viernes, 27 de noviembre de 2009

50 motivos para seguir viendo la televisión



1- Dani Mateo hacer de El Esmirriao o Dani Güiza en Sé lo que Hicísteis...

2- Yon González, un excelente actor que se come con patatas al resto de sus compañeros de reparto en El Internado

3- Gorka, el único personaje salvable de Física o Química.

4- La indudable química humorística de Andreu Buenafuente y Berto Romero.

5- Ver a Beatriz Montañez descojonarse de risa ante alguna coña del Gran Wyoming

6 - La sobriedad y paciencia infinita de Super Nanny.

7- Benjamin Linus.

8- Ver como Donald Draper es la muestra más fehaciente de que el sueño americano es uma mierda y Mad Men la mejor serie de la televisión actual.

9- Susanna Griso en su totalidad, como mujer y periodista.

10- Trancas y Barrancas

11- Que a pesar de que no son ni una sombra de lo que fueron y de que en numerosas ocasiones dan incluso pena, Los Simpson siguen ahí, al pie del cañón.

12- Inma Cuesta la única cosa interesante de la muy fumada Águila Roja.

13- Mónica Martínez, un bellezón ahora en los deportes de los informativos de la noche en Antena 3.

14- Días de Cine que sin Gasset no es lo mismo, pero menos da una piedra.

15- Eduard Punset.

16- Los anuncios de la Primitiva protagonizados por Pancho y su no menos carismático ex dueño.

17- El reparto de The Office

18- Barney Stinson

19- Juan y Medio con su humor blanco y para todos los públicos que gusta a pequeños, adultos y mayores.

20- Los horribles chistes de Arguiñano que le hacen a él más gracia que a nadie.

21- Antonio Alcántara.

22- Los cómicos informativos de Canal Sur que dan hoy las noticias que lo fueron el día anterior.

23- Los monólogos interiores de Dexter Morgan

24- Chloe Sullivan

25- Las focas de la cama Restform

26- La efusividad del tío de Cilit Bang

27- Las presentadoras de informativos de La Sexta

28-
Las reposiciones

29- Ver como la ciencia ficción se apodera cada vez más de las tramas de Hospital Central.

30- Gregory House

31- Christian Troy

32- El binomio Jordi Hurtado/Juanjo Cardenal

33- El incómodo y genial descaro de Jordi Évole El Follonero

34- Mónica Carrillo

35- Pocoyó

36- Doraemon

37- Padre de Familia a pesar de que cada vez me parece peor serie, por no decir mala de cojones.

38- La desestructurada familia de Hay Alguien Ahí, algo más que una serie sobre fantasmas.

39- La exquisita programación cinematográfica de La Sexta

40- Marcial Ruiz Escribano

41- Fernando Sánchez Dragó

42- Jesús Quintero

43- Jack Bauer, el hombre que se comería sus propios cojones o los de un terrorista con tal de salvar a su país y a su presidente, un patriota de los que ya no quedan.

44- Bear Grylls, me suda el escroto si sus aventuras son reales o no, el tío los tiene como el marmol.

45- Que algún día una cadena en abierto se digne a emitir La Naranja Mecánica.

46- Iker Jiménez y los "sobrecogedores testimonios" de su programa.

47- Cualquier entrevista al escritor Diego Arrabal.

48- El fútbol en general.

49- Rafael Nadal aunque lo estén quemando vivo, pero bien.

50- Los canales locales, con su entrañable e interminable porno, acompañado de mensajes del tipo "Busco gente para follar y lo que surja" que serán fluidos indudablemente o "Sexo real, no toques" paradójico, porque si no te toco no puedo tener sexo contigo, gilipollas.


martes, 24 de noviembre de 2009

Batman, Silencio, de Jeph Loeb y Jim Lee



Batman, Silencio, fue una saga que abarcó 12 números editados entre 2002 y 2003 y que fue escrita por el americano Jeph Loeb y dibujada por el coreano Jim Lee. Esta serie fue un acontecimiento más que por otra cosa por el hecho de que suponía el regreso de Lee (uno de los más grandes del medio) con los lápices tras un largo retiro y nada más y nada menos que con el personaje emblema de DC.




Pero el que se llevó los palos, al que cubrieron de mierda a pesar de que los 12 albumes se vendieron como jodidos churros, es al bueno de Jeph Loeb, el guonista de esta Hush. Juntaletras, vendido, narrador simplista, comercialoide, escritor mediocre, lindezas de todo tipo se han vertido sobre este hombre y desde mi punto de vista injustamente.




Dejaré de lado que El Largo Halloween y Victoria Oscura, los trabajos que realizó con su amigo el dibujante Tim Sale, son probablemente las dos mejores obras que se hicieron en la década de los 90 sobre el hombre murciélago y me centraré en Batman, Silencio. Se ha echado mucho en cara a Loeb que su guión para esta colección era torpe, un batiburrillo de episodios llenos de secundarios y con una trama sobre un investigación detectivesca que no se sostenía por su propio pie.




Tales acusaciones hacia el guionista me parecen licenciosas y exageradas. A Loeb siempre se le ha echado en cara desde sus inicios que sólo sabe urdir tramas detectivescas cuando escribe para Batman. Frank Miller lleva casi 30 años narrando el mismo relato de novela negra pasada por filtro pulp haga lo que haga y hable de lo que hable y nadie le ha criticado nada hasta que se ha autoplagiado con tanto descaro que ya ha llegado a dar asco y ojo, hay obras de Miller que admiro profundamente.




También se le achaca al guionista su afán comercial, ay la comercialidad en el universo del personaje creado por Bob Kane, ¿Qué obra es comercial dentro de la historia de Batman? joder, no hay más que mirar mi favorita y un clásico sobre el personaje, La Broma Asesina. ¿Alguien piensa que Alan Moore y Brian Bolland a parte de tejer una historia memorable no pensaban en vender albumes como churros? hasta el inglés barbudo que es un tocapelotas antisistema piensa en la pela cuando crea cómics. Obra anticomercial sobre el alter ego de Bruce Wayne Asilo Arkham, de Grant Morrison y Dave Mckean, esa sí puede ser tildada de una novela gráfica arriesgada y muy poco dirigida al gran público pero que por su calidad vendió muchas copias, aunque como dije en su momento Arkham Asylum es una rara avis en la obra sobre el caballero oscuro.




Batman, Silencio es, sobre todo, una condensación de todo el universo batmaniano. Loeb conoce perfectamente no sólo el ambiente en el que se mueve el personaje sino también a toda la gama de secundarios que ha ido dando forma a su leyenda, aliados (Robin, Nightwing, Superman, Catwoman, Cazadora, James Gordon, Oráculo) y enemigos (Joker, Killer Croc, Acertijo, Clayface, Ra's Al Ghul, Dos Caras, Poison Ivy, Harley Quinn). Por eso esta colección es perfecta para enganchar a nuevos lectores a las correrías del Guardián de Gotham, pero eso los de la jihad batmaniana que se rasgan las vestiduras con esta obra no saben verlo. Por supuesto debo mencionar el mayor acierto de la serie, la creación del personaje de Silencio, posiblemente el mejor villano de nuevo cuño creado en la historia reciente de DC y que posteriormente ha sido llevado con mucho acierto por guionistas como A.J. Lieberman o el gran Paul Dini.




Pero tampoco voy a negar lo que es una evidencia. Batman, Silencio es indudablemente un vehículo para el lucimiento de Jim Lee a los lápices y el coreano posiblemente hace el mejor trabajo de su carrera. El dibujo del ilustrador de los X-Men, Superman o Punisher está exultante, con una afán por el detallismo en los fondos y en la anatomía de los personajes que bordea lo enfermizo, el dios de la splash page desborda talento por todas y cada una de las viñetas que diseña, pero también sigue renqueando en los mismos fallos. Como narrador es algo mediocre y retrata a todos los hombres musculados (esos biceps de James Gordon no son muy creíbles) y a todas las mujeres como bombas sexuales llenas de curvas con escotes que les llegan hasta el vello púbico.




Batman, Silencio, tiene excelentes personajes, una trama entretenida y frenética, un desfile de secundarios bien ensamblados en su argumento, diálogos memorables y un dibujo insuperable y sobre todo es por ahora la mejor saga del Hombre Murciélago de lo que llevamos de década, al menos hasta que no termine ese Batman R.I.P que me estoy leyendo y que no está mal pero tampoco mata (qué chispa tengo cuando quiero) y ese ¿Qué Sucedió con el Cruzado Enmascarado? de Neil Gaiman y Andy Kubert que sí puede ser que me haga cambiar de opinión, el tiempo lo dirá y en breve lo comentaré. Por último no olvidarme mencionar que sí existe un verdadero producto hecho para que Jim Lee lo dibuje y se luzca haciéndolo porque su guión es tan jodidamente malo que nadie se creería que ha salido de las manos de Frank Miller, sí amigos, hablo de All Star Batman & Robin, esa entretenida pero olorosa mierda que a esta Batman, Hush no le llega ni a la suelas de las botas.


La Vida Privada de Sherlock Holmes, la cara oculta del 221 B de Baker Street



Director:
Billy Wilder (1970)
Guión: Billy Wilder y I.A.L. Diamond personajes de Arthur Conan Doyle
Actores: Robert Stephens, Colin Blakely, Geneviéve Page, Irene Handl, Christopher Lee, Tamara Toumanova, Catherine Lacey, Stanley Holloway, Clive Revill





He de admitir qué aún siendo un personaje literario que me llama poderosamente la atención no he leído mucho material sobre las aventuras de Sherlock Holmes, soy más bien profano en la obra de Arthur Conan Doyle. Pero unir al buen detective con Billy Wilder, uno de los mejores directores de la época dorada de Hollywood, me llamaba poderosamente la atención.




La Vida Privada de Sherlock Holmes me ha resultado un exquisito ejercicio de cinematografía de la escuela más clásica. Cuenta la leyenda (y algún bloguero demente) que el film está inacabado, que faltan 90 minutos de metraje de lo que iba a ser una cinta de 200 minutos que quedó en una de 125. Pero si esto es un film no terminado o inconcluso nos podemos dar con un canto en los dientes porque el resultado es maravilloso y una de las mejores obras de Billy Wilder.




La película de Wilder juega indudablemente a la desmitificación del personaje de Holmes, pero con matices. Wilder y su habitual colaborador I.A.L.Diamond con un inteligencia que les honra muestran el lado más oculto y cercano del detective del 221 B de Baker Street. En ningún momento dejan de lado sus dotes deductivas pero si acentúan su lado más mundano, altanero, cómico, algo misógino, cocainómano y canalla.




El director de El Apartamento auna con exquisitez inglesa comedia y romance, suspense y drama, Nos regala diálogos de una deliciosa audacia, unos personajes entrañables que calzan perfectamente en las botas de un excelente reparto que llevado de la mano de Wilder destila carisma y profesionalidad. Especialmente memorables Robert Stephens y un entreñable Colin Blakely como el dúo protagonista y mi admirado Christopher Lee como el hermano del singular detective privado.




Desde los pullazos a la reina Victoria y la corona inglesa a los típicos juegos Wilderianos con la confusión de identidad sexual de sus personajes todo es perfecto en The Private Life of Sherlock Holmes. Es lógico que un film que ya desde sus títulos de créditos iniciales juega con el espectador sirviéndose de decenas de referencias y juegos visuales (esa jeringuilla apuntando a los nombres de los dos guionistas es como una señal) cinematográficos y literarios resulte ser una obra de arte a muchos niveles. Agradecido estoy al insistente pesado que casi me obligó por la fuerza a ver tan insgne joya, ahora sólo espero que tal individuo salga de mi vida y me deje en paz.



viernes, 20 de noviembre de 2009

La Profecía, y entonces se manifestará aquel inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás


Director: Richard Donner (1976)
Guión: David Seltzer
Actores: Gregory Peck, Lee Remick, David Warner, Billy Whitelaw, Harvey Stephens, Leo McKern, Patrick Troughton, Robert Rietty, Martin Benson





Para mí existe una santísima trinidad dentro del cine de terror con trasfondo satánico, qué chispa tengo cuando quiero. La Semilla del Diablo de Roman Polanksi, El Exorcista de William Friedkin y la cinta que nos ocupa, La Profecía (The Omen) dirigida en el año 1976 por Richard Donner. Obra que revisióné hace unos dias y que no ha perdido una ápice de su fuerza e impacto.




La Profecía es sin lugar a dudas y al menos para el que suscribe, el mejor trabajo detrás de la cámara del veterano realizador Richard Donner. El director de Lady Halcón o Superman no ha escrito un puto guión cinematográfico en su vida, pero es el máximo exponente de cineasta artesano. No tiene un discurso o autoria alguna como creador, pero es el director de cine comercial más competente que se ha visto jamás en Hollywood.




Su realización se va aún a día de hoy como un trabajo de primera línea. Donner exprime al máximo sus conocimientos cinematográficos y nos regala escenas de suspense contenido y arrebatos violentos que quedan grabados en la memoria del espectador. La escena de la iglesia, la de la niñera, la del cura, la de los babuinos, la soberbia del triciclo, la de la decapitación la tensísima del corte de pelo y todo esto sin mostrar ningún ser sobrenatural o fantasma de tres al cuarto para intentar impresionar al espectador por la vía fácil.




Gregory Peck nos regalaría aquí uno de sus últimos grandes papeles dando una lección de sobriedad y contención interpretativa y Lee Remick sólo con la mirada de sus enormes ojos azules lo decía todo, transmitia más terror que cualquiera de las escenas del film. Nota a parte para Billie Whitelaw como la institutriz y para al por aquel entonces debutante (y más tarde poco o nada pródigo en pantalla pequeña o grande) Harvey Stephens como un Damien de mirada arrebatadoramente penetrante.




Más allá de cierta fama de cinta portadora de un malditismo inventado o no, La Profecía es una cinta clave dentro del cine de terror de todos los tiempos, un clásico con todas las letras al que ni unas indignas secuelas y un vergonzoso y oportunista remake han hecho sombra o mella alguna. Una de las películas de mi vida y una obra maestra con una inmensa banda sonora de Jerry Goldsmith, que está por obligación entre mis 5 películas favoritas de este género, el hijo del maligno no merece menos que eso.




jueves, 19 de noviembre de 2009

El Club de los 5, in John Hughes we trust


Director: John Hughes (1985)
Guión: John Hughes
Actores: Emilio Estévez, Judd Nelson, Ally Sheedy, Anthony Michael Hall, Molly Ringwald, Paul Gleason, John Kapelos





Ni de casualidad iba yo a a imaginar que me iba a gustar tanto esta supuestamente intrascendente comedia de culto dentro del cine americano de los años 80 salida de la mano del bueno de John Hughes, ese director que nos dejó el pasado 6 de Agosto sin que ni su puta madre se hiciera eco de ello.




El Club de los 5 (Breakfast Club) no sólo es una excelente cinta que va más allá del mero entretenimiento o del cine de corte estudiantil. Hughes a parte de entretener al respetable con diálogos ágiles, personajes estereotipados que más tarde se muestran más complejos de los que son y toques de humor excelentes, quiere de manera nada forzada dar un toque de atención sobre esa etapa una veces maravillosa y otras insoportable llamada adolescencia.




Es maravilloso cuando el espectador se da cuenta de que en los años 80, sin cromas, putos efectos digitales sobresaturados que convierten las películas en jodidos videojuegos y aparatosas escenas llenas de movimientos de cámara, sólo con 6 actores y dos decorados se podía crear una historia cojonudamenrte redonda. Dirigida con oficio, escrita con pericia e interpretada por un casting acertadísimo en estado de gracia.



Del reparto, la mayoría de ellos cayeron en el ostracismo pasados los 80, todos tienen algún momento grande en el metraje. Pero sobre todo se podría destacar a Ally Sheedy dando vida a Allison por lo bizarro de su personaje y un enorme Judd Nelson en el papel de su vida como Bender el malencarado tocacojones del grupo. El toque de veteranía lo ponía Paul Gleeson sublime también como el director Richard Vernon.




Gracias a las malas artes de cierta persona estoy descubriendo un cine que me repelía en cierta manera, el comercial de los 80 no adherido al terror y la fantasía. Para mí John Hughes era sinónimo de cursilería y baboseo almibarado (sí, no soporté 16 Velas y puede que hoy tampoco pudiera con ella) pero esta El Club de los 5 me ha sabido a gloria. The Breakfast Club huele a juego de mesa, a cinta de vídeo Beta, a pupitre, a infancia, a amistad, a nostalgia, a años 80 y sobre todo, a cuando el corazón aún no se había muerto porque todavía éramos adolescentes, para bien o para mal.



miércoles, 18 de noviembre de 2009

Los Muertos Vivientes



Cuando Robert Kirkman creó la colección Los Muertos Vivientes (The Walking Dead) tenía la sana intención de coger la mitología zombie desarrollada por el cineasta George A. Romero y tomada como referencia por gente como Zack Snyder, Danny Boyle o nuestros paisanos Jaume Balagueró y Paco Plaza y llevarla más allá, convertirla en un serial, en algo más profundo y realista a pesar de estar repleto de seres en descomposición física.




La colección tiene un punto de partida muy parecido al de 28 Días Después, la excelente cinta de Danny Boyle. Rick Grimes es un policía que despierta en un hospital tras haber formado parte en un tiroteo en el que fue herido. Su misión será buscar a su mujer e hijo en un mundo casi sin habitantes y plagado de muertos vivientes en el que deberá sobrevivir a duras penas.




En el primer tomo de la colección el guionista Robert Kirkman nos ofrece una introducción a su obra, una especie de esclarecedora declaración de principios que el buen hombre hasta ahora ha cumplido a rajatabla. En la misma nos dice que Los Muertos Vivientes no es (al menos de manera intencionada) un cómic de terror, es una obra de personajes, por eso el autor nos dice que su intención es que cuando ya estemos dentro de la colección y nos encontremos bastante adelantados en la trama miremos hacia atrás y el Rick Grames de los primeros números nos resulte irreconocible y a fe mía que tal propuesta la consiguío con creces.




Lo mejor de Los Muertos Vivientes, lo que la convierte en una de las mejores colecciones actuales, es que sus protagonistas son realistas hasta el extremo, Estas personas son tan cercanas que en ellos podemos ver a familiares, vecinos y amigos, sufren, padecen, tienen cambios de humor y se encuentran atrapados en una situación que no tienen manera de controlar




Por eso el devenir de la serie fluye con tanta naturalidad y por eso Kirkman está haciendo desde hace más de 5 años un excelente trabajo elaborando una historia que coge planteamientos esquemáticos del cine de zombies y les da una profundidad inusitada. Dando forma a un extenso relato de los más conseguidos y duros, durísimos que ha dado el cómic americano reciente, al que por su aparente sencillez y logrado acabado formal uno se queda inevitablemente enganchado.




El dibujo es una nota a parte dentro de la serie. Los primeros siete números están ilustrados por Tony Moore íntimo colaborador de Kirkman y buen amigo suyo, él creó el look de la colección e hizo un trabajo excelente. El problema es que abandonó su puesto y este fue tomado por el británico Charles Adlard cuyo estilo es diametralmente opuesto al detallista de Moore. Adlard, más tosco y oscuro, algo estático si se me apura, como dibujante siempre me ha parecido medicore (vease su trabajo en los cómics de Expediente X) y empezó con algo de torpeza en la colección. Pero desde hace bastante tiempo se ha hecho por completo con ella, nos ha regalado splash pages memorables y su lapiz ya es la seña de identidad visual de la serie.




A día de hoy la colección sigue su curso a muy buen nivel. El último tomo editado en España es el octavo, se titula Creados Para Sufrir y es una burrada de las que hacen época. Ha sido muy alabado, diciendo los entendidos que es la cumbre de esta obra, yo no diría tanto, algunos giros de guión son muy forzados y buscan el efectismo puro y duro, pero lo que sí es cierto es que al lector habitual lo deja con un mal cuerpo de cojones. Ahora sólo queda esperar a que Planeta se decida a editar el tomo número 9 titulado en Estados Unidos Here We Remain.




Los Muertos Vivientes es el mejor trabajo en ficción que se ha hecho jamás sobre zombies, pero ojo, los mismos son una excusa narrativa de Kirkman para mostrar el lado más oscuro y rastrero del ser humano, pero también su parte solidaria, amable y redentora. Una colección de lectura obligada no sólo para los amantes del género cinematográfico al que rinde homenaje, sino también para toda aquella persona que disfrute con una historia bien escrita repleta de personajes reales como la vida misma. Rick Grimes lo dice en un momento de la serie a sus amigos, Los Muertos Vivientes no son los zombies que los asedian, son ellos mismos como seres humanos condenados a vivir una existencia que poco tiene que ver con la vida que llevaban antes. Thomas Hobbes ya lo dijo una vez. El hombre es un lobo para el hombre y por suerte para el mundo del cómic, Robert Kirkman tal apreciación no la pasó por alto, la asimiló y la convirtió en arte.


Crepúsculo, jóvenes ocultos... a dos metros bajo tierra


Título Original: Twilight (2008)
Director: Catherine Hardwicke
Guión: Melissa Rosenberg basado en el libro de Stephanie Meyer
Actores: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Billy Burke, Peter Facinelli, Elizabeth Reaser, Nikki Reed, Ashley Greene, Jackson Rathbone, Kellan Lutz, Cam Gigandet





Mirad el trailer, joder, si lo dice todo. Está película es tan jodidamente mala que ni yo me esperaba que lo fuera tanto, su visionado es tan interminable y agónico que acabarla es de un mérito que sobrepasa lo humanamente aceptable. Dentro del cine comercial estadounidense reciente Crepúsculo está entre lo peor de lo peor.


Ahógalo por dios, que quedan otras tres películas


Twilight es un descarado mix de las novelas The Southern Vampire Mysteries de Charline Harris (adaptadas a imágenes en la mediocre serie True Blood), la cinta de Joel Schumacher a la que hago alusión en el título de mi entrada, Buffy, la cazavampiros, Ángel y joder, hasta el puto El Pequeño Vampiro de la alemana Angela Sommer-Bodenburg. Pero todo pasado por un filtro que mezcla High School Musical, Salvados por la Campana y Agujetas de Color de Rosa.


Busca lo más vital no más, lo que es necesidad nomás...


Vampiros con más años que el fuego que van al instituto, que andan a cámara lenta como si fueran encima de un monopatín y que se mueven como monos epilépticos. Unos humanos más tontos que morderte un diente y con menos luces que un carrito del Alcampo,.Una historia de amor tan insípida, puritana y aburrida que recibiría la bendición del mismísimo Escrivá de Balaguer si no estuviera ahora mismo ocupado mientras arde en el infierno.


No me mires así, que yo también me he asustao


Yo no dudo de que Kristen Stewart y Robert Pattison se enamoraran durante el rodaje, pero si es cierto, en pantalla no se ve una puta mierda de tal hecho. En mi vida he visto una pareja de enamorados con menos quimica en cine. Ella con cara de no enterarse de una mierda y él con cara de... vamos, sin cara. En serio, ¿qué le ven las quinceañeras al Pattison,? ¿el aire misterioso, la apariencia de chico vulnerable, que para ser inglés no tiene la cara como la parte de atrás de una nevera, que está tan pálido porque debe tener toda la sangre en la polla debido al calentón porque la pava que le gusta no le roza ni el pelo? porque yo no me lo explico.


¿Dónde están Dylan y Eric cuando se les necesita?


Catherine Hardwick que tiene en su haber un trabajo tan meritorio como Thirteen hace un ridículo mayúsculo con su dirección en Crepúsculo, pero claro, es que el guión que pusieron en sus manos no daba para más. No he leído ni una de las novelas de Stephanie meyer, pero ahora es que me niego a acercarme a ellas más de 100 metros. Qué diálogos tan jodidamente babosos, que poco arte para la hipérbole o la metáfora, que cantidad de mierda almibarada escupen estos dos protagonistas, qué ridículas las escenas del partido de beisbol (pobres Muse por dios), la de la casa de de Edward o la de la batalla final.


Me he dejado la billetera en el ataud, ¿hacemos un simpa o qué?


Ver Crepúsculo ha sido como meter la cabeza en el retrete de Trainspotting con la boca abierta y masticando durante dos horas. Algo debe ir muy mal en la juventud actual para que se sienta identificada con los protagonistas de semejante detritus fílmico. No me extraña que se pongan el flequillo en la puta cara para taparse los ojos o que quieran cortarse las venas, joder, yo he querido hacer tales cosas mientras veía la cinta que nos ocupa, lo que hubiera sido necesario con tal de no morir de aburrimiento y vergüenza ajena. Sí amigos, está basura copa telediarios, revistas de cine y programas monográficos enteros, pero claro, el verdadero cine de calidad sobre vampiros se ve relegado al olvido y sufre la indiferencia de las masas, pero esa por desgracia, sigue siendo otra historia.



lunes, 16 de noviembre de 2009

Celda 211



Director: Daniel Monzón (2009)
Guión: Daniel Monzón y Jorge Gurricoechevarría basado en la novela de Francisco Pérez Gandul
Actores: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem, Marta Etura, Vicente Romero, Manuel Morón, Manolo Solo, Fernando Soto, Luis Zahera





El carcelario, género muy poco tocado en nuestro cine, salvo algunas excepciones como los trabajos de Imanol Uribe o Eloy de la Iglesia en los 70 y 80. Las prisiones no tienen una verdadera y enraizada tradición cinematográfica en España, por eso esta Celda 211 se sitúa desde ya y sin mucha dificultad como la mejor representante de este tipo de cine dentro de nuestras fronteras.




Venga, directos al grano, Celda 211 es la mejor película española del año, rodada en nuestro idioma al menos. Una crudísima historia sobre un motín carcelario y todas las consecuencias consiguientes a tal hecho. Daniel Monzón y Jorge Gurricaechevarría (habitual colaborador de Alex de la Iglesia) forjan un thriller o drama carcelario tenso, comprometido, con un profundo calado político y social, arriesgándose al tomar decisiones argumentales polémicas que puede que no agraden a todo tipo de espectadores.




En España sabemos hacer cine de carácter comprometido, pero no siempre es consistente o peor, muchas veces es terriblemente aburrido. Maniqueismo, partidismo, revanchismo comprensible pero ya algo manido. Celda 211 critica muchas cosas que no funcionan en nuestro país, el sistema penitenciario, la corrupción de parte de las fuerzas y cuerpos del estado, las nefastas dotes negociadoras de nuestro gobierno (¿alguien ha dicho Alakrana?) sea cual sea, sin importar demasiado si es de izquierda o derecha y la importancia que tienen como moneda de cambio los prisioneros de la banda terrorista E.T.A.




Celda 211 es indudablemente una película de personajes. Algunos de ellos son estereotipos, pero es que las cárceles están llenos de ellos por mucho que nos cueste creerlo. El reparto es uno de los mejores que se han visto en el cine español reciente y sí, Luis Tosar tiene asegurados todos los premios habidos y por haber porque su Malamadre ya es parte de la historia del celuloide patrio. Pero no nos olvidemos de un Luis Zahera inmenso como Releches, paisanos míos como Vicente Romero, Jesús Carroza o Manolo Solo y un Antonio Resines esforzadísimo por intentar sacarle jugo al personaje más estereotipado y falsario de todo el film. Por último destacar para bien al debutante Alberto Ammann a la altura de la situación y para mal, muy mal el gran Manolo Morón, desubicado, artificioso e incluso con una dicción deficiente, parece mentira que este hombre sea el mismo que dio enormes lecciones de interpretación en cintas como El Bola, Plenilunio o La Noche de los Girasoles.




Pero a pesar de todo, la paradoja más grande de Celda 211 es que como film es un paso enorme, gigantesco, de Daniel Monzón como director, pero su realización en el apartado más técnico me parece mediocre. Su dirección de actores es colosal, pero a la hora de poner la cámara en su sitio, de rodar escenas de acción dentro o fuera de la prisión su trabajo se me antoja nefasto con un tufo a la nueva ola de tv movies españoles que echa para atrás.




A pesar de sus fallos, de reincidir en lugares comunes, de que todo lo relacionado con el personaje de Utrilla en el guión está forzadísmo, Celda 211 está destinada a marcar época en nuestro cine, o al menos dentro del subgénero al que se adscribe. Sé que le van a salir premios Goya por el culo y yo me alegraré por ello, porque este tipo de cintas se nos dan muy bien en España y a mí al menos me hacen sentir orgulloso de ser defensor de nuestro cine. Para terminar, como apunte decir que estoy en contra de la guerra sucia contra E.T.A la vía de la eliminación y el ojo por ojo sólo engendra más violencia y ponernos al nivel de ellos matando como cobardes me parece un acto tan deleznable que ni siquiera deberíamos imaginar el llevarlo a cabo y tampoco acepto esas presuntas torturas por parte de la Ertzaintza a los terroristas para sacarles información, pero joder, ¿qué queréis que os diga?, a pesar de estar realizada en off, como disfruté con la escena de la oreja, madre del cordero.