jueves, 17 de diciembre de 2009

Batman R.I.P de Grant Morrison y Tony Daniel


Es difícil evaluar una saga como Batman R.I.P sin que el lector conozca toda la etapa del guionista escocés Grant Morrison (All Star Superman, Arkham Asylum, Nuevos X-Men) en la actual serie regular del personaje creado por Bob Kane y Bill Finger. Es más, puede que incluso habiendo degustado tales relatos el lector se encuentre desorientado a la hora de disfrutar de estas supuestas últimas horas de Batman como superhéroe.




Desde que el editor jefe de la DC Dan Didio contrató a Grant Morrison para llevar la colección mensual de Batman en la mente de este último ya anidaba la idea de "acabar" con el personaje. Pero sus primeros pasos en esta etapa eran cuanto menos desconcertantes sobre todo cuando decidió dar un protagonismo considerable a Damian, el hijo biológico que Bruce Wayne tuvo con Talia al Gul (hija de Ras' al Gul que resucitó más tarde también en esta misma serie). El primogénito de Batman es un crío repelente debido a que fue criado por asesinos y mercenarios, y su presencia realmente aportaba poco a la trama. El escocés lo tenía todo pensado desde el primer episodio (esa pintada con las palabras Zuer En Ahrr después de que el falso Batman disparara al Joker en la cara daba prueba de ello) pero el problema es que por el hecho de querer dar forma a una historia alargada en el tiempo o por estar escribiendo otras colecciones (Crisis Final) a la vez junto a esta, nos metió por la cara bastante morralla, bien construida, siempre interesante, sí, pero hasta cierto punto prescindible e intrascendente.




Posiblemente la historia empieza a coger fuerza con el genial número 663 de la colección Batman, titulado El Payaso a Medianoche. En este trabajo Morrison crea un relato de 24 páginas en prosa con ilustraciones digitales de John Van Fleet en el que resetea el personaje del Joker y lo hace evolucionar bestialmente preparándolo para el papel que desmpeñará en la saga R.I.P. A partir de aquí el creador de The Invisibles allana el terreno para el tomo que nos ocupa, que bebe directamente de la muy denostada y olvidable etapa pop cincuentera del personaje.



Si su dificil comprensión y lectura confusa es el mayor fallo de Batman R.I.P, su complejidad y deuda con el pasado del personaje es su mayor virtud y ahí Morrison se hace grande. La trama central de Batman R.I.P toma como base y referencia la época más colorida, risible y caricaturesca del personaje, poblada de fantasmas, extraterrestres, monstruos y duendes. Morrison utiliza el episodio Robin Muere al Amanecer (Batman 156) en el que Batman se ofrece voluntario como conejillo de indias en un experimento militar en el que manipulan su mente durante largo tiempo para tratar de investigar la psique del Joker. Según Morrison la cordura de Batman empezó a quebrarse tras este proceso (imaginando incluso una ficticia muerte El Chico Maravilla como se ve en la portada del cómic y su título) y de su mente salen estos relatos exagerados que tan poco encajaban con la personalidad oscura del hombre murcielago, el mismo Bruce Wayne los anotaba en un cuaderno a modo de diario que pasó a denominarse Los Archivos Negros.




De esta manera Morrison consigue algo que le honra, incluye aquellas estrambóticas historias en la continuidad del personaje y justifica de manera certera su naturaleza naïf, exagerada e incluso ridícula al mostrarlas como visiones ficticias por parte de la mente ya por entonces dañada del caballero oscuro. De modo que el escocés se sirve de algunos de estos personajes para tejer la que se supone será la última aventura del Batman de la actualidad. El título R.I.P es ambiguo, puede siginificar desde el lógico rest in peace hasta resurrection is possible (resurrección es posible) o incluso rip (desgarrar o destripar), pero paradójicamente y mostrándose bastante sensato, Morrison no habla de la destrucción física del personaje, sino de la psicológica.




No voy a desgranar mucho la trama del cómic, sólo diré que un grupo clandestino de multimillonarios llamado El Guante Negro conspiran para destruir a Batman y acabar con su cordura por medio de la manipulación mental. Morrison narra con pericia tales hechos mostrando su sello característico con reminiscencias místicas y budistas, pero siendo fiel a la esencia del personaje y dándole un tono crepuscular que se acentúa por el magnífico dibujo del americano Tony Daniel excelente en todos los aspectos.




Ahora como opinión personal voy a hablar de lo que me parece más destacado de Batman R.I.P, el Joker. No hay guionista que haya puesto sus manos en el mundo de Batman que retrate con tanta inteligencia, fiereza y complejidad a la némesis del guardián de Gotham como Grant Morrison. El Joker en manos del escocés es un demente, una criatura impía que muta psicológicamante llegando a cotas de crueldad malsana, con una personalidad poliédrica. Tal tratamiento ya se podía ver en esa obra maestra llamada Arkham Asylum pero se confirma en esta Batman R.I.P. Morrison y Daniel le dan un toque estético que recuerda indudablemente a Marilyn Manson y lo cargan de excentricidades y diálogos memorables explotando al máximo sus posibilidades como secundario que a veces incluso devora al protagonista.



Editorialmente hablando Batman R.I.P marca un antes y un después en la historia del personaje, ahora, ¿lo hace también como relato? yo diría que no. Esta saga de Grant Morrison en esencia es muy superior a la media de relatos del caballero oscuro, más compleja e incluso memorable, pero no está al nivel de joyas como Año Uno, La Broma Asesina, Asilo Arkham o El Regreso del Caballero Oscuro. Su lectura es recomendable aunque confusa (hay que leer algunos números de Crisi Final para entender en su totalidad lo que sucede finalmente con el personaje). Ahora las dos preguntas capitales. ¿Muere realmente Batman en Batman R.I.P? y ¿se puede escribir a día de hoy alguna obra maestra sobre el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger?. La respuesta a la primera no pienso darla, aunque es obvia, leed el cómic y lo sabréis. La contestación a la segunda es ¿Qué le Sucedió al Cruzado Enmascarado? de Neil Gaiman y Andy Kubert, a día de hoy el mejor relato que yo haya leído jamás sobre Batman, pero de eso hablaré en otro momento.


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