sábado, 20 de junio de 2009

Pulp, el largo adiós de Charles Bukowski



El año pasado y gracias a un conocido, que pasó a ser un buen amigo, descubrí a Charles Bukowski, mi único contacto previo con él fue la muy conseguida Factotum, film que adaptaba varios de sus escritos.

Bukowski era el poeta de los desheredados y los parias, un borracho, jugador y putero, que vivía como un desharrapado bohemio, su obra es áspera, ácida y a veces muy dura, recuerdo que una de las veces que peor lo he pasado leyendo un libro fue cuando en el recopilatorio Erecciones, Eyaculaciones, Exhibiciones me enfrenté al crudísimo relato corto El Asesinato de Ramón Vasquez, una bestial historia llena de pesimismo y crueldad.

Pulp fue el último libro de Bukowski y se lo dedicó (con bastante sorna) a la mala escritura. En él, el autor de La Máquina de Follar rinde tributo a toda esa literatura negra de gente como Raymond Chandler, Elmore Leonard o James M. Cain, pero pasado por su propio filtro, ácido, etílico, erótico (aunque no tanto como en otras de sus obras que son pura pornografía) y haciendo mofa (como también la hicieron los hermanos Coen en esa obra maestra titulada El Hombre que Nunca Estuvo Allí) de la paranoia extraterrestre que asedió los Estados Unidos de la post guerra mundial en los 50.

El propio Bukowski protagoniza el relato (pero no como Henry Chinaski su alter ego habitual en la ficción) dando vida a Nick Belane, un improbable detective de unos setenta años, bebedor, ludópata y pendenciero, las deudas lo tienen hasta al cuello y su trabajo le hunde en la rutina hasta que debe investigar el extraño caso de una femme fatale que no hará más que traerle problemas.

Pulp se lee con una sonrisa en la boca, el habitual Bukowski duro, nihilista y misántropo no aparece apenas aquí, su despedida de la escritura fue una celebración, una pequeña fiesta para colegas cercanos, un tributo a la literatura de carretera, esa que sus autores escribieron en servilletas de moteles de mala muerte, la que se lee en libros manchados de café y alcohol,

En pocas páginas Bukowski demuestra más pulso y sentido narrativo que muchos de sus contemporaneos, mezcla pasajes descacharrantes, como cuando quiere pillar in fraganti a uno de sus clientes siendo infiel a su mujer, con la cámara del vídeo al hombro (remitiendo inevitablemente a L.A Confidential de James Ellroy y su posterior versión cinematográfica a manos de Curtis Hanson) y otros de un surrealismo pocas veces visto en su obra, como ese final que hace referencia, de manera un tanto extraña pero certera, a El Halcón Maltés, clásico del cine negro dirgido por John huston y protagonizado por Humphrey Bogart.

Una lectura muy recomendable, pero no para los que se quieran iniciar en la obra de Bukowski, porque pueden hacerse una idea equivocada del autor, que se muestra más liviano y condescendiente aquí que en sus otros relatos en los que impera la pobreza, la bestial incorrección política y la dura mirada ácida de un genio que eligió por propia voluntad vivir como un desposeido, porque para hablar del infierno o estás dentro del mismo o cuando hablas de él lo haces de oidas y por terceros, pero todos sabemos que Bukowski no era de esos, por suerte o por desgracia, no lo era.

2 comentarios:

  1. Te has leido Hollywood? Es otra de sus ultimas novelas y tambien es cojonuda, no tan basta como sus geniales relatos, como Factotum o "Se busca mujer" pero bastante redonda.


    Jack Skellington

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  2. Me la recomendaste tú si mal no recuerdo, después de que me lea Factotum (que la tengo a medias) será la próxima en caer.

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