe, ni lo necesita. Ahora hablan de relanzar la saga con otros actores y otro equipo. Que hagan lo que quieran, a mí el binomio al que da forma esta franquicia me parece entrañable y desenfadado, como los mismos personajes en los que se basa, allá por sus primeros tiempos por supuesto.


sábado, 26 de junio de 2010

El Engendro del Diablo, el ángel exterminador



Título Original:
La Chiesa (1989)
Director: Michele Soavi
Guión: Dario Argento, Franco Ferrini y M.R. James
Actores: Hugh Quarshie, Tomas Arana, Feodor Chaliapin Jr., Barbara Cupisti, Antonella Vitale, Giovanni Lombardo Radice, Asia Argento, Roberto Caruso, Roberto Corbiletto





La Chiesa, títulada burdamente en España El Engendro del Diablo supuso la segunda cinta del director italiano Michele Soavi bajo la protección del gran Dario Argento, que ejerce de productor y co guionista. Film de terror neogótico que sigue la estela de autores como Mario Bava, Lucio Fulci o el ya mencionado Argento, pero tomando como referencia argumental films americanos de corte diabólico o satánico a los que haré referencia más adelante.




El Engendro del Diablo es un producto muy irregular que adolece de un desnivel que hiere notablemente su conjunto. Los primeros 50 minutos del film son ejemplares. Soavi imprime fuerza a su flasback medieval, para más tarde narrar un relato de terror sobre catedrales malditas, mensajes ocultos, espíritus errantes, teología y ocultismo. La dirección excelente en todos los aspectos, dejando el realizador de Aquarius en pañales a coetáneos suyos como Lamberto Bava (resuelto artesano, pero siempre a años luz de su padre Mario) con un excelente uso de los encuadres, movimientos de cámara y el in crescendo narrativo.




El problema es que tras la excelente secuencia del travelling acelerado por la carretera y la del descubrimiento por parte de Evan de la cruz con la cabra de siete ojos, el film se desinfla totalmente y se convierte en un insulso caos a partir del buñueliano encierro en la iglesia. A partir de ahí empieza a darse forma un humor estúpido que no habíamos visto (por suerte) hasta ese momento y que entronca totalmente con la seriedad formal que destilaba el producto desde su inicio. Los monstruos y criaturas demoniacas que eran más intuidas que mostradas hacen por fin acto de presencia y la misma es por desgracia ridícula y risible.



El mayor problema estriba en que si bien el film, aún contando con referencias a autores del cine de terror italiano en su primera hora, tenía personalidad propia y no trataba de emular ninguna cinta en concreto, en el último tercio la trama se transforma por obra y gracia del guión en un sucedáneo de El Príncipe de las Tinieblas, la semidesconocida y muy lograda cinta de culto del americano John Carpenter. Aunque también hay tiempo para darle una enorme patada en la bolsa escrotal a Roman Polanski, cuando el amigo Soavi decide copiar, casi plano por plano, la escena onírica de La Semilla del Diablo.




A pesar de que en su recta final pierde consistencia, La Chiesa merece la pena ser vista. Es un muy entretenido producto de terror gótico, con escenas muy logradas, actores bastante solventes a la hora dar vida a sus estereotipados roles y una banda sonora excelente que mezcla de manera ecléctica temas del compositor Philip Glass con otros interpretados por la banda de rock italiano Goblin. Un film divertido, que cumple su cometido de entretener y hasta cierto punto inquietar, a pesar de que podía haber sido mucho más redondo de lo que al final resultó ser.


Spanish Movie, charanga y pandereta



Título Original: Spanish Movie (2009)
Director: Javier Ruiz Caldera
Guión: Paco Cabezas
Actores: Carlos Areces, Joaquín Reyes, Alexandra Jiménez, Silvia Abril, Leslie Nielsen, Eduardo Gómez, Juana Cordero, Carmen Ruiz, Michelle Jenner, Laia Alda





El año pasado tras las distintas Scary Movie, Epic Movie, Date Movie, americanas, en España nuestro cine decidió dar su propia visión de las spoof comedy con una parodia sobre los grandes éxitos del celuloide cañí. La intervención en el film de un grupo de buenos actores y la presencia del equipo de Muchachada Nui entre los secundarios, dio un halo de esperanza a los que esperábamos algo decente de la ópera prima de Javier Ruiz Caldera. Nada más alejado de la realidad.




Tras un par de gags logrados al inicio del film que hacen presagiar algo minimamente decente, la cinta de Ruiz Caldera se convierte en una sucesión incesante de despropósitos sin argumento alguno que sólo tienen como fin emular de manera cómica escenas de nuestro cine más reciente. Sí, este es el método más común dentro de las spoof comedy y sobre todo de las actuales que muestran la decadencia preocupante de dicho subgénero, pero es que en Spanish Movie rara vez funciona el humor empleado en el producto.




Por mucho que Paco Cabezas y Eneko Lizarriaga hagan referencias en el guión a cientos de films como Volver, Alatriste, El Laberinto del Fauno, Mar Adentro, El Orfanato, [REC·] o No es País Para Viejos pocas veces aciertan con la parodia o la sátira. El humor escatológico de corte grueso, funciona en muy contadas ocasiones dentro del género de la comedia y este no es el caso. Alguna escena consigue sacar una sonrisa al espectador pero son muy contadas, es más, la mayoría de ellas surgen por el buen hacer de un par de actores o por la infinidad de cameos que hay a lo largo del metraje.




Del reparto destacar a Alexandra Jiménez, una actriz con una más que aceptable bis cómica (y buen escote), a la que ya pudimos disfrutar dentro de este género sobre todo en su intervención en la última etapa de la serie La Familia Mata. El chanante Carlos Areces que vale tanto para un roto como para un descosido y sobre todo el gallego Luis Zahera que sigo manteniendo que es una de las más destacadas revelaciones del cine español reciente. Un actor todoterreno que no se achanta con ningún tipo de género, ya sea cómico o dramático.




No sólo una mala película, también una pésima comedia. Salvemos esos gags aislados o aquellas intervenciones memorables, como la de Buenafuente y Berto Romero, que por mí se podían haber quedado hasta el final del metraje, o la de Leslie Nielsen, tan gratuita como agradecida. Lo demás es un quiero y no puedo sin apenas humor que se mueve entre lo mediocre y lo intrascendente. Otra vez será supongo, porque esta ha quedado realmente como el culo a pesar de la gran calidad que destilan y la admiración que profeso por algunas de las cabezas pensantes que han realizado esta Spansih Movie.


viernes, 25 de junio de 2010

El Libro de Piedra, juego de niños



Título Original: El Libro de Piedra (1969)
Director: Carlos Enrique Taboada
Guión: Carlos Enrique Taboada
Actores: Marga López, Joaquín Cordero, Norma Lazareno, Aldo Monti, Lucy Buj, Rafael Llamas, Ada Carrasco, Lilia Castillo, Manuel Dondé, Jorge Mateos




Existe en el país azteca una no demasiado abultada, pero sí interesante, vertiente de cine de terror patrio poseedora de una calidad fuera de toda duda. Entre dichos trabajos realizados por distintos realizadores como Rafael Baledón (La Maldición de la Llorona) que bebían en muchas ocasiones del folklore del país mejicano y sus tradiciones ocultistas, destacaban las obras realizadas por Carlos Enrique Taboada. El posiblemente mejor director de cine de terror de toda la América latina.




Carlos Enrique Taboada era un exquisito autor dentro del género de intriga y terror. Un director que por medio de la elegancia y la sugerencia era capaz de traumatizar a generaciones enteras de jóvenes mejicanos con escenas aterradoras que, realizadas con una sencillez brutal, impactaban en el espectador. Dentro de algunos films que son clásicos del cine de género mejicano (entre los que destaca Hasta el Viento Tiene Miedo de la que hablaré proximamente) se encuentra un excelente film titulado El Libro de Piedra, que es el que nos ocupa ahora mismo.




El Libro de Piedra es una especie de revisión a Otra Vuelta de Tuerca, la célebre novela de Henry James que ha sido adaptada varias veces a celuloide, pero nunca con tanta calidad como en ese clásico llamado Suspense dirgido por Jack Clayton. Taboada rueda con elegancia clasicista un film de tintes góticos con un pulso ferreo y certero. Consigue crear una intriga continua con unas localizaciones muy limitadas y siempre haciendo un soberbio uso de la infancia para insuflar inquietud y malestar en el espectador.




La inclusión de la magia negra en la trama, la sabia utilización de unos actores muy limitados, el aprovechamiento de la iluminación con los juegos de luces y sombras, la perfecta conjunción de imágenes con una muy destacable banda sonora compuesta por Raúl Lavista. Todo es de nota muy alta en el film de Taboada. Destacar algunas escenas para el recuerdo como la de los pies del niño detrás de la cortina, la de Mariana sola en el salón con la aparición de Hugo en el espejo o el ya mencionado final, que no por previsible, es menos impactante.




El Libro de Piedra es un clásico del cine de terror mejicano en particular y del séptimo arte de aquel país en general. Una obra perfectamente realizada que aún a día de hoy inquieta y sorprende en gran medida al espectador. El año pasado se realizó un remake del que he oído toda clase de improperios. Parece ser que en Méjico están fusilando varios films de Taboada con revisiones que producen infectos resultados, una pena. Por suerte siempre nos quedarán sus obras maestras a las que podremos recurrir para pasar un buen rato durante una noche tormentosa.