viernes, 17 de julio de 2009

Punisher MAX, de Garth Ennis (I)


En el Principio (2004)
Guión: Garth Ennis
Dibujo: Lewis Larosa

Primer puñetazo en la mesa por parte de Ennis y posiblemente el mejor tomo de toda su etapa con el personaje.

En el Principio supone la primera vez que vemos a Frank realmente ser un vigilante sin remordimentos que no duda en colarse en una mansión llena de mafiosos y barrerlos a todos, no con un par de uzis, sino con una ametralladora antitanque, y por fin vemos los estragos reales, y nada agradables, que un arma de asalto de este calibre realiza en el cuerpo humano, brazos y piernas desmembrados, mandibulas volando por los aires, cabezas explotando y sangre a borbotones.

Pero que nadie crea que este relato es sólo un puto sinsentido lleno de violencia explícita (que, ojo, también lo es), Ennis muestra al Punisher más profundo de la historia, un hombre torturado de más de 60 años que ni siquiera cree en su causa, sabiendo que la misma le aboca directamente al infierno y que no le hace sentirse mejor en ningún momento, unicamente le produce una extraña sensación de paz enfermiza.

Distintas subtramas se entrelazan con pericia, Ennis siempre ha sido una especie de Tarantino de la viñeta, es violento, descerebrado y capaz de escribir diálogos geniales hablando de polleces sin importancia alguna, pero es muy coherente y realista con las historias que narra y siempre soprende con algún giro narrativo.

El primer tomo para adultos de Punisher supone el punto de inflexión más grande de su historia, contiene una galería de interesantes personajes secundarios (uno de los puntos fuertes de Ennis), se engrandece con el efectista y crudo dibujo de Lewis Larosa (la viñeta de la cabeza abierta en canal me consta que ha hecho vomitar a más de un lector) y la última pagina del mismo, impensable para el seguidor habitual de Frank Castle, pone el broche de oro a una obra maestra que redefine al personaje de pies a cabeza y hace mostrar todo su potencial como nunca antes nadie lo había retratado, convirtiéndolo no sólo en un antihéroe, sino también en un tipo desalmado e inhumano que incluso nos puede llegar a caer como un verdadero hijo de puta.



Cocina Irlandesa (2004)
Guión: Garth Ennis
Dibujo: Leandro Fernández

El primer tomo es tan jodidamente bueno y puso las expectativas tan altas que esta segunda entrega queda algo por debajo del mismo, pero en ningún momento flojea o se muestra como una lectura con la que no merezca la pena perder el tiempo.

Al igual que en el mítico número de Predicador en el que se narrava el origen vampírico del inolvidable Cassidy, en Cocina Irlandesa, Ennis vuelve a tratar un tema que le toca de cerca, el terrorismo del I.R.A y su conflicto armado con el gobierno británico. El irlandés deja en evidencia a ambos frentes, a los terroristas los retrata como a unos animales devorados por su ideología (la explosión que abre el tomo muestra con certeza y acerada veracidad los estragos físicos y materiales que produce una bomba) y a los servicios secretos de su graciosa majestad como unos corruptos capaces de torturar a sus sopechosos con tal de sacarles información, aquí nadie se libra y Ennis deja en muy mal lugar a ambos bandos.

En medio de esta trama tan politizada se dan cabida mafiosos, policias novatos y un Punisher cuya presencia en la historia es más testimonial que protagónica (algo a lo que el guionista nos acostumbrará en algunos números posteriores de la colección) todo aderezado con violencia, menos de la habitual, pero abundante en todo caso, humor muy negro y algunas subtramas de un sadismo considerable (la del descuartizador retirado y su nieto tiene miga).

Lo malo del tomo sin lugar a dudas el acabado artístico, el argentino Leandro Martínez es muy bueno con los lápices, pero se entinta como el culo, el remate final de su dibujo deja mucho que desear y no tiene empaque, como se verá en el tomo número 4, si el trabajo de entintador lo hace otro, el resultado de sus bocetos es genial, pero en Cocina Irlandesa no se da ese caso, una pena.

Otro relato en seis números que pasa la prueba de la calidad con buena nota, con mucha mala hostia, y sorna hacia los mafiosos, si encima entre tanta viscera colgante y explosión desatada Ennis nos da que pensar a cerca del terrorismo y su causas, se le agradece la intención.

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